Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035

La dignidad de un país

Juan Antonio Lorenzo
Secretario General del PSOE de Almería

Si la dignidad de una sociedad se mide por cómo trata a sus mayores, España es hoy un país más digno que hace unos años. Nunca, en la historia reciente de nuestro país, los pensionistas habían sido tratados con el respeto que les profesa el Gobierno de Pedro Sánchez y que se ha traducido en hechos concretos como el reciente derecho, recogido en una ley, que garantiza que quien percibe una pensión nunca más va a perder poder adquisitivo. Defender a los mayores no es darles palmaditas en la espalda, sino pensiones dignas y derechos. 

Es difícil olvidar lo que vivieron los pensionistas de nuestro país en la crisis de 2008, gestionada –por decirlo de alguna manera– por el Partido Popular. Fueron aquellos unos años nefastos, en los que el peso de la crisis se volcó íntegramente sobre las espaldas de la ciudadanía. A falta de medidas sociales que protegieran a los trabajadores, fueron los pensionistas los que actuaron como un auténtico escudo social, velando por que sus hijos y sus nietos pudieran seguir pagando facturas y comiendo caliente y hasta acogiendo de nuevo en sus casas a los que fueron víctimas de un desahucio. Para ayudar a aquellos auténticos héroes sociales, el Gobierno de Mariano Rajoy no tuvo mejor idea que subir las pensiones en la pírrica cantidad de 1 euro. 

Hoy las tornas han cambiado. Cuando nuevamente la economía europea está sufriendo una fuerte sacudida, en este caso como consecuencia primero de la pandemia y después de la guerra de Ucrania, afortunadamente contamos con un Gobierno que está a la altura de la ciudadanía. Por eso, lo primero que hizo el Gobierno de Pedro Sánchez fue proteger a los trabajadores y, ante la escalada de precios, está protegiendo también a los pensionistas. 

Con la nueva ley, los pensionistas tendrán garantizado que cada año su pensión crecerá al menos tanto como lo hayan hecho los precios. En el caso de que los precios bajen, las pensiones no lo harán. Así, a partir de este mismo mes de enero, las personas que perciben una pensión van a beneficiarse de una subida del 8,5% si es contributiva y del 15% si es no contributiva.  

Esta subida va a suponer unos ingresos extras para la provincia de 120 millones de euros más con respecto al pasado año, por lo que la repercusión que tendrá esta medida va más allá del ámbito individual al afectar al conjunto de la economía provincial. 

Además, estas subidas anuales de las pensiones son compatibles con el sostenimiento del sistema de pensiones, cuyos ingresos están aumentando gracias a las medidas de mejora del mercado laboral impulsadas por el Gobierno, especialmente una reforma laboral que ya se está traduciendo en una subida récord de las cotizaciones.

Sensatez, humildad y trabajo

María del Mar Vázquez
Alcaldesa de Almería

Hoy quiero compartir con todos vosotros la enorme ilusión que siento por el futuro que tiene Almería. Hace unos días he tenido el honor de ser presentada formalmente como candidata del Partido Popular a la alcaldía en las Elecciones Municipales del próximo 28 de mayo, y es un objetivo que afronto desde la sensatez, con absoluta humildad y con muchas ganas de seguir trabajando por nuestra ciudad. Como todos sabéis, tras haber desempeñado diferentes puestos de responsabilidad y gestión en la Diputación y el Ayuntamiento, soy alcaldesa de Almería desde el pasado mes de septiembre y aspiro a merecer la confianza de todos los que quieran que nuestra ciudad siga creciendo y mejorando. 

Pero la alcaldía no se gana en unas semanas de campaña electoral. Se gana en el día a día, escuchando, compartiendo, aprendiendo y proponiendo. Y ese es un esfuerzo apasionante en el que me está acompañando un equipo de mujeres y hombres decididos a seguir sirviendo a los almerienses y a facilitarles un escenario urbano en donde tengan la oportunidad de cumplir sus objetivos y desarrollar su talento, para que todos juntos, desde nuestras diferentes responsabilidades y puntos de vista, sigamos haciendo de Almería una gran ciudad. Porque gobernar es servir. Gobernar es estar el lado de la gente. Gobernar es resolver problemas y no crearlos. Gobernar es unir a la gente en torno a una idea positiva de Almería y no enfrentarla creando agravios o fomentando la división. Gobernar es, en definitiva, hacer bien las cosas. Y ese es el modelo de gestión que el PP viene aplicando en el Ayuntamiento de Almería. Un modelo que funciona porque se centra en hacer bien las cosas: en bajar los impuestos para que podamos ser cada vez más competitivos. En trabajar por conseguir una ciudad más inclusiva y plural. En poner todos los recursos municipales a disposición de los emprendedores, los autónomos y las familias, y en estar siempre al lado de la sociedad civil. 

