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David Bisbal y Rosanna Zanetti, en Los Ángeles

José Madrid
Periodista

David Bisbal no para. Desde que se dejase ver en la fiesta que Elton John organizó en Los Angeles, el almeriense ha aprovechado para pasear por las playas y los lugares más emblemáticos de la ciudad junto a la mujer que ocupa su vida actualmente: Rosanna Zanetti. Los dos han paseado por las playas de Venice Beach, él vestido al estilo marinero, con un jersey de rayas y pantalones blancos, y ella con unos 'shorts', una camiseta y unas gafas de sol. Esa es la imagen que ambos han compartido estos días en sus respectivas cuentas en las redes sociales, él en Facebook y ella en Instagram. El ambiente que se ve en las instantáneas es absolutamente veraniego, a juzgar por los atuendos de los turistas que suelen pasear por esta concurrida zona de la meca del cine.

En Los Ángeles

En otra imagen que ha subido a las redes, Bisbal aparece solo grabando en el mítico edificio Capitol Records. “¡Grabar aquí es un sueño y se siente toda la magia que se ha creado a nivel musical a lo largo de la historia!”. Son ya varios los días que el cantante lleva en Los Angeles, desde el día en el que se le pudo ver compartiendo fiesta con Jon Kortajarena y Paz Vega y se mostró, según contaban los medios, mucho más diáfano y animado que ellos. Lo que no sabíamos es que en todo ese periplo por California ha estado acompañado por su novia, con la que lleva saliendo desde hace casi un año y parece haber encontrado por fin la estabilidad.
(Vanitatis)

El alcalde de Adra no sabe que el presupuesto hay que 'currárselo'

Francisco Fernández Guardia
Portavoz de Plataforma Ciudadana Abderitana

Tras un año y nueve meses formando parte de la corporación municipal, y ante la supuesta voluntad del PP de consensuar los presupuestos para 2017, nos tenemos que hacer preguntas como éstas: ¿Sabemos cuál es la deuda total (financiera y a proveedores) municipal? No. ¿Sabemos si hay un plan de pago de la deuda riguroso y viable? No. ¿Sabemos en fin cuál es la situación económica real del Ayuntamiento? No.

No basta con decir que se quieren consensuar los presupuestos con la oposición: hay que demostrarlo

Y no será porque no lo hemos intentado. Desde el minuto cero exigimos una auditoría de la deuda municipal para conocer la verdad sobre su origen, evolución y consecuencias. Pero no ha habido forma. El PP, máximo responsable de una gestión económica ruinosa, ha esquivado el tema y ha puesto todo de tipo de obstáculos a la hora de facilitar información veraz y completa sobre la deuda que, sea cual sea, estamos pagando todos los abderitanos.

"Señores del PP, si querían tener unos presupuestos desde el inicio de año tendrían que haber hecho lo elemental: tener preparado su proyecto completo en octubre"

En este contexto, que no ha variado desde que se constituyó la nueva corporación (junio 2015), qué sentido tiene proclamar a los cuatro vientos por el gobierno del PP que, aunque sea con retraso, quieren aprobar por consenso los Presupuestos de 2017. En primer lugar, señores del PP, si querían tener unos presupuestos desde el inicio de año, como manda la ley y es de sentido común, tendrían que haber hecho lo elemental: tener preparado su proyecto de presupuestos completo en octubre, para intentar aprobarlos definitivamente antes de finalizar el año. Pero, claro, eso es mucho pedir a un equipo de gobierno con nueve concejales que pagamos entre todos para que hagan su trabajo en tiempo y forma.

En segundo lugar, no basta con decir que quieren consensuar los nuevos presupuestos con la oposición (algo necesario, si quieren aprobarlos, dado que gobiernan en minoría). Hay que demostrarlo. Y para ello no vale la táctica de entregar una documentación incompleta a cada grupo y pedirle "aportaciones" por separado, sin la más mínima garantía de que vayan a ser asumidas o incluso tomadas en consideración. ¿Qué método de trabajo es ese? Cualquier cosa menos un procedimiento mínimamente fiable para intentar alcanzar unos presupuestos consensuados.

"El Anteproyecto de Presupuestos que nos facilitaron en diciembre carece de los informes necesarios para tener una idea clara de la situación económica real del Ayuntamiento"

Sr. alcalde, el Anteproyecto de Presupuestos que nos facilitaron en diciembre carece de los informes necesarios para tener una idea clara de la situación económica real del Ayuntamiento a día de hoy, o para conocer la justificación de sus previsiones de ingresos y gastos para 2017. ¿O es que las cantidades destinadas a unas u otras partidas son arbitrarias? Sin esos informes resulta aventurado e incluso irresponsable hacer ningún tipo de aportación sustancial a sus presupuestos.

