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Vejez, divino tesoro


Félix
de la Fuente Pascual

“Pero ¿qué quieren estos viejos?” Lo dicen algunos y lo piensan muchos. Incluso en algunos partidos que pretenden cambiar todo sin cambiar nada se oyen estas voces (me consta). Claro, los abuelos solamente sirven para cuidar de los nietos, cuando éstos salen del colegio, para mantener a los hijos cuando estos se encuentran en paro, y para poco más.¿Cuántas familias no han superado la crisis de estos últimos años, o incluso la están superando ahora, gracias a la pensión del abuelo?

Los jubilados cuestan mucho a la seguridad social

Los jubilados cuestan mucho a la seguridad social y llenan los bancos de los parques. Además, no les valen a los partidos políticos para poder mostrarlos en la tele, porque en nuestro país en política lo que pasa de 40 años ya va directamente a las rebajas. Además, en España la política no se hace en el Parlamento, se hace en la tele, y en la tele lo que vale son los cotilleos de los llamados famosos, las medias verdades, los insultos, las falsas promesas, y eso no va con las personas serias. Además, los jubilados no tienen nada que lucir o que enseñar.

“Jubilados de España, uníos”, diría un señor de hace dos siglos que yo me sé, quien, por cierto, no dijo “trabajadoras del mundo uníos”y, sin embargo, no tenía nada de machista. No tenéis que dejar vuestros derechos en manos de los partidos políticos, que hasta ahora no se han preocupado de vosotros. Podéis y debéis defenderlos personalmente. No necesitáis unos representantes que os han impuesto y que en la mayoría de los casos no habríais elegido. Mientras las listas electorales no sean listas abiertas, los diputados y concejales no son representantes nuestros, son representantes de los partidos políticos.

Es hora de que empecéis a organizaros primero a nivel municipal en plataformas de jubilados sin la tutoría de ningún partido político, en defensa de vuestros intereses ya a nivel municipal. El miedo los hará pensar a los partidos tradicionales. Si éstos no reaccionaran, podéis iros preparando para las elecciones municipales. Llegado el día, si no pudierais conseguir los avales suficientes, algún partido político no tradicional os puede ceder incondicionalmente el nombre.

El problema de las pensiones no es una cuestión aislada. Es la muestra de unos partidos que se pueden permitir el lujo de pasar de los problemas del ciudadano, porque están viviendo en una burbuja de privilegios.

No estoy hablando de un partido de jubilados, aunque sí de jubilados actuales y futuros, que se preocupan del problema de las pensiones y de otros muchos problemas que tenemos los españoles.  La solución del problema de las pensiones no consiste tanto en aumentar los ingresos sino en reducir los gastos, y unos políticos que no cobren, porque ya tienen su pensión, le ahorraría muchos millones al Estado.

La Almería jubilada

Javier Menezo
Letrado del Sepe

No quiero con este título hacer una de esas ensoñaciones sobre escenarios perdidos, sino fijarme una vez más en los mayores de nuestra provincia. Los jubilados se han vuelto más importantes en estos años, y no ya porque recojan a los nietos de la guardería, sino porque en la Almería actual el sueldo "a tiempo parcial" de los hijos (el que lo tenga) y la pensión del abuelo se han convertido en el único ingreso de las familias empobrecidas, ese 67% que, según el Informe sobre la pobreza en España que comenté la semana pasada, no llega a fin de mes.

Pareja de jubilados
Somos una provincia que en diez años, y más de la mitad de ellos han sido de vacas flacas, la población en general ha crecido un 17% y no ha sido más porque desde hace dos años ese espectacular crecimiento se ha ralentizado primero y ya empiezan a ser más los que se van que los que vienen. Quizás por esto último el envejecimiento de la población ha aumentado en mayor proporción.

Me refiero a que la inmigración, que ha sido la principal razón del crecimiento de población hasta el punto de que los inmigrantes que en 2004 eran el 10% de los residentes, hoy sean el 20%, es principalmente de personas en edad laboral. Al descender esos flujos el envejecimiento de la población se nota más. Hace diez años trece de cada cien almerienses eran mayores. Hoy son catorce de cada cien, cerca de 100.000 personas mayores.

Y aquí surge el problema. Los jubilados almerienses son, tras Lugo y Orense, los que tienen las pensiones más bajas de España. Esto no es culpa de una mano negra, es consecuencia de nuestro sistema productivo durante muchos años. En la Agricultura se cotiza menos que en los empleos industriales, por ejemplo, y así un pensionista del Pais Vasco cobra 1.200 euros al menos mientras que uno de Almería 816.

Y esta última cifra es, además, un éxito, porque el crecimiento de la pensión media en nuestra provincia ha sido superior a la media nacional. De hecho, hace cinco años era de 705 euros. Es decir, en un momento en que las pensiones apenas han subido entre nosotros el crecimiento ha sido grande gracias a los nuevos jubilados. Pero para que la media sea 816, podemos imaginar cuantos miles de jubilados almerienses no llegan a 500 euros.

Y es con ese dinero con el que deben ayudar a hijos y nietos y pagar medicinas, y afrontar una reducción de sus estándares de vida, que francamente no se merecen. Pues bien, aquí tenemos además una oportunidad. La atención a la dependencia, tan atacada, es un nicho de empleo y una forma de que la sociedad no abandone, también, a los abuelos a su suerte.