Edita: Fidio (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) / X: @opinionalmeria / Mail: laopiniondealmeria@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta botellon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta botellon. Mostrar todas las entradas

Los ‘Viernes del Botellón’ en Cantoria

Emilio Padilla Chirveches
Periodista

Tenía ya ganas de desahogarme. Así, que ahí va. Los Viernes del Botellón desprecian la convivencia en paz de las familias sufridoras que lo padecen. Está el derecho a la diversión, pero también, le recuerdo al Gobierno local de Cantoria, el derecho al descanso. Ambos importantísimos, si medimos en calidad de vida. Trabajen en darle una solución ventajosa para las partes y todos se lo agradeceremos.

La música a todo volumen hasta altas horas de la noche cada viernes, salvo excepciones concretas. Y si coincide con la celebración de un buen resultado de fútbol para la selección nacional española, como fue el caso del último viernes, esta diversión se dispara hasta altos decibelios de madrugada para quienes convierten su disfrute en jodedora tortura machacona de perjuicios colaterales.

Hay que regularlo

Varias familias de esta apacible población sufren cada viernes las mismas consecuencias de la ausencia de una normativa que regule la fiesta del botellón, en este caso, en las inmediaciones de las oficinas comarcales comunitarias de la localidad de Cantoria.. Si osas denunciar a los infractores de la paz que debe de imperar en la normal convivencia entre vecinos de una misma comunidad, atente a las consecuencias: te destrozan en dos meses dos espejos retrovisores. valorados en casi 400 euros, al estilo de la patada vil, muy utilizada entre cobardes como respuesta de estos animales bípedos que andan sueltos haciendo de las suyas ante la pasividad de quienes tienen la responsabilidad y la obligación de imponer unas normas de conductas básicas que diferencian entre lo normal y lo anormal, por el bien de lo primero.

No entiendo (bueno, sí) que esa normativa esté aparcada por intereses que obedecen a conceptos de convivencia que escapan a mi limitada manera de entender y comprender ciertas situaciones Pero sí sé, por algún miembro cercano de la Guardia Civil, que la aplicación de esa normativa acabaría en tres viernes con una práctica prohibida en zonas residenciales en muchos pueblos avanzados de nuestra querida España donde, al parecer, se aplica otro concepto de bienestar social.

No me quejo por mí, que tengo el sueño acostumbrado a despertares imprevistos, lo hago en nombre de mi hermana, mi sobrina, las principales sufridoras de una situación impropia en los conceptos y tiempos de comunidades avanzadas y de destino de turismo residencial que anhelamos para nuestro pueblo. También vale para esos vecinos vecinos, algunos con hijas pequeñas, que me animan a escribir y contar lo sucedido o denunciar lo denunciable, como ustedes juzguen, por imposición del hartazgo compartido.

Y a quien corresponda, no hagan comparaciones que revelen políticas mediocres o actitudes nada reflexivas: aquí, en Cantoria, varias familias estamos bien jodidas las noches y madrugadas de casi todos los 'putos' viernes, porque así lo han decidido los que o no quieren o no pueden dar una solución. Y me explico: si llamas a la Guardia Civil para protestar, como fue el caso de ayer, te remiten a la Policía Local, por competencias, para seguir protestando. Si están en horario de trabajo, su respuesta es profesional, o sea, inmediata y atajan el problema en un abrir y cerrar de ojos, pero no de raíz; pero si no lo están, como es el caso de los policías locales de nuestro pueblo, cuya protección ciudadana se rige por el convenio laboral de las 8 horas diarias, las 40 semanales, lo normal es que no aparezcan, pues nadie los sustituye cuando termina su jornada laboral.

Pero lo que realmente me envuelve en la indignación más absoluta es que esos jóvenes molestos que toman represalia contra quienes osan denunciarlos no vivan en el pueblo, se trasladan de poblaciones vecinas, como Macael, en donde la discoteca y el botellón andantes están terminantemente prohibidos y perseguidos por las razones de convivencia en armonía que todos sabemos. En Cantoria, no, así que el terreno está abonado.

No pretendo que erradiquen el botellón. A cada uno lo que le apetezca en sus dosis correspondioente en cada etapa de sus vidas. Pero tenemos un río sin agua con capacidad para albergar unos cuantos botellones sin perjudicarse los unos a los otros. Eso sí, no se traigan las bebidas de otros pueblos. En Cantoria tenemos hasta un 24 horas dispuesto a venderles todo lo necesario para facilitar un encuentro juvenil del que todos podamos gozar al ritmo deseado, en el caso de los sufridores afectados, al del sueño aconsejado y deseado en nuestras horas de sueño.