Por último, deseamos trasladarles una propuesta: si realmente quieren consensuar los presupuestos (aunque sea con mucho retraso), planteen el asunto en serio abriendo un proceso que empiece por acordar un procedimiento de diálogo y negociación con toda la oposición conjuntamente. ¡Sres. y Sras. del PP, el consenso hay que currárselo!

Spiriman en la Puerta Purchena: sobre mercado político y desmovilización ciudadana

Andrés Sánchez Picón
Catedrático de Historia Económica de la UAL e impulsor de Califal

Intentaré transitar por la senda abierta por todos los que han opinado en las últimas semanas en torno a la flojedad reivindicativa almeriense, echando mano de algunas ideas sacadas del funcionamiento de los mercados políticos, por un lado, y de lo que podríamos considerar la genealogía cívicosocial de los almerienses, por otro.

Sobre el mercado político. La planificación y la ejecución de obras públicas en España y particularmente las referidas a infraestructuras de transportes tienen detrás de sí una larga historia en la que los criterios técnicos ceden su primacía ante presiones políticas que alteran plazos y prioridades de ejecución. Este mecanismo se suele resolver en dos modalidades en absoluto excluyentes.

Buscando vías de solución

Primera, la de la actuación de ese ‘personaje providencial’ que, situado en un ámbito decisorio fundamental, consigue encaminar la puesta en servicio de una infraestructura en favor del territorio que patrocina, al margen de consideraciones estrictamente técnicas. Los ejemplos que podemos traer a colación son numerosísimos: la primera línea del AVE en España en 1992; la presumible influencia de varios ministros de Fomento en el desarrollo, aun estando fuera de corredores transeuropeos, del trazado de alta velocidad en Galicia; e incluso las únicas obras realizadas dentro de la provincia de Almería del Corredor Mediterráneo, parece que tienen que ver con la inequívoca voluntad de un Subsecretario de Fomento. ¿Y ahora, qué? Parece evidente, a tenor de los resultados, que en este momento la reivindicación ferroviaria almeriense carece de la concurrencia de ese ‘personaje providencial’.

"En esta provincia la cadena de incumplimientos en materia ferroviaria ha resultado hasta el momento electoralmente irrelevante y no ha pasado factura política alguna a sus responsables"

Ante su falta otra posibilidad es que los políticos con responsabilidades de gobierno adviertan que los retrasos y los incumplimientos incorporan un elevado riesgo político en términos de menoscabo de su apoyo electoral. ¿Y cuál sería el caso de Almería? Pocos discutirían que en esta provincia la cadena de incumplimientos en materia ferroviaria ha resultado hasta el momento electoralmente irrelevante y no ha pasado factura política alguna a sus responsables. En consecuencia, no existirían incentivos muy poderosos para que estos, orientados hacia la maximización del beneficio político, priorizaran las actuaciones pendientes en nuestra provincia.

El espejo granadino o la debilidad de la movilización almeriense. Se lamenta con frecuencia la raquítica respuesta de la ciudadanía almeriense a las llamadas a la movilización y se envidia el masivo seguimiento de las manifestaciones en contra de la fusión hospitalaria que han sacudido a Granada en los últimos meses. La administración andaluza, ante la percepción de la emergencia de un gran riesgo político, ha terminado dando marcha atrás en sus proyectos. Éxito clamoroso de la movilización ciudadana, en resumen. Pero si nos miramos en el espejo granadino no debemos olvidar algunas diferencias esenciales entre su gigantesca movilización y la limitada respuesta almeriense a las demandas de la Mesa del Ferrocarril.

Allí se trataba de un objetivo claro, concreto y visible (revertir la fusión de los hospitales) que se relacionaba fácilmente, en el discurso reivindicativo, con un previsible deterioro de la calidad del servicio. Además, ha contado con un liderazgo muy atractivo (Spiriman), que encarnaba además la activación de unos muy influyentes prescriptores para toda la población: una buena parte de la clase médica granadina, punta de lanza de uno de los sectores más influyentes en el tejido económico y social de la capital nazarí. Aquí, por el contrario, la falta del tren se experimenta como una carencia soportable para los almerienses. Lo usan muy pocos y aunque nos molesta el abandono ferroviario y seguro que hasta nos cabrea, en tanto que lo percibimos como agravio comparativo con otras zonas. Y así lo comentamos en la barra del bar o entre amigos, pero no nos incomoda hasta el punto de llevarnos a abandonar nuestra zona de confort para acudir a las manifestaciones o poner en duda nuestra fidelidad electoral.

"Las necesidades de movilidad de las personas y de las mercancías que mandamos a lejanos mercados se solucionan sin necesidad de recurrir al tren"

Y esto es así no sólo por esa repetida desidia con la que nos flagelamos al explicar nuestro comportamiento, sino, sobre todo, porque las necesidades de movilidad de las personas y de las mercancías que mandamos a lejanos mercados se solucionan sin necesidad de recurrir al tren.

