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Rocío Carrasco y la gran mentira del mundo del corazón

Marián Lozano
@marian65x 

Carlota Corredera es una periodista, presentadora y escritora nacida en Vigo en 1974, popularmente conocida por haber dirigido el programa Sálvame dando el salto como presentadora del mismo en 2014. Ha conducido también otros programas de la cadena y en los últimos años ha publicado dos libros. El 16 de marzo de 2021, la cámara de Telecinco se centraba sobre Carlota Corredera, presentadora que esa tarde llevaría las riendas del programa Sálvame, en un plató totalmente ausente de luz, presidido al fondo por una pantalla gigante que reproducía una serie de nubarrones rojizos y grises, acompañada musicalmente con la canción que representaría ese año a Suiza en Eurovisión.

Rocío Carrasco / Telecinco

El tono de transcendencia de la periodista anunciaba una propuesta diferente, la escenificación no encajaba con los cebos del programa en los que habitualmente se anuncia el tema estrella de la jornada entre los tres o cuatros asuntos banales que se abordan en las cuatro horas de duración de emisión del programa en sus distintas versiones: Sálvame Limón, Sálvame Naranja y Sálvame Sandía (anteriormente Sálvame Tomate). Muchos espectadores confesarían semanas después que en ese momento no eran precisamente grandes admiradores de Carlota Corredera. Su popularidad se vio incrementada tras la publicación de su segundo libro, obra de corte feminista, en la que la periodista se embarcó, tras la gran acogida de una primera publicación en la que relataba su lucha con las dietas, los tópicos de la obesidad, las presiones a las que se ven sometidas las personas con sobrepeso, así como todo el esfuerzo personal realizado para alcanzar su meta, culminado en una gran pérdida de peso. Nadie imaginaria, ni tan siquiera la propia Carlota, que esa tarde en el que su figura acaparaba la atención de la audiencia, supondría un antes y un después en su proyección pública e incluso en el desarrollo de su carrera profesional.

Pero volviendo a ese 16 de marzo de 2021, tras unos minutos de suspense, la voz de Carlota, cargada de gravedad, se abre anunciando que la escaleta del programa preparada desde las ocho de la mañana se ha modificado y ya no tiene sentido y en un, seguramente, no improvisado gesto teatral, mirando a pantalla, rasga los folios que contienen dicha escaleta para a continuación pedir a los colaboradores que se giren y contemplen la pantalla en la que comienzan a aparecer conocidos rostros de televisión (periodistas, presentadores y colaboradores) para finalmente concluir con una llamativa y contundente frase, un mea culpa que jamás nadie hubiera esperado escuchar en el mayor parque de atracciones por excelencia del mundo corazón: “Todos hemos sido partícipes de la mayor mentira de la historia del corazón, una mentira que hoy comienza a destruirse”.

De esta manera Carlota Corredera comunicaba a los colaboradores que ese día se encontraban en el plató (Lydia Lozano, Kiko Hernández, Gema López, Gustavo González, Antonio David Flores, Miguel Frigenti y Laura Fa) que iban a tener el privilegio de ver un adelanto del “final” de esta mentira. “Vosotros vais a tener el privilegio de ver el final de esta mentira. Se trata de un avance de una serie documental que está a punto de ver la luz y que va a acabar con la historia de la prensa rosa tal y como se ha contado hasta ahora”. 

Una vez visualizado el trailer por todos los colaboradores a excepción de Miguel Frigenti y Antonio David Flores, la presentadora daba a conocer que se trataba de una serie documental en la que Rocío Carrasco, tras más de veinte años de silencio, hablaría: “Rocío, contar la verdad para seguir viva”. Y por fin llegó el momento de mostrar a la audiencia, al periodista Miguel Fringenti y al colaborador Antonio David Flores, el trailer de una duración de dos minutos y cuarenta y ocho segundos. El trailer comienza con una frase en pantalla: "25 años de silencio". A continuación nos ofrece unas imágenes de archivo de Antonio David Flores discutiendo con José Ortega Cano, en el que el torero reprocha a este el maltrato que ejerció sobre sobre Rocío Carrasco estando embarazada y él responde: “Tendrá usted que demostrar los malos tratos que yo le he dado a Rocío Carrasco”.

Otra serie de rótulos e imágenes y declaraciones de algunos personajes en programas de televisión emitidos en los últimos veinticinco años se irán intercalado con la presencia de Rocío Carrasco, a la que se muestra vestida con un simbólico traje chaqueta de color fucsia dirigiéndose a un set de grabación. Declaraciones y rótulos impactantes, tales como: 

Carmen Hornillos, periodista del corazón: “Es una chica rebelde, caprichosa que ha tenido dos accidentes...” y a continuación un rótulo con la siguiente frase: “25 años de mentira”.

Antonio David Flores: “Que hable de lo que quería hablar pero en el momento que mencione a mis dos hijos, me encuentra”.

Rótulo: “Una mujer sentenciada sin ser escuchada”.

Kiko Hernández a Lydia Lozano: “La nulidad se la tendrían que dar a ella por inmadura y por negociar con sus hijos”.

Rótulo: Una industria cómplice del horror.

Amador Mohedano: “No puede haber un motivo tan fuerte en la vida para que una madre se lleve siete u ocho años sin hablar a sus hijos”.

Gemma López: “Hasta las madre de los asesinos defienden a los asesinos”.

