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El lugar de Andalucía en la nación de naciones de Pedro Sánchez

Emilio Ruiz

Pedro Sánchez ha estado esta mañana en Los desayunos de la agencia Europa Press. Ha sido, en mi opinión, una de las entrevistas más clarividentes realizadas en los últimos tiempos al secretario general del PSOE. Es kilométrica la distancia que hay entre la madurez política de este Pedro Sánchez y la de aquel imberbe Pedro Sánchez que culminó un periodo político plagado de errores con una disparatada entrevista a Jordi Évole en La Sexta.

Según Pedro Sánchez las naciones de España son 'al menos' tres. Según Iceta, ocho

La posición de Pedro Sánchez respecto al órdago independentista de Cataluña no se presta a duda alguna, según sus afirmaciones. Ha reiterado su apoyo al Gobierno, en la persona de su presidente, para evitar lo que considera un despropósito injustificable. De paso, ha criticado la actitud de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que “cada día dice una cosa diferente”. Los socialistas catalanes han asegurado la disposición de la alcaldesa de no prestar ayuda alguna al referéndum si no se respetaban los cauces legales. Como es obvio que el referéndum de Puigdemont se hace el margen de la Constitución, no se entiende la ambigüedad de la alcaldesa, excepto que sea una ambigüedad calculada en base a intereses partidistas. Pedro Sánchez recriminó a Colau esta falta de definición.

“¿Cuántas naciones hay en España?”, preguntó el entrevistador. “Me lo preguntan a cada momento”, se quejó. “Por algo será, señor Sánchez”

El tema de la nación de naciones se está haciendo habitual en las ruedas de prensa de los líderes socialistas. La entrevista de Europa Prees no ha sido una excepción. “¿Cuántas naciones hay en España?”, preguntó el entrevistador. “Me lo preguntan a cada momento”, se quejó. “Por algo será, señor Sánchez”. Finalmente accedió a responder: “Al menos, tres: Cataluña, País Vasco y Galicia”. Se agradeció que esta vez fuera tan explícito. Pero el periodista pidió aclaración: “¿Al menos?”. “Sí, al menos”. Con esta respuesta el secretario general de los socialistas españoles eludió mencionar a Andalucía –algo que hubiera producido muchas satisfacciones, particularmente a los socialistas andaluces- , pero dejó la puerta abierta con ese ‘al menos’ en el que pueden caber no solo Andalucía, sino también otras comunidades autónomas.

Hace un par de meses Fernando Martínez, que pasa por ser el hombre fuerte de Pedro Sánchez en Almería, trató este asunto en una entrevista concedida al periódico digital Noticias de Almería. Rafael M. Martos le preguntó: “Cuando Pedro Sánchez habla de plurinacionalidad, ¿incluye a Andalucía como nación?”. “Pues claro”, respondió contundente el secretario general de los socialistas de la capital, que añadió: “Si es que Pedro no tiene que incluir o dejar de incluir nada, lo dice nuestro Estatuto de Autonomía en su artículo dos, dice eso, nosotros la conquistamos, esa es la plurinacionalidad”. En realidad el artículo 2 de nuestro Estatuto solo habla de las provincias que integran la comunidad autónoma. Posiblemente Fernando se refiera al 1, donde se dice que Andalucía se constituye en nacionalidad histórica… “en el marco de la unidad de la nación española”. La nación española es la única que aparece en nuestro texto autonómico.

Miquel Iceta: “Hay ocho naciones, las que se definen así en sus estatutos de autonomía"

Un par de horas después de la entrevista a Pedro Sánchez, Miquel Iceta, el secretario general de los socialistas de Cataluña, fue interpelado de igual forma por la periodista Cristina Pardo. “Hay ocho naciones –respondió-, las que se definen así en sus estatutos de autonomía; lo dice muy bien Josep Colomer en una carta en El País”. Efectivamente, Colomer incluye en ese grupo de honor al País Vasco, Cataluña y Galicia y también a aquellas otras que “han declarado ser una nacionalidad en las reformas más recientes de sus Estatutos: Canarias, Comunidad Valenciana, Andalucía, Aragón e Islas Baleares”.