Esa es la Almería que quieren los almerienses y la que garantiza el proyecto que tengo el honor de encabezar en unas elecciones que van a ser muy importantes para todos. Y queremos ganarlas poniendo cabeza y corazón, mostrándonos a los almerienses tal como somos y adquiriendo compromisos reales y sinceros, asumiendo que no siempre se podrá llegar a todo, pero que siempre podremos buscar el modo de acercarnos al máximo. Ese es el tipo de gestión que quiero seguir desarrollando en el Ayuntamiento de Almería: la que me permite mirar a los ojos de los vecinos y hablarles desde el corazón, para que ellos puedan encontrar el mí el compromiso que necesitan y yo encuentre en ellos la fortaleza de saber que el trabajo que hacemos sirve para mejorar la vida de los almerienses. 

Para ello vamos a contar, además, con el impulso renovador de una Junta de Andalucía que por fin está dando a la ciudad de Almería el espacio y los medios que durante tantos años reclamamos, para poder explotar así nuestras capacidades, nuestras iniciativas y nuestra vocación de liderar transformaciones positivas. Porque Almería nos une a todos en la voluntad de mejorar, de crecer y de avanzar. Y desde la sensatez, desde la proximidad y llena de ilusión por el futuro, os invito a acompañarme y participar activamente en la tarea más apasionante que conozco: que Almería siga ganando.

Carlos Bachiller, defensor de las familias del Caso Almería

Antonio Torres
Periodista

El abogado acusador en nombre de las familias del Caso Almería, el célebre Darío Fernández, falleció en 2021, pero queda un escritor de cartas que actúa en solitario y de forma sistemática pidiendo justicia.

La primera mujer en dirigir la Guardia Civil es la abogada María Gámez Gámez (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1969) y la primera en contestar a las familias de las víctimas del Caso Almería. A los muchachos los mataron unos guardias civiles, no la Guardia Civil. “Así se lo dijimos a las familias, a través de un amigo, en una carta remitida por la Dirección General a mediados de 2021 y así lo reitero hoy”, afirmó María Gámez a las familias y autoridades de Almería en el acto en los que en nombre del Estado y de la Guardia Civil se pronunció, junto al padre de la Memoria Democrática en España, el catedrático y exalcalde de Almería Fernando Martínez López.

En las crónicas de la semana pasada, en ninguna, se averiguó, quien es “ese amigo” de la familia al que contestó por carta desde la Dirección General de la Guardia Civil. 

Carlos Bachiller Candela (Bruselas, 1963) es el amigo insobornable y leal de las familias de los tres jóvenes asesinados. Reside en Albacete, hijo y hermano de madrileños, padre de dos hijos. En Bélgica permaneció hasta octubre de 1982. Su familia se instaló en Alicante. Su vinculación con Almería comenzó con “la mili” realizada en Viator. Por motivos laborales, comerciante, fue destinado a Albacete donde conoció a su esposa y formó una familia en 1987. Albacete sigue siendo su ciudad. Domina una buena gavilla de idiomas. “De siempre he querido colaborar en la búsqueda de Justicia, Luz, Verdad y Reparación a todos los niveles institucionales. Respecto al caso Almería, me impacto mucho cuando yo apenas tenía 18 años y muy particularmente a raíz de ver la película. Como bien sabes, me une una amistad familiar con la familia Mañas y en menor medida por no conocerlas personalmente con las familias Cobo y Montero”. Ya en el encuentro anual en la carretera de Gérgal, cada 10 de mayo, de familiares, asociaciones memorialistas y grupos de personas, Bachiller Candela fue el portavoz de la familia en leer el comunicado del encuentro de 2017. 

Monumento en Almería. Carlos Bachiller, a veces parece incapaz de dominar sus emociones. Una persona sensible que pone toda su voluntad en combatir las injusticias allá donde se producen. “Desde hace muchos años, ha compartido nuestro sufrimiento y nos ha apoyado en todas las iniciativas”, expresó con enorme satisfacción Francisco Javier Mañas Morales, el hermano de la víctima Juan Mañas. Carlos Bachiller sigue empeñado en que Almería haga algo grande como lo hizo Santander con un monumento o un nombre referente. “Lo que más me fastidia es que ADIF y RENFE me contestaron que estudiarían mi propuesta. Ten en cuenta que Mañas hizo la mili en ferroviarios y era ferroviario hasta el 10 de mayo de 1981, día en que los mataron”.