Rótulo: El relato de una vida en el infierno.

Alexandro Lecquio: “Creo que la culpa de todo esto es de Rociíto, que vive abducida por Fidel”.

Gloria Camila Ortega: “Rocío Carrasco, para mí, nada, no significa nada. No creo que sea buena madre”.

Rótulo: Una víctima paralizada por el miedo.

Paz Padilla delante de Antonio David y Belén Esteban aplaudiendo sus palabras: “Por favor, es que no piensa en los años que esa niña lleva sin su madre y en el daño psicológico que le está haciendo a esa niña. Ser madre es ponerte por encima de todo el mundo”.

Kiko Matamoros: “No es que sea mala madre, es que es muy mala persona”.

Tras esta secuencia de imágenes, nuevamente se muestra a una Rocío Carrasco ya sentada frente a la cámara, con lágrimas en los ojos y doblada sobre sí misma, para a continuación revelar el último rótulo con la leyenda “Una serie documental” y dar paso a la voz de Rocío Carrasco que ante la orden de una claqueta que indica que comienza la grabación, dice: “Cuando queráis”. Otra secuencia de imágenes, en esta ocasión de la hija de Rocío Carrasco, Rocío Flores, llorando en su paso por el concurso Supervivientes en las que comenta: “Que llevo siete años sin saber nada de mi madre”. Finaliza el trailer con una voz femenina en off que le pregunta a la protagonista: “¿Estás preparada?”; ella responde: “Listos, ya”.

Durante la totalidad de la emisión del trailer, la pantalla mostraba también las reacciones de Antonio David Flores mientras este lo visionaba y justo a su finalización, la cámara se centra en un primer plano de él durante más de un minuto de silencio en el que se puede observar su nerviosismo en forma de acciones como tocarse una y otra vez la cara y la barba, gesticulando y realizando muecas con la boca, proyectando fijamente sus ojos inyectados en sangre hacia la cámara con una mirada que parece expresar ira.

Finalmente, el colaborador se decide a hablar dirigiéndose a sus compañeros: “¿Esto es lo que habéis visto todos? ¿No hay más nada? ¿Le han pagado mucho por esto? ¿Le han pagado mucho por contar la verdad para seguir viva o contar su verdad para seguir ganando dinero? No voy a hablar más porque tampoco quiero equivocarme... (silencio) pero se avecina tormenta. Sabía que este momento iba a llegar, lo tenía muy claro”.

Ismael Diadié, Manuel Pimentel y 'El Afa', de Sorbas

Antonio Torres
Periodista

Se cumplen 450 años de la repoblación que tanta incidencia tuvo para la provincia. El Afa presenta un monográfico en el que ponen el acento en la repoblación con cristianos viejos que siguió unos años después de la saca de los moriscos. “Uno de los dramas mayores jamás sufrido por los habitantes del Levante almeriense”. Las ilustraciones de Pedro Soler Valer dotan al monográfico de un atractivo visual único. Además, destaca la aportación de las acuarelas de la joven sorbeña Paula Contreras Mañas. Sorbas es consciente de la generosidad de los editores y editorialistas. Sin duda, un trabajo impagable de Ana María Rodríguez Agüero, el eterno director Andrés Pérez que pone alma desde siempre y un Pedro Soler Valero que sigue reinventándose, tras el homenaje que le tributamos más de un centenar de amigos, recientemente, en su 80 cumpleaños en Lucainena de las Torres, rodeado de grandes amigos como Jacinto Soriano, catedrático de La Sorbona, histórica Universidad de París, natural de Uleila del Campo. El psicólogo Miguel Ángel Mañas Rodríguez, catedrático de la Universidad de Almería, rememora el aprendizaje que aprendió del polifacético Soler Valero, maestro incansable: “Ha sido un privilegio ser coetáneo y haber disfrutado de tu obra polifacética de los óleos, cerámicas, libros, diseños de muebles, etc. Recuerdo las charlas intelectuales en los bancos de la plaza de Sorbas donde tu creatividad y perspectiva de la vida siempre añadían valor a esas espontáneas tertulias veraniegas”. Es de agradecer como la Asociación de Amigos de Sorbas incrementa su número de socios como palanca para seguir en la difusión de la revista, búsqueda y divulgación de la historia, y cultura de Sorbas.