A quién corresponda le ruego, por favor, regulen y apliquen el respeto de nuestro descanso, como respetamos el de los demás sin distinción alguna. Es así de fácil. o , tal vez, ¿es así de complejo? Y ya no jodan más con la típica frase facilona: "todos tenemos el derecho a divertirnos". Nadie lo cuestiona, sólo pido alternativas para que todos salgamos ganando en este desencuentro. Y haberlas haylas. Es cuestión de quererlas llevar a la práctica, porque todos tenemos el derecho y el deber a vivir en paz, sin imposiciones anómalas corregibles externas.

Almería no es ciudad para jóvenes

Antonio Quesada
@AntonioFQuesada

Agolpe de multas está gestionando el Ayuntamiento el problema del botellón que afecta a algunas céntricas plazas de la capital almeriense. Más presencia policial y sanciones que pueden llegar hasta los trescientos euros es la receta, el jarabe de palo que se aplica desde el Consistorio a un asunto al que debería de dar una respuesta no solo policial.

Un botellón
A estas alturas alguien, pongamos que el alcalde, ya tendría que haber caído en la cuenta de que solo castigando estas actividades no se consigue alcanzar el objetivo que se persigue. Alguien debería de haber entendido también que es necesario complementar las medidas coercitivas con otro tipo de acciones preventivas que son mucho más efectivas.

Sin embargo, nada de esto ha ocurrido. Resulta muy llamativo, tal y como hemos comprobado en los últimos meses, que desde el Ayuntamiento no se haya puesto en marcha ninguna campaña para la prevención del consumo de alcohol y otras adicciones o que no se fomenten hábitos saludables entre los jóvenes, que es lo que cabría haber esperado.

Tampoco se han diseñado alternativas de ocio que permitan a los jóvenes ocupar su tiempo libre en otras actividades distintas al botellón, sobre todo en una ciudad donde todo ha quedado restringido a los salpicados eventos culturales que se programan de tarde en tarde y cuyos precios, en muchos casos, intimidan.

Así, el Ayuntamiento de Almería no solo no ha sido capaz de poner en marcha programas destinados específicamente a ellos sino que no ha tenido ni una sola idea, ni buena, ni mala, que proponerles.

De hecho, dejó meridianamente claro que Almería no es ciudad para jóvenes cuando cerró la Casa de la Juventud, destinando esas instalaciones públicas -tras su rehabilitación también con dinero público- a otras actividades distintas a las previstas originalmente y que ahora son gestionadas por la iniciativa privada. No se puede hacer menos con más.

Siguen las multas a jóvenes en Mojácar

Eva de la Torre
Periodista

A las pocas semanas de que unos jóvenes de Murcia denunciaran que habían sido multados con 500 euros cada uno por beber agua junto a la playa, otro grupo de chicos que habían llegado a Mojácar a pasar el fin de semana, han denunciado otra intervención de la Policía Local amparada en la ordenanza cívica aprobada por el Ayuntamiento. En este caso, según el relato de los jóvenes que contactaron con este medio, el problema se produjo en el interior de una casa.

Mojácar
“Este fin de semana (19 y 20 de julio de 2014), hemos sido brutalmente denunciados por la policial municipal de Mojácar con 601 euros de multa por persona por estar en un apartamento (dentro) simplemente bebiendo sin formar ningún altercado ya que previamente se nos había comunicado por los mismos agentes de la autoridad que apagásemos la música ya que, a partir de las 22 horas hasta las 8 horas, la ordenanza municipal así recoge que está prohibido".

"Tras el aviso se cortó la música y simplemente nos dedicamos a cenar y beber sin alterar el orden público dentro de un apartamento privado y solo tardaron unos 20 minutos en volver sin justificación ninguna para, uno por uno, coger nuestra documentación y realizar la denuncia llegando al extremo de decir a quienes no salían del apartamento que "entrarían y los sacarían para hacerles dormir en el calabozo por no identificarse", a nuestro juicio un claro abuso verbal de autoridad”. Los jóvenes dicen querer “hacer constancia de la excesiva dureza de las ordenanzas (obsoletas) del municipio de Mojácar”.

Los chicos, siguiendo los consejos de sus abogados, han “decidido actuar legalmente, alegando como primer paso y denunciando si precisa en el tribunal contencioso administrativo como paso siguiente hasta poder completar todas nuestras alternativas legales”.

La alcaldesa, Rosa María Cano, ha asegurado que no tiene conocimiento de estos hechos, pero ha afirmado que si un policía se acerca a una vivienda es porque existen quejas por parte de los vecinos. “Habría que comprobar la hora”, ha señalado al preguntarle sobre la actuación policial realizada a las doce de la noche, según el grupo de amigos multados. “Vociferar y tener música alta en un apartamento es motivo de sanción”, ha recordado la regidora en alusión a la ordenanza aprobada por el Ayuntamiento y ha comentado que  hay apartamentos para 4 personas y que son ocupados por 16.