El portavoz de la Plataforma por el Tren Público Social y Sostenible de Almería, José Antonio Barrera Espín (Adra,1959), explicó en exclusiva a este periodista. “Fue Carlos Bachiller quien nos dio la voz de alerta de que el almeriense Juan Mañas ejerció de ferroviario en Santander y sus amigos. Nuestra Plataforma ha solicitado un reconocimiento a su memora en nuestra Estación del Tren en Almería, un icono ferroviario, como lo tiene en Santander donde trabajaba y fue su última residencia”. 

Arturo Ruiz. Otra muerte que merece ser rescatada del olvido es, entre otras, la del joven estudiante y trabajador, granadino, Arturo Ruiz García, de 19 años, asesinado en la plaza Soledad Torres Acosta de Madrid por un pistolero fascista el 23 de enero de 1977. Arturo Ruiz tiene una amplia familia que consiguió hace unos años que en el lugar que encontró la muerte se encuentre una placa que sirve para que su memoria no quede en el olvido y sea reconocida por la democracia. Arturo, vinculado familiarmente con Granada y Bédar en Almería, esta semana se ha celebrado un homenaje en Madrid de estudiantes y personas con memoria, coordinados por su hermano Manuel Ruiz que sigue peleando desde hace muchos años porque Arturo no sea la última víctima, la olvidada, de la “semana negra” de Madrid, tal como han recogido varios medios y al programa de la Cadena SER, A vivir que son dos días, dirigido por Javier del Pino.  Otra estudiante, Mari Luz Nájera, perdió la vida mientras protestaba por la muerte de Arturo Ruiz. Otro apoyo de las víctimas de ese periodo difícil porque hubo grupos que pusieron palos para que la democracia no se abriera paso en el aquel trágico 1977, año en el que fue legalizado el PCE por un valiente Adolfo Suárez. En esa batalla por el pluralismo y el respeto está Carlos Bachiller, al margen de instituciones, “en plan llanero solitario”, llamando la atención de las autoridades académicas para que los jóvenes estudiantes conozcan lo doloroso que resultó pasar de una dictadura a una democracia.

Las portadas de los periódicos de Almería (29-01-23)

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

La Voz de Almería abre su edición con este titular: "Almería tiene el mayor índice de radioactividad de Andalucía". Diario de Almería dice: "Las generaciones futuras verán sumergida parte de la costa". Ideal destaca: "Almería busca atraer turistas irlandeses y holandeses este verano".




Juan Manuel Gil presenta "La flor del rayo"

Evaristo Martínez
Periodista

Un escritor con un premio bajo el brazo y un bloqueo frente al folio. Una casa que esconde (al menos) un secreto. Una crisis de pareja. Un perro robaescenas. Una psicóloga que las ve venir. Una investigación de andar por casa. Diálogos eléctricos. Humor perspicaz e ironía autoconsciente. También una historia triste sobre la que quizás vuelva a germinar la luz si se encuentran las palabras justas. Las palabras con las que se cuentan las historias, reales o inventadas. ¿Importa? La respuesta la puede tener (o no) Juan Manuel Gil (Almería, 1979) en su nueva novela, La flor del rayo, editada por Seix Barral, sello que le dio en 2021 el premio Biblioteca Breve por ‘Trigo limpio’. Este miércoles 1 de febrero, a las 19 horas, la presentará en la Librería Picasso.

El escritor almeriense Juan Manuel Gil, autor de ‘La flor del rayo’. Foto: Iván Giménez / Seix Barral


El protagonista de ‘La flor del rayo’ se llama como usted y ha ganado el premio que usted ganó. Pero no es usted. ¿Vamos bien? Vamos bien. Aunque no tengo claro que mi pareja piense lo mismo. 

¿Guarda esa distancia con su yo de ficción por pudor? No me planteo elegir entre el pudor o el exhibicionismo. Lo que me exijo es tomar decisiones que hagan que la historia progrese con nervio, que me empujen hacia adelante, que tiren del lector hacia dentro.  

"Quien no genere un pequeño caos de vez en cuando, ¿qué está haciendo con su vida?"

El Juanma de la novela disfraza la verdad y va generando un pequeño caos por encontrar su historia. ¿Se iría de cervezas con él o se cambiaría de acera? Sí, claro. E invitaría yo. Me ha dado muchas páginas, cómo no le voy a estar agradecido. Además, quien no genere un pequeño caos de vez en cuando, ¿qué está haciendo con su vida? 