Revista El Afa

El editor y exministro Manuel Pimentel firma en El Afa de Sorbas, bajo el título Yuder Pachá de Cuevas del Almanzora y la conquista del imperio Songhay, junto al guardián del legado andalusí Ismael Diadié Haïdara, (Tombuctú, 1957), residente en España. Diadié es una figura internacional, un intelectual. Autor de decenas de obras, la Junta de Andalucía le ha editado Manuscritos del Fondo Kati. Investigación y análisis, a través del Instituto Andaluz de Patrimonio histórico (IAPH). Historiador, filósofo, escritor y, además, el custodio del Fondo Kati, compuesto por 12714 manuscritos que, a su vez, poseen más de 7000 textos marginales. Se trata de un legado documental andalusí de gran interés que es necesario proteger con el mayor esmero, como han hecho los antepasados de Ismael Diadié, de generación en generación. Tombuctú y la curva del Níger han acogido desde el siglo X a andalusíes. No solo los manuscritos dan pruebas de ello sino también algunos edificios, como la mezquita de Djingereiber, construida por el arquitecto y poeta granadino Es-Saheli. A finales del siglo XVI la presencia morisca se hace más importante en este territorio como consecuencia de un intenso flujo migratorio y también destaca otra presencia menor, pero no menos interesante, la de algunos sefardies, como Azan Ferrer el Griego, general del ejército de Yuder Pachá. entre los antepasados de Ismael Diadié sobresalen antólogos y copistas, que se dedicaron con sumo cuidado y atención diligente a proteger la sabiduría que se halla en los manuscritos recopilados. Ismael Diadié es una persona íntegra, un valiente. “En 2012, he tenido que elegir entre el ataúd y la maleta. Cogí el camino del exilio el 8 de abril de 2012 con 55 personas que me llevé conmigo, todas mujeres y niños. Entre las mujeres había ocho cristianas que pude sacar de la ciudad sitiada prácticamente por los fundamentalistas. Me quedé días en el pueblo de mis padres visitando las tumbas de mis antepasados. Al final decidí seguir mi camino. ... corrió la voz, desde Italia que habia desaparecido. La prensa española se hizo eco de ello. Radio Vaticano pudo localizarme cuando al final llegué a Bamako. Así empezó mi exilio…”. “ El exilio me devolvió a la poesía como último refugio. Mi obra que había dejado de lado se hizo el centro de mi vida. Sin ella, no te hubiera conocido y no viviría muchas cosas gratas. La cuestión fue para mí, escribir o morir en el abismo, la desesperanza, la total decepción frente al ser humano. Elegí escribir”. 

Moriscos, piratas y rapto. “Veintitrés naves, al mando del caíd Said ad-Dugali, un morisco de Órgiva, pasaron frente a la costa de Almuñécar el 24 de noviembre de 1573; muchos de sus habitantes observaron con inquietud su rumbo en paralelo a la costa. ¿Hacia dónde irían? ¿Dónde pensaban desembarcar? Todos sabían que se trataban de barcos piratas, prestos para saquear y secuestrar. Pero nada podían hacer, salvo rezar. Los barcos, que habían zarpado de Tetuán, anclaron finalmente en Mesa Roldán: una zona desierta de la costa oriental de Almería, particularmente propicia para desembarcos clandestinos. Venían embarcados unos cuatrocientos berberiscos en la flota; tras desembarcar se dirigieron hacia el interior, y, pasando por Teresa, Cabrera, y Bédar, llegaron hasta Cuevas de Almanzora la mañana del 28 de noviembre. Entraron por la zona de Palomar, propiedad del marqués de los Vélez. Y no lo hicieron precisamente con sigilo. No debían tener mucho miedo cuando tocaban tambores y cornetas, para amedrentar aún más a la aterrorizada población. Los piratas vestían con curioso atuendo, ropas de terciopelo carmesí, muchos de ellos tocados por un turbante. Y para que no quedara ninguna duda ni de quiénes eran ni a qué venían, portaban siete banderas tendidas y un estandarte del rey de Argel. El pánico se extendió a su paso. Algunos intentaron defender la ciudad, pero lo pagaron caro: una veintena de personas murieron y más de un centenar fueron prendidas y conducidas a los barcos. Su destino, el más negro de cuantos pudieran figurarse: la esclavitud…”, texto que corresponde a uno de los párrafos del trabajo de Ismael Daidié y Manuel Pimentel para El Afa de Sorbas.

El caso de Rocío Carrasco llega a la Universidad

Emilio Ruiz
@opinionalmeria 

En la noche del 21 al 22 de marzo de 2021 la mayoría de españoles que estaban viendo la televisión quedaron en shock. Una mujer desarmada anímicamente y hundida en un pozo sin fondo, Rocío Carrasco, hija de dos populares españoles, ya fallecidos, el boxeador Pedro Carrasco y la cantante Rocío Jurado, ponía los pelos de punta a la audiencia al describir en una docuserie de Telecinco los abusos machistas y mediáticos de los que era objeto, sobre todo de manos de quien fue su marido y es padre de sus dos hijos, Antonio David Flores, y de una parte considerable de su propia familia. Los dos capítulos de estreno de Rocío, contar la verdad para seguir viva alcanzaron una audiencia del 33,2 % y 3,7 millones de espectadores. “Rocío Carrasco sacudió la conciencia colectiva de un país al que aún le falta mucho para abrazar sin complejos la lucha de todas las víctimas contra la violencia de género”, reconoció una de las presentadoras del programa, Carlota Corredera, que añadió: “Esta serie es ya la serie de las miles de mujeres que han llamado al 016; de la suegras que en la comida del domingo han dejado de callarse ante las bromas machistas de su yerno; de las adolescentes que han hablado con sus padres; de los jueces que han hablado con sus hijas; de los políticos que han sabido recoger el clamor popular y de los periodistas que hemos hecho autocritica y enmienda de nuestras acciones”.

Trabajo Fin de Grado de José Antonio Betancort Espinosa, de la Universidad de La Laguna

Mireya Marrón, en un certero artículo en Nius, valoró lo que considera que son los siete impactos fundamentales que la serie ha tenido en la sociedad: 

1. Trascendencia política. “El testimonio de Rocío Carrasco es el de una víctima de violencia de género. Yo sí te creo”, manifestó la ministra de Igualdad, Irene Montero. En parecidos términos se pronunciaron Íñigo Errejón (Más País), Rocío Monasterio (Vox) o Adriana Lastra (PSOE). Las consultas al 016 (número para denunciar casos de violencia machista) se dispararon un 42 %.