Los socialistas andaluces reconocerían como un buen gesto que en lo sucesivo Pedro Sánchez incluya a Andalucía en el grupo de las comunidades autónomas ‘de primera’

Parece evidente que, abierto el melón de la plurinacionalidad, su camino futuro parece bastante indefinido e incierto. No parece que Cataluña sienta cumplidas sus aspiraciones identitarias –no ya independentistas- con lo que parece que lleva camino de ser un “café para todos”. Nadie sabe en qué va a quedar este debate territorial de España. Mientras tanto, los socialistas andaluces reconocerían como un buen gesto que en lo sucesivo Pedro Sánchez incluya a Andalucía en el grupo de las comunidades autónomas ‘de primera’, es decir, de las naciones que formarán parte de nuestra nación de naciones. Porque ésta es otra: si España es una nación de naciones, ¿qué son las comunidades autónomas que no son naciones? ¿Regiones o nacionalidades, como ahora? Ergo habría que definir a España no solo como una ‘nación de naciones’, sino como una ‘nación de naciones, nacionalidades y regiones’. Vamos, todo muy claro y sencillo. Pues éste es el debate que nos espera.

Los plurinacionales

Rafael Lázaro Pérez
Profesor de Filología Latina de la Universidad de Almería

Ahora resulta que Fernando Martínez, Nono Amate y Consuelo Rumí (personalmente siento aprecio por los tres y ellos deben saberlo) son plurinacionales de toda la vida. Y mira por donde, los tres proceden de aparatos y partidos que siempre han mantenido sus señas de identidad bien arraigadas en el internacionalismo solidario: el Movimiento Comunista, con odio visceral al nacionalismo de todos los colores y la Unión General de Trabajadores, siempre opuesta y enfrentada a los nacionalismos, por insolidarios y excluyentes ¡Las contradicciones al poder! que diría el marxista más recalcitrante.

Almerienses en el Congreso del PSOE

Las contradicciones de una izquierda que al tiempo que deslegitima y minusvalora el concepto de nación con las hijuelas de las nacionalidades (concepto acuñado por el comunismo estalinista), o confusas expresiones como nación de naciones (¿qué es eso? No existe desde la Antigüedad hasta el presente un solo ejemplo documentado), alimenta la confrontación entre ciudadanos de un mismo país centenario con la falsa argucia de permitir “encajar” un trozo de un mismo ente político en el único ente político existente.


Si se desea resolver el problema planteado por el golpismo nacionalista catalán, solo existe un camino: la firmeza de la ley y un proceso reeducativo de la parte intoxicada de la sociedad que habita en Cataluña

¿Alguien entiende este galimatías? Puro bizantinismo de una retórica hueca. Si de verdad se desea resolver el problema planteado por el golpismo nacionalista catalán, solo existe un camino: la firmeza de la ley y un proceso reeducativo de la parte intoxicada de la sociedad que habita en Cataluña. No es una utopía; siempre es posible en un proceso de culturización impuesto volver a la situación previa si se tiene la voluntad de hacerlo y los medio para ello. Y los medios existen si se acude sin complejos a  las competencias del estado. 


Al parecer  para luchar contra lo que llaman “políticas de derechas” (¿el PP hace eso?), la izquierda necesita  pasar el examen de nacionalista impertérrito, buscar nacionalismos a destajo en España y postular el dogma de que cuanto más cantonalismo mejor que mejor. Esto viene muy requetebién a cuantos aspiran en Almería y otras muchas regiones, provincias o pueblos de España (por qué no)  a conseguir el nuevo estatus super privilegiado de nación con todas las ventajas que ello conlleva: presencia cuantitativa en los PGE, exquisitez en el trato de los gobernantes del estado, sensibilidad manifiesta por los problemas concernientes, etc. etc.


En Almería no tendríamos ningún problema en alegar nuestras especificidades culturales y lingüísticas (¡Toma ya!) y hasta nuestro distanciamiento geográfico de cualquier otro lugar de España, para obtener el “placet” de los nuevos dirigentes del PSOE, los entusiastas sembradores irredentos de naciones acá, allá y acullá.

Nación y Estado son las dos caras de una misma moneda

Aunque creo que los mencionados al principio deben saberlo, no está mal recordar que el término nación en su acepción política empieza a ser utilizado con la revolución liberal, un concepto entonces revolucionario que define una realidad política absolutamente independiente de cualquier otra. Es decir, nación y estado son las dos caras de una misma moneda. Resulta totalmente inútil, por consiguiente, cualquier otro tipo de consideración, como realidad étnica o cultural, y que por supuesto, un colectivo que aspire a este reconocimiento jamás se conformaría con esa limitación.  

Hasta ahora era ésta una exclusiva de los erráticos izquierdistas de Podemos, salvada la honda reflexión filosófica de Zapatero de 2004, aunque rectificada en 2014 (ya saben, aquello de discutido y discutible). Pero resulta que en el actual PSOE que, al parecer, carece de complejos a la hora de asimilar todo lo peor proveniente de la ultraizquierda, ese es el camino correcto. Es de temer que los “plurinacionales” no devengan en “plurinecionales”.