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¿Es Biden una mejor opción para los intereses españoles y almerienses?

Diego Martínez Cruz
Founder & CEO at Cuellar Architecture USA, LLC

Analizando en detalle el estado de las exportaciones de Almería al mercado norteamericano, observamos que hay dos grandes sectores que son los protagonistas: por un lado, el sector de productos industriales y tecnología, y por otro, el sector agroalimentario. Con lo que respecta al primero, es el más importante para Almería en lo que exportaciones a EE. UU. se refiere.


Las cifras de exportación de bienes clasificados en este sector han ido en aumento año tras año de manera significativa. Este sector apenas ha sido perjudicado por la subida de aranceles impuesta por la administración Trump, hecho que está en coherencia con el buen crecimiento desarrollado en los últimos años.

Por otro lado, está el sector agroalimentario. Es el segundo más importante en Almería en cuanto a exportaciones a EE. UU. se refiere. La cifra de exportación de este sector creció significativamente entre los años 2013 y 2015 pero luego tuvo una recaída en los años 2016 y 2017 para luego recuperar los niveles de 2015 en los años 2018 y 2019. Si bien es cierto, mirando en detalle los datos de exportación mes a mes, que se puede ver una caída a finales de 2019, justo después de que la subida de tasas arancelarias fuera aplicada por el gobierno americano. Además, mirando los datos mensualizados de 2020, se deja entrever que este año volverá a haber una bajada significativa en los números de exportación con respecto al año pasado. 

Ninguno de los mayores expertos en economía y comercio internacional americano se aventura a decir algo concluyente sobre el futuro de la “guerra arancelaria” abierta por Donal Trump contra gran número de países de todo el mundo

Por tanto, siendo optimista y considerando que la futura llegada de Joe Biden a la Casa Blanca conlleve algún tipo de vuelta atrás en la política de tasas arancelarias que impactan a productos europeos y españoles, es coherente pensar que el sector agro almeriense pudiese recuperar otra vez la tendencia creciente durante los próximos años. Si bien es cierto que la situación actual es una incógnita y ninguno de los mayores expertos en economía y comercio internacional americano se aventura a decir algo concluyente sobre el futuro de la “guerra arancelaria” abierta por Donal Trump contra gran número de países de todo el mundo.

Finalmente, es importante destacar que incluso aunque la nueva administración americana no eliminase los aranceles impuestos a ciertas exportaciones españolas de origen almeriense, se espera que la cifra de exportación de productos almerienses a EE. UU. siga aumentando ya que, hoy en día, el sector de productos industriales y tecnología tiene un peso, en valor de exportación, diez veces mayor que el agroalimentario y, como se citaba antes, este sector no se ha visto afectado por las subidas arancelarias tomadas por el gobierno americano saliente.

Tontos y bobos solemnes

Antonio Felipe Rubio
Periodista

Se le atribuye al canciller Otto Von Bismarck una frase epigramática dirigida al embajador del Gobierno de España que le visitó en la Corte prusiana (1863) y, como un cumplido no exento de retranca, le espetó: “Admiro a España. Estoy firmemente convencido de que es la nación más fuerte del mundo. Lleva siglos queriéndose destruir a sí misma y todavía no lo ha conseguido”. El siglo XIX España escribía un ciclo decadente tras la reciente victoria ante la invasión napoleónica; y, más atrás en el tiempo, el Imperio, el Descubrimiento, la Reconquista…

La llamada (Foto: El Plural)

No obstante, diversas y cruentas vicisitudes pusieron a prueba la tenacidad de un pueblo que siempre adoleció de catalizador de voluntades para alcanzar la cohesión de una nación, país o patria que, a la fuerza, se asumió en la dictadura franquista para, una vez superada, resurgir con denodado ímpetu el pulso destructivo, secesionista y revanchista que efímeramente sofocó la Transición para volver a desenterrar el gerracivilismo, las banderas de la contienda y el ansia de revancha.

El problema de España reside en los españoles que, por diversos motivos, no quieren serlo. Pero es que tampoco saben qué quieren ser una vez rotas las “cadenas” de tan sufrido calvario. Malograda la Transición, aparecieron diversos políticos de cierto nivel que han dirimido en unas excrecencias inasumibles para la convivencia. El nivel de tontos y bobos solemnes es abrumador; sin olvidar la fauna del “tiempo nuevo” que merece capítulo aparte.

La comunicación telefónica entre Rajoy y Trump ha dejado entrever la calidad política de algunos aspirantes a estólido del año. El ofrecimiento de Rajoy como “mediador de Hispanoamérica” se ha interpretado como humillación, bajeza, sumisión… y como dice Mario Jiménez “rememoración de la foto de las Azores (…) y Rajoy es el mayordomo de Donald Trump”. Y esto lo dice el personaje colocado por Susana Díaz en la Gestora socialista para realizar la complaciente labor de zapa que allane el terreno a la lideresa andaluza que aún no quiere pronunciarse como aspirante a la pretendida proclamación de la dirección del PSOE para no “contaminar” el 28-F. Ahora resulta que nos hemos vuelto exquisitos con el respeto por la efemérides y la simbología. Franco ponía música sacra en Semana Santa, y Susana no se postula por respeto a fecha tan señalada para Andalucía. ¡Hay que joderse cómo nos toman el pelo!

Rajoy es un “mayordomo” por intentar solucionar la acritud despertada ante las medidas de Trump en el entorno latinoamericano con el que, se supone, tenemos una responsabilidad histórica que trasciende más allá del común idioma. Intentar solucionar el problema entre México y USA es propio de mayordomos, según el lacayo del susanato. Pero no hablemos de las interesadas y retribuidas relaciones e importaciones ideológicas de la izquierda tradicional y advenediza con Cuba, Venezuela, Bolivia… para acrecentar el tribal odio que nace de los execrables regímenes de la administración de la miseria.

Si Rajoy es el mayordomo de Donald, ¿qué fue Zapatero con la Alianza de Civilizaciones? ¿Qué fue Felipe con el No a la OTAN para, después, reforzar los lazos con la Alianza? El “bobo solemne”, alma en pena por los pasillos de Bruselas, aislado, olvidado… un fantasma reclinado en un sillón removiendo papeles: “la Tierra no es de nadie, salvo del viento”; pero reforzó las fronteras con Marruecos en Ceuta y Melilla con la famosa frontera sirgada (cables entrelazados para dificultar el acceso). Zapatero vendía la Alianza de Civilizaciones que, como se puede comprobar, ha rozado el Nobel de la estulticia; pero Rajoy es el mayordomo de Trump por la “pelusilla” que aún subyace en eso de la responsabilidad de la Madre Patria. Von Bismarck no lo verá; pero, de seguir con esta cosecha de tontos y bobos, se hará realidad el intento que el barón prusiano creía imposible.