2. Debate social y mediático. La docuserie ha generado un debate que trasciende a la prensa del corazón, removiendo la problemática de la violencia de género, el maltrato psicológico y los posibles agujeros que puede haber en la justicia.

3. El concepto de "mala madre", a examen. El síndrome de la “mala madre” parte de la creencia arraigada de que solo es una buena mujer aquella que lo da todo por sus hijos. El testimonio de Rocío, en el que explica los motivos que la hicieron renunciar a la custodia por su propia salud psicológica, ha hecho que muchos se replanteen el concepto de buena o mala madre.

4. El problema de la alienación parental o violencia vicaria. El documental de Rocío Carrasco también ha destapado las distintas formas de violencia machista, entre la que se encuentra el síndrome de alienación parental o la violencia vicaria, dos conceptos sobre los que también hay debate, pero que al final hablan de lo mismo: la instrumentalización de los hijos para hacer daño a la pareja.

5. El tabú de la violencia de hijos a padres. El episodio 8 de la serie, titulado “Miedo”, fue el más duro y revelador de cómo se fue torciendo la relación de Rocío Carrasco con su hija, Rocío Flores, por la presunta manipulación que Antonio David Flores ejercía sobre ella. Muchos analistas empiezan a advertir de la importancia de denunciar cualquier tipo de violencia, aunque sea por parte de un hijo, también por su propio bien.

6. El mito de la depresión entendida como una tristeza permanente. El décimo episodio del documental ayudó a desmontar la falsa creencia de que una persona con depresión debe estar llorando las 24 horas del día para que su testimonio resulte creíble. El programa recordó la portada que Antonio David hizo con sus hijos para una revista, el mismo día que Rocío se casaba, con el titular “Mientras ella se casa, sus hijos lloran”. 

7. La "violencia mediática", un caso sin precedentes. Rocío Carrasco no denunció a Antonio David por violencia de género, sino por “lesiones psicológicas” (síndrome ansioso depresivo diagnosticado en 2011), derivadas del maltrato durante años de su imagen en los medios de comunicación: "Mucha gente me daba la razón pero me decía que desistiera, porque no había precedentes de un caso como el mío", explicó en el penúltimo episodio. La duda está ahora en si el caso de Rocío Carrasco podría marcar un antes y un después en el ámbito jurídico, hacer cambiar las bases para que esto pueda ser considerado delito, o si debe seguir pesando la libertad de expresión, el principal argumento de defensa de Antonio David Flores.

Tema de estudio en las universidades españolas 

Casi 30 meses después de emitirse la docuserie, el debate en la calle y en los medios de comunicación sobre lo que en la misma se denuncia continúa activo, y no solo eso, sino que el testimonio de Rocío Carrasco ha dado un salto cualitativo al plantarse como tema de estudio y análisis en las universidades españolas. José Antonio Betancort Espinosa, alumno de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad de La Laguna, realizó su trabajo de fin de grado sobre este tema con el título: Sensibilización sobre la violencia de género y la violencia vicaria a través de la docuserie “Rocío, contar la verdad para seguir viva". Según Betancort, la emisión de la docuserie ”aporta una perspectiva crítica del periodismo rosa español, ya que aporta la perspectiva de Rocío Carrasco sobre posibles falsedades e incorrecciones divulgadas en diversos programas de televisión y que los periodistas y colaboradores no comprobaron adecuadamente. Estas supuestas malas prácticas vulnerarían los principios deontológicos de la profesión periodística”. Para él, “tras la investigación, se puede concluir que los periodistas implicados en la docuserie no habían contrastado la información que procedía de Antonio David y tampoco llamaron a Rocío Carrasco para escuchar su versión de los hechos. Lo delicado de estos asuntos es que se tratan de conflictos que tendrán una repercusión negativa en la víctima, en este caso en Rocío Carrasco, quien se mantuvo en silencio (mediáticamente hablando) por miedo a que su situación pudiese empeorar. Dar voz a las víctimas también es un buen paso para seguir concienciando a la sociedad de la importancia de identificar patrones de conducta de un agresor para evitar sufrir violencia de cualquier tipo (física, verbal, vicaria, sexual, etc.)”. 

Trabajo fin de grado de Marta Rodellar Casabón, de la Universidad de Zaragoza

También Raúl Villanueva Rubio, de la Universidad de Murcia, se ha ocupado del tema con su trabajo fin de Grado de Periodismo. El título es: Análisis de la repercusión social, cultural y mediática del docu-reality “Rocío, contar la verdad para seguir viva". “Su naturaleza comunicativa, fuerte carácter social y el hecho de haber sido emitido en abierto en horario de máxima audiencia lo convirtieron en uno de los eventos más seguidos y comentados del año, alcanzando así un elevado número de espectadores que interpretaron el mensaje de diversas maneras. Frente a un testimonio de violencia de género de un personaje público narrado en directo por televisión, la audiencia estaba recibiendo constantemente mensajes tanto culturales como comunicativos, los cuales generaron una repercusión en redes sociales muy valiosa a nivel comunicativo y antropológico”, dice Villanueva, que recuerda que “en ningún momento del documental Rocío menciona el nombre de Antonio David, ya que asegura no poder pronunciarlo, únicamente lo describe como “un ser egocéntrico y diabólico” que ha recurrido a la violencia vicaria para separar a sus hijos de ella y ocultarles en todo momento la versión de los hechos de su madre, otro de los motivos de peso para haberse lanzado finalmente a contar sus vivencias ante la cámara”. 