La alcaldesa de Mojácar ha asegurado que la ordenanza se ha repartido y que se sigue repartiendo entre los más jóvenes. “Este fin de semana se ha repartido por la calle, las urbanizaciones y por donde sabemos que hay aglomeraciones de jóvenes”. Además, Cano recuerda que “el año pasado nos reunimos con los administradores de fincas para presentarles el documento y que lo entregaran a las personas que alquilen los pisos”.

La Policía Local de Mojácar pone 500 euros de multa por un ‘botellón’… ¡de agua!

Francisco Sánchez
La Verdad

Surrealismo en estado puro. Beber agua de madrugada junto a la playa de Mojácar les ha salido muy caro a cinco jóvenes de Las Torres de Cotillas, que no salían de su asombro cuando dos agentes de la Policía Local del pueblo almeriense les encasquetaron una multa de cien euros por cabeza. El boletín de denuncia indica que infringieron el artículo 4 de la Ordenanza de Actividades de Ocio del Ayuntamiento de Mojácar, que castiga textualmente «la permanencia y concentración de personas que se encuentren consumiendo bebida o realizando otras actividades que pongan en peligro la pacífica convivencia ciudadana fuera de las zonas del término municipal que el Ayuntamiento haya establecido como permitidas».

Lo que no dice esta normativa es qué tipo de bebidas está prohibido consumir, por lo que la Policía igual puede multar por un gin tónic que por un refresco o una botella de agua. Y eso es lo que ocurrió el pasado fin de semana, según J. A., uno de los cinco denunciados.

Sólo agua
Los jóvenes, tres chicos y dos chicas, estaban en Mojácar celebrando las bodas de oro de sus abuelos junto a su familia. Poco antes de las tres de la madrugada del sábado al domingo decidieron salir a tomar una copa en la discoteca Maui, situada junto a la playa. «Dejamos el coche en el aparcamiento al aire libre y como había cola para entrar decidimos esperar un poco y abrí el maletero para sacar una botella grande de agua para refrescarnos. Estábamos hablando cuando se presentaron dos agentes de la Policía Local y nos multaron porque decían que estábamos haciendo botellón», explica J. A., que vivió esta «pesadilla» junto a su novia, un hermano y dos primos.

Todavía casi sin creer lo que les ha sucedido, el chico prosigue su relato: «Yo les dije que solo bebíamos de una botella de agua grande y que podían comprobarlo bebiendo, pero nos contestaron que no estaban para perder el tiempo. Pudieron ver que en el maletero solo había botellines, pues yo me dedico al reparto, pero nos dijeron que nos podían multar hasta por la marca de rímel que llevaban las chicas. Fue totalmente surrealista. Incluso se pusieron a pedir refuerzos. Les reclamamos que nos hicieran una prueba de alcoholemia, pero se negaron de mala manera a hacerla. Los policías también nos dijeron que lo nuestro era una concentración de personas y que la multa también era por poner en peligro la pacífica convivencia del municipio». Los cinco jóvenes estaban tan indignados con la situación que no quisieron firmar los boletines de denuncia.

A pocos metros del parking de la discoteca había un control de la Guardia Civil. Y allí se fueron a toda prisa los recién denunciados. J. A., que conducía el vehículo, pidió voluntariamente a los agentes una prueba de alcoholemia. «Les dije que hicieran el favor de hacerme la prueba. Por supuesto, tras soplar me salió 0,0, pues no había bebido nada de alcohol. Me dijeron que no podían darme ningún justificante, ya que no había dado positivo, pero que el control aparecería posteriormente en un informe de la Guardia Civil de Tráfico. Por lo menos podré demostrar que no bebí alcohol».

¿Qué podían hacer más? Tras pensarlo, los cinco decidieron acudir al cuartelillo de la Policía Local para presentar una queja por lo que les había sucedido, pero aseguran que estaba cerrado y que nadie respondió a sus llamadas. «Lo que tienen que hacer en Mojácar es cerrar la playa por la noche si no quieran que vaya gente con una botella de agua en la mano», dice, molesto, J. A.

El lunes, todavía con la resaca del agua y ya en Las Torres de Cotillas, llamaron por teléfono al Ayuntamiento de Mojácar. «Al contar lo que nos había pasado con la Policía Local, nos dijeron que esas eran las normas que marcaba la ordenanza del municipio y que presentáramos el escrito de alegaciones. Pero nos advirtieron de que la palabra de los agentes vale más que la nuestra. Vamos a poner un recurso y el caso está en manos de un abogado, que nos dice que las multas no tienen ningún fundamento», precisa J. A.

Ahora tienen quince días naturales, a partir de la notificación de la denuncia, para alegar por escrito todo lo que consideren oportuno en su defensa y proponer aquellas pruebas que crean oportunas.