Su escritor sufre de bloqueo literario. ¿Es un mal real o un recurso de su oficio para, precisamente, contarnos historias? En los periodos más o menos largos en los que no he escrito una sola página —de eso hace ya algunos años— no me he sentido bloqueado. De hecho, siempre tuve la impresión de que, aunque no tecleara una sola palabra, no paraba de escribir en mi cabeza.  

“Rara vez los libros se empiezan a escribir por el principio”, leemos. ¿Es cierto? En mi caso, es así. No suelo buscar los principios. La propia escritura me los trae cuando ya he redactado buena parte de la novela. Cualquier conexión, giro o palabra me revela ese comienzo. Pero no quiero plantearlo como un acto solemne. Si acaso, como un movimiento mecánico que se activa.  

¿Es ‘La flor del rayo’ una especie de secuela de ‘Trigo limpio’? Como un díptico. Diría que es una obra que dialoga con las anteriores, tanto con ‘Trigo limpio’ como con ‘Un hombre bajo el agua’, pero con autonomía plena. Y no lo digo porque compartan un narrador y un tono determinado. Lo digo porque en todas ellas se esconden algunos de mis miedos.  

Gran parte de la acción transcurre en Ciudad Jardín, aunque no cite el barrio expresamente. Y hay un jardín determinante en la novela. ¿Parte del juego o cosa del azar? Mi mejor puerta para acceder a la invención es mi vida cotidiana. Y ese es el barrio donde la llevo a cabo, donde paseo con mi perro a diario, donde juego con mi hija y busco aparcamiento. Por lo tanto, es ahí donde encuentro esas trampillas que, una vez abiertas, me dan acceso a mi ficción. En el caso de ‘La flor del rayo’, fue una casa muy cercana a la mía la que me empujó ficción abajo.  

"Nuestra literatura nos ha enseñado que con el humor se accede al corazón de lo que nos aterra"

El humor y la ironía recorren la novela, que se desliza suave a temas más dolorosos. ¿No podría acercarse a ellos sin ese escudo? Probablemente podría, pero tengo la impresión de que ese humor me ayuda a llegar un poco más lejos en la exploración de lo que más temo, de lo que más me duele, de lo que casi me paraliza. Nuestra literatura nos ha enseñado que con el humor se accede al corazón de lo que nos aterra.  

Ocurre algo similar con el amor, que toca en varias de sus expresiones: de pareja, a los padres, al oficio de escribir, a una mascota. Pero siempre guardando una cierta distancia. El narrador de esta historia ha hecho de la literatura su refugio. Sabe que a veces la vida te pasa por encima. En cambio, en la escritura, con esa distancia de la que hablas, la cosa puede ser bien distinta: él, como narrador, lo gobierna todo. O eso cree.  

Deja claro que las palabras pueden destruir tanto como construir. ¿Exageramos cuando hablamos del poder sanador de las historias? Yo creo que eso depende de cada lector. En sentido estricto, la literatura no te cura una enfermedad hepática, no te soluciona los problemas con el banco, ni tomas las decisiones difíciles por ti. Pero sí puede transformarte. Un poquito. Y eso siempre es mucho. 

Sus diálogos son muy ágiles y sus personajes se quedan en ocasiones, literalmente, sin saber qué decir. ¿Manejar esos silencios también es escribir? Sin duda. Renunciar al silencio por miedo a no ser entendido es desastroso en literatura. Los personajes a veces callan y tenemos que respetar ese silencio. Por eso mis narradores ni siquiera lo rompen diciendo que “guardó silencio”.  

Muchas novelas de hoy son fáciles de imaginar trasladadas a la pantalla. No sucede con las suyas, por más que esconden buenos argumentos. ¿Lo hace a propósito? Mis novelas son eso. Novelas. Mientras las escribo me interesa lo visual, por supuesto, pero también los aromas de los jardines, el ruido de las persianas subiendo y bajando, el sabor de una manzana y el tacto de una carta que acabas de sacar del buzón. En eso la literatura es invencible.    

Hablando de películas: Garci dice que el cine es una vida de repuesto. ¿Se aplica usted lo mismo con la literatura? Yo diría que la literatura escucha hablar del metaverso y sonríe con cierta ternura.  

Solemos encontrar en sus novelas uno o más misterios, desapariciones y una investigación, aunque sea terrenal. ¿Se ve adentrándose, sin tapujos, en el género negro? Por ahora no. Mi propósito es no meter en mi barrio a ningún asesino.