Dentro del volumen titulado Comunicación y pluralidad en un contexto divergente, publicado por Dykinson, Maria del Rosario Marín Pinilla, de Universidad de Cádiz-Universidad Pablo de Olavide, y José Gázquez González, de la Universidad de Sevilla, publican su estudio sobre Popularización del concepto “violencia vicaria”. Estudio de la docuserie “Rocío, contar la verdad para seguir viva” a través de la prensa digital española. “La retransmisión de esta docuserie, más allá del éxito en la parrilla de Telecinco, puso en la palestra el peso que adquiere la violencia psicológica en la violencia de género. Aspecto que, por otro lado, es difícilmente demostrable y, a veces, olvidado a la hora de tratar la violencia de género por los medios de comunicación”, según Marín y Gázquez, que consideran que “a) La docuserie ayuda a la comprensión del problema de la violencia de género e incorpora en el vocabulario colectivo el concepto violencia vicaria. b) Se convierte en un término común para tratar otros casos de violencia de género, a partir (fundamentalmente) de la emisión del primer capítulo de la serie. c) Se asocia violencia vicaria a violencia de género por la labor realizada por los medios, particularmente, escritos, y d) La sociedad asimila este nuevo término y lo asocia a la violencia de género”.

Si bien la lista de universitarios que han tratado este tema se haría interminable, no queremos pasar por alto, por su interés, el trabajo de fin de grado de Raquel Rivas Jiménez para la obtención del título de Periodismo de la Universidad de Extremadura, bajo el título El tratamiento informativo de la violencia de género en la televisión: docuserie de Rocío Carrasco.  Para Rivas, el programa de Telecinco “ha supuesto un antes y un después en la lucha contra la violencia machista y es que ha dado visibilidad a esta lacra, poniendo como víctima a una persona famosa que también es hija de Rocío Jurado, admirada en todo el mundo”. 

Otros trabajos de fin de grado sobre la misma temática han sido elaborados por Arnau Martínez Jiménez (Impacto sociopolítico de “Rocío, contar la verdad para seguir viva”) y Clara Díaz Ruzafa (Representación de la violencia machista en el debate televisivo sobre la docuserie “Rocío, contar la verdad para seguir viva”), ambos de la Facultat de Ciències de la Comunicaió de la Universitat Autònoma de Barcelona. El primero de ellos resalta que la legislación catalana destaca las nuevas formas y ámbitos de violencia que se ejerce sobre las mujeres: violencia psicológica, violencia sexual, violencia obstétrica y vulneración de derechos sexuales y reproductivos, violencia económica, violencia digital, violencia de segundo orden, violencia vicaria, violencia en el ámbito institucional y violencia en el ámbito de la vida política y la esfera pública.

Marta Rodellar Casabón, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, realizó su trabajo fin de grado bajo el título Rocío Carrasco. Evolución del personaje mediático en la opinión pública. Análisis del caso: Sálvame Diario. “La opinión pública sobre Rocío Carrasco –considera Rodallar- ha evolucionado de una categorización negativa a una positiva y que la línea discursiva de ‘Sálvame Diario’ toma como punto de inflexión hacia el cambio el día del estreno de la serie documental”.

María Ángeles Lozano Rubiales, de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos, es autora del trabajo Telecinco y el caso Rocío Carrasco: responsabilidad del medio en materia de violencia de género. "Telecinco es una de las cadenas de televisión -recuerda Lozano- que actualmente cuenta con más programas que dentro de su formato tienen espacios dedicados a la actualidad y al mundo del corazón. Todos ellos acapararon y dedicaron una ingente cantidad de horas para relatar, comentar y especular sobre todo lo relacionado con los hechos narrados por la protagonista de la docuserie. Pero parte de la sociedad no llegó a comprender que apenas unas horas más tarde de su emisión, esos programas de la misma cadena banalizan con grandes dosis de frivolidad y cuestionaran a la protagonista, a pesar del impactante y duro testimonio, sin saber diferenciar entre el personaje popular y la víctima de violencia de género. Algunos colaboradores no tuvieron ningún reparo en poner sinónimos a la violencia de género, tales como “desavenencias entre una pareja rota”, negaron una sentencia judicial de violencia filio-parental, minimizaron los efectos del maltrato psicológico, obviaron los informes psicólogos-sociales de los juzgados, pusieron en duda un intento autolítico, incluso dudando del número de pastillas que había ingerido y venían reflejadlos en los informes médicos. Otros, desmintieron años de terapia para superar un proceso ansioso depresivo como  consecuencia de las secuelas producidas por el acoso imparable de su ex pareja y por la presión social suscitada dada la imagen de mala madre que este había vendido a los espectadores y lectores durante años. En consecuencia, algunos periodistas jugaron a psicólogos o expertos en violencia de género".

Encarnita Magaña, una rosa roja en Almería

Antonio Torres
Periodista

Encarnación Magaña López (Tabernas, 1921-Almería, 1942), símbolo de la resistencia antifranquista, fue la única mujer fusilada en la provincia de Almería durante la posguerra y la represión franquista, junto a siete hombres, dentro del proceso de El parte inglésLos ocho almerienses fueron acusados de intrigar y querer favorecer la victoria de Inglaterra y la URSS en la II Guerra Mundial por la distribución de un folleto que contenía informaciones publicadas en la BBC. Esa fue la horrible excusa, un disparate.

Encarnita Magaña

Fusilada el 11 de agosto de 1942. Hija del jornalero José Magaña Rosa y Dolores Gómez Soriano, ama de casa. Desde los dos años, quedo huérfana, tras morir su padre en un accidente laboral en 1922. Cuatro años después perdió a su madre en Almería, donde se habían trasladado para trabajar en una trapería. Fue adoptada entonces por Rafael García Montesinos y Epifanía Córdoba Tortosa, que les dieron sus apellidos y la llevaron a vivir a la calle Granada de Almería, número 77 de la. Allí se hizo popular. Estudió hasta secundaria y pronto destacó por sus inquietudes políticas e intelectuales. El pleno municipal de Tabernas, presido por el alcalde José Díaz, aprobó por mayoría en 2020 dar el nombre de “Calle Encarnación Magaña” para honrar su figura y compromiso con la libertad. Fue la primera mujer que forma parte del callejero a petición de los alumnos del IES Manuel de Góngora de Tabernas. El laureado escritor y profesor, Fernando Martínez López, nacido en Jaén en 1966, pero que trabaja y vive en Almería, abordó en los relatos semanales de este periódico bajo el epígrafe “Éramos tan jóvenes” la traición sufrida por Encarnita Magaña. El periodista José Miguel Naveros publicó un amplio reportaje dedicado a las víctimas de El parte inglés en Tiempo de Historia, número 46. “Una vez en el cementerio, llegado el momento”, escribió Naveros padre, “Cuando la joven llegó a las tapias del cementerio para ser ejecutada fue besando uno por uno a sus compañeros y se negó a recibir la comunión. Mostró su orgullo sin lágrimas en los ojos. Se alineó junto a ellos y sus últimas palabras fueron ¡Tirad al corazón! ¡Matadme!”. Su hijo Miguel facilitó los originales de sus textos que me sirvieron para incluir un capítulo sobre la figura de Encarnita en el primer libro sobre la Historia de la Radio en Almería que me presentaron Carlos Herrera y el añorado Paco Moncada en el Teatro Apolo en 1997. 

La sentencia dictada por el Tribunal Militar fue desmedida. Se cometió un grave e injusto error con acusaciones que no se ajustaron a la verdad como denunció Naveros padre.  Entre otros, han investigado profundamente y elaborado varios trabajos, la profesora Sofía Rodríguez o el investigador Eusebio Rodríguez Padilla, autor de El parte inglés, donde escribe que Encarnita perteneció a la CNT y a Juventudes Libertarias. La profesora Sofía Rodríguez López destaca en Encarna Magaña. Mujer libre (1921-1942): “Encarnita, como se la conoce popularmente, es el símbolo de la resistencia antifranquista en Almería. Pocas personas, y muy escasas mujeres, han sido capaces de concitar tanta admiración, indignación y cariño. Sentimientos que hacen de ella un personaje reconocible: el que ´sin mancharse las manos de sangre´ recibe la última pena, ejemplarizante, la que se aplica a los mitos. Su vida y su causa, la 1.319/41, contienen todos los ingredientes de la tragedia: emancipación libertaria, transgresión sexual, compromiso y agencia política, clandestinidad y castigo”. El diario falangista Yugo, que en 1962 pasó a denominarse La Voz de Almería, incluyó el nombre de los fusilados en su edición del 12 de agosto de 1942: ”Joaquín Villaespesa Quintana, Encarnación Magaña Gómez, conocida por Encarnación García Córdoba, Cristóbal Company García, Francisco García Luna, Antonio González Estrella, Juan Hernández Granados, Diego Molina Matarín y Francisco Martínez Vázquez, como autores de un delito de adhesión a la rebelión, consistente en la formación de una organización clandestina, de tipo marxista, para la propaganda, la agitación, acción y el socorro rojo...”. Villaespesa fue el único que se confesó ante el sacerdote Andrés Martínez Segura (Almería, 1909-Sorbas, 1990), su amigo de la infancia y que le acompañó hasta aquel día tan horrible para la historia judicial y de la sociedad almeriense.

En los últimos tiempos están apareciendo libros con las cartas de amor entre los que iban a ser fusilados. El autor Francisco Espinosa explica las dificultades a que se enfrentan, todavía hoy, quienes investigan en estos campos y denuncia la forma en que se pretende falsear hechos fundamentales del pasado, con el fin de ocultar la realidad de la represión. Quien firma este trabajo encontró la carta que Encarnita Magaña escribió a su familia con la indicación a su hermana que le visitó en la cárcel de que a su familia y amigos les dijera que se encontraba trabajando en Francia. En aquel 1942 no había redes sociales y sí mucha represión. Este periodista tuvo la oportunidad de hacerse con la carta que Encarnita introdujo, un día antes de ser fusilada en el pañal de su sobrino, un bebé Francisco J. Castilla Padilla quien pasó su vida en Francia. Leí la carta con un contenido de gran serenidad y las lágrimas brotaron. Elaboré una pieza informativa para Canal Sur Radio y Televisión con las declaraciones del sobrino. Una fotocopia se la pasé al historiador Eusebio Rodríguez. Dar voz a quienes durante tanto tiempo fueron silenciados significa un ejercicio de dignidad. Después de publicarse este artículo, me llegaron varios testimonios de felicitaciones por recordar a las víctimas de El parte inglés de la BBC en Almería. Una de las familiares de Encarnita es la bibliotecaria y archivera de la Biblioteca Central José María Artero de Almería Carmen Herminia Álvarez González. “Lo que sabemos, por mi abuela y por mi madre, que aún vive, afortunadamente, es que cuando la detuvieron, mi abuela, la pobre, lo tuvo muy complicado para visitarla porque mi abuelo Felipe Álvarez, era masón republicano, con expediente abierto (lo conseguí de Salamanca) hasta el año 1946 tuvo que estar presentándose todas las semanas en el cuartelillo. Toda mi familia, materna y paterna, era republicana, de izquierdas y represaliada. La represión sobre las familias fue muy dura, sobre todo, porque se actuó utilizando el miedo y dentro de las familias se procuraba no hablar demasiado...”. Es digno destacar el trabajo de David del Águila con la productora almeriense 29 Letras y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ROCAMAR. El Parte Inglés se financió, en 2010, con el apoyo del ministerio de la Presidencia y la consejería de Justicia de la Junta de Andalucía. En la producción colaboró desinteresadamente el grupo de investigación de la Universidad de Almería SUR-CLIO, dirigido por el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Almería Fernando Martínez López, actual secretario de Estado de Memoria Democrática del Gobierno de España.

La gobernabilidad de España, pendiente de la decisión de dos políticos con raíces almerienses

Emilio Ruiz
@opinionalmeria

No es muy voluminoso el libro de texto donde se estudian los políticos almerienses con influencia en la formación de gobiernos en España. Tenemos un paisano que fue presidente de la primera República, Nicolás Salmerón (Alhama de Almería, 1838- Pau, 1908), pero su paso por el Gobierno fue efímero, apenas 50 días, si bien es verdad que su renuncia al cargo se produjo por una causa noble, como fue su negativa a firmar una pena de muerte. En la aún joven democracia la presencia de almerienses en los sucesivos consejos de ministros tampoco ha sido profusa: solamente José Barrionuevo Peña (Berja, 1942), que fue ministro de Transportes y de Interior con Felipe González, y José Guirao Cabrera (Pulpí, 1959-Madrid, 2022), ministro de Cultura bajo la presidencia de Pedro Sánchez.

Pere Aragonés, con su madre, María García Ridao, en una foto reciente publicada en su Instagram

El resultado de las elecciones generales del 23-J ha arrojado un claro ganador, Alberto Núñez Feijóo, pero no está claro que esa victoria en las urnas sea aval suficiente para hacerle inquilino del Palacio de la Moncloa. La Constitución española establece una modalidad de sistema parlamentario por la que resulta elegido presidente del Gobierno quien consiga en primera votación la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, o en segunda, quien consiga mayoría simple en el plazo de dos meses de la primera votación. Todos los indicios apuntan a que el político gallego no conseguirá la investidura, pero esos mismos indicios no señalan con seguridad como vencedor al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. Si ninguno de los dos candidatos resulta elegido, los españoles nos veremos abocados a una nueva cita con las urnas. 

Prácticamente ningún grupo político con representación parlamentaria desea una repetición de elecciones. Sería una opción solamente aceptada por el Partido Popular, y únicamente en el caso de que no fuera elegido su candidato. Todos los demás partidos consideran que tienen más que perder que ganar. Toca, pues, agotar todas las vías de negociación hasta conseguir que uno de los dos candidatos obtenga finalmente la confianza de quienes ocupan un escaño en la cámara baja. 

La decisión de los españoles vertida en las urnas ha querido que dos partidos catalanistas –Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Junts per Catalunya (Junts)- sean fundamentales para aupar a uno de los dos candidatos a la presidencia del Gobierno. Y la casualidad ha querido que, esta vez sí, dos personas relacionadas con Almería, por ser descendientes de almerienses, jueguen un papel fundamental en las negociaciones entre partidos y en la elección final. Estas dos personas son Carles Puigdemont, el todopoderoso jefe de Junts, y Pere Aragonès, presidente de la Generalitat de Catalunya y hombre clave a la hora de que ERC decida investir o no a Pedro Sánchez. 

La descendencia almeriense de Carles Puigdemont le viene de parte de una de sus abuelas, la materna, llamada Manuela Ruiz Toledo, nacida el 12 de abril de 1905 en La Carolina (Jaén). Era jiennense de nacimiento, pero almeriense de raíces por varias generaciones. El padre de Manuela –y, por tanto, bisabuelo de Puigdemont- era José Ruiz Valdivia, un joven de Dalías que, cuando apenas llevaba unos meses casado, abandonó su pueblo natal en busca de nuevos horizontes laborales. El único oficio que José conocía para buscarse la vida era el de minero. La madre de Manuela y bisabuela de Puigdemont era Joaquina Toledo Valero, de Cuevas del Almanzora. El matrimonio tenía 30 y 27 años, respectivamente, cuando fueron padres de la niña abuela del hoy eurodiputado prófugo de la justicia. 

El matrimonio almeriense de los Ruiz Toledo emigró a Cataluña con sus dos hijas cuando la menor tenía diez años. A principios del siglo XX las minas de La Carolina empezaban a dar síntomas de agotamiento y las de la vecina Linares no presentaban mejores horizontes. José y Joaquina no lo dudaron y, como tantas otras familias de andaluces, subieron en el popular tren conocido como “El Catalán” –este medio de transporte se dedicaba casi de forma exclusiva a llevar emigrantes andaluces a Cataluña- y se plantaron en Barcelona, una provincia que tenía por delante nada menos que el incentivo económico de la Exposición Universal de 1929. 

Las raíces almerienses de Carles Puigdemont no se reducen a sus bisabuelos José y Joaquina. Sus tatarabuelos también eran de nuestra provincia. Por parte de su bisabuelo José, su tatarabuelo, Gabriel Ruiz, y su tatarabuela, Rosalía Valdivia, eran de Dalías. Por parte de su bisabuela Joaquina, sus tatarabuelos Francisco Toledo y Margarita Valero eran naturales de Cuevas del Almanzora, entonces Cuevas de Vera. En la actualidad tanto en Dalías como en Cuevas los parientes lejanos de Carles Puigdemont se cuentan por decenas. Curiosamente, el líder del secesionismo catalán nunca ha estado en los pueblos de sus ascendientes andaluces de Jaén y Almería. 

Si la raíz almeriense de Carles Puigdemont era una de sus bisabuelas, por parte de Pere Aragonès i García las raíces almerienses son más cercanas. Su madre, María García Ridao, nacida en Pineda de Mar (Barcelona) el 20 de julio de 1954, es hija de un matrimonio oriundo de Palomares (Cuevas del Almanzora). El abuelo materno del presidente de la Generalitat se llamaba Antonio García Flores, y tenía 45 años cuando su esposa dio a luz. La abuela se llamaba Juana Ridao García, que dio a luz a la madre de Pere cuando tenía 39 años. Tanto Antonio como Juana descendían de familias de Cuevas del Almanzora asentadas en el municipio desde tiempos inmemoriales. 

Que ambos abuelos maternos de Pere Aragonès sean naturales de Cuevas de Cuevas del Almanzora no es casualidad. En la postguerra la emigración masiva de almerienses hacia tierras catalanas fue particularmente notoria en Cuevas del Almanzora y sus pedanías. Era habitual que en Cataluña, y particularmente en Barcelona, se asentaran en lugares cercanos los emigrantes procedentes de un mismo municipio almeriense. Los que provenían del municipio cuevano eran tantos que estaban distribuidos por prácticamente toda Cataluña. Antonio García Flores emigró a tierras catalanas cuando aún estaba soltero. Fue allí donde conoció a su esposa, asentándose el matrimonio en el municipio de Pineda de Mar, donde nació María, la madre de Pere. Allí viven todavía madre e hijo. 

Partida de nacimiento de la madre de Pere Aragonès donde se puede observar el origen almeriense de sus padres y abuelos

Así como Carles Puigdemont tuvo conocimiento de sus antepasados andaluces por una partida de nacimiento de su bisabuela Manuela Ruiz Toledo que le entregó una expedición de vecinos de La Carolina que giró visita al Palau de la Generalitat, no es el caso del actual presidente de la Generalitat, que con frecuencia hace alusión al origen de Palomares de sus abuelos Antonio y Juana. En su debate de investidura como presidente, Aragonés fue interpelado por el portavoz de Vox, Ignacio Garriga, que le recriminó no hacer nunca uso del idioma español en sus intervenciones. El candidato se sintió molesto y contestó que se sentía muy orgulloso de sus raíces de Palomares. “Que nadie patrimonialice –exigió- los orígenes de una parte muy importante de la ciudadanía de este país”. El diputado de ultraderecha aconsejó al candidato Aragonès que lleve a la práctica este orgullo hablando castellano en el pleno y no renegando de la lengua de sus antepasados. 

Marc Villanueva, periodista de “El Nacional”, ha resaltado en alguna ocasión el enorme parecido entre Pere Aragonès y su madre, a la que familiarmente llama “la mama”: “Pelo muy corto, sonrisa ancha, gafas redondas... Son exactamente iguales”. El político ha colocado en Instagram una foto con su madre, y la reacción de sus seguidores ha sido unánime: "¡No hace falta que lo digas: sois iguales!”, “Qué foto más bonita y compartís la misma sonrisa...". 

La abuela Juani siempre tuvo una relación muy estrecha con su nieto. Pere Aragonès suele alardear de sus cualidades como cocinero y el origen de las mismas está en los platos que le cocinaba su abuela de Palomares. 

Pere Aragonès, militante de un partido de trabajadores y tradicionalmente obrero, siempre ha alardeado de los orígenes humildes de sus abuelos maternos. No ocurre igual con su familia paterna. Su abuelo Josep Aragonès fue alcalde durante los últimos años de la dictadura franquista, fundador y concejal de Alianza Popular y notable empresario del Maresme. Y su padre, Pere, fue concejal de CiU de Pineda entre 1991 y 1995. La familia sigue siendo titular de importantes negocios hoteleros, si bien Pere Aragonès se desvinculó de su gestión tras entrar en política.