Digámoslo sin ambages: el modelo de desarrollo económico almeriense del último medio siglo, basado en el despliegue del sector agroalimentario y el turismo fundamentalmente, se ha hecho sin necesidad del tren (a diferencia de pretéritos ciclos productivos como el de la minería). Por eso, hoy apenas somos capaces de intuir el riesgo que puede acarrear para nuestro futuro quedarnos fuera de las redes logísticas del siglo XXI en las que el transporte ferroviario está llamado a tener un trascendental papel.

Nuestro ecosistema cívico y social. Vamos ahora a  elevar la vista más allá en un ejercicio que, aunque intelectualmente atractivo, no pasa de ser un ramillete de hipótesis de investigación sujetas a verificación. Mi especialidad profesional (la perspectiva histórica o del largo plazo) me empuja a ello.

¿Qué nos dicen los datos de lo que podríamos llamar la serie histórica de las manifestaciones en Almería? Pues que en los últimos veinte años ha habido algunas respuestas importantes de la ciudadanía a convocatorias como el asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco, los atentados del 11M de 2004 en Madrid, la manifestación contra la guerra en 2003 o alguna de las que se organizaron en la estela del 15M en 2011-2012. Como se ve, en todas ellas ha estado ausente una reivindicación estrictamente "almeriense". 

En primer lugar, ¿qué nos dicen los datos de lo que podríamos llamar la serie histórica de las manifestaciones en Almería? Pues nos dicen que en los últimos veinte años ha habido algunas respuestas importantes de la ciudadanía (pongamos que concentraciones por encima de las 8 mil o 10 mil personas)  a convocatorias como el asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco, los atentados del 11M de 2004 en Madrid, la manifestación contra la guerra en 2003 o alguna de las que se organizaron en la estela del 15M en 2011-2012. Como se ve, en todas ellas ha estado ausente una reivindicación estrictamente "almeriense". Fueron  acontecimientos  de carácter general los que sostuvieron las convocatorias. La única excepción que recuerdo de movilización local masiva fue la que acompañó al paro general del sector agrario de diciembre de 1999 (la de los "peces por tomates", en protesta por los acuerdos de la UE con Marruecos). Este dato parece indicar, en consecuencia, que solo si tensiona su músculo reivindicativo el principal sector productivo de la provincia, el agroalimentario, se puede aspirar a congregar un apoyo masivo en la calle si el motivo es estrictamente "local".

Permítanme terminar con un breve excurso histórico que puede ayudar a construir algunas hipótesis explicativas más de la flojedad reivindicativa almeriense. Históricamente en la España anterior a  la guerra civil los escenarios del conflicto social más grave han sido los lugares en los que se había producido un gran desarrollo industrial -Cataluña, Asturias, País Vasco, Madrid, etc., donde afloraba la tensión entre patronos y trabajadores-, o aquellos otros de la  agricultura latifundista del sur donde la semilla revolucionaria y el sueño del reparto de la tierra arraigaron. En Almería ni hemos tenido concentraciones industriales/obreras significativas, por un lado, y por otro, en el ámbito rural las penalidades de las familias campesinas, con una estructura de la propiedad eminentemente minifundista, fueron el acicate de una precoz emigración que se adelantó a la del resto de la región andaluza. Ya en el siglo XIX la almeriense, y mucho más tardía la andaluza, que no se activa hasta después de 1950.

"En Almería la emigración ha actuado siempre como válvula de escape del conflicto social"

En Almería la emigración ha actuado siempre como válvula de escape del conflicto social.  En los años 1880 un centenar de emigrantes almerienses que recolectaban esparto en la meseta argelina de Sidi bel Abbés, murieron víctimas del asalto organizado por un caudillo kabileño. El eco del desastre colocó al gobierno español de la época ante el desconocido drama de la emigración almeriense a Argelia. Por aquellos mismos años estallaba en la baja Andalucía el que sería bautizado como el problema social andaluz: la Mano Negra en el campo de Jerez ponía un acento violento a la agudización del conflicto social entre terratenientes y braceros. Desde entonces, la esperanza del reparto de la tierra sostendría la ilusión de esos revolucionarios surgidos del "rebaño hambriento en la tierra feraz" (título de una novela social ambientada en el campo andaluz y publicada en 1935). En Almería, por el contrario, el rebaño hambriento en la tierra estéril no encontraba la esperanza de redención en el reparto de una magra riqueza, sino en la huida.

"La expresión pública de la contestación y el disenso no forma parte de nuestra idiosincrasia"

Por lo tanto, la expresión pública de la contestación y el disenso no forma parte de nuestra idiosincrasia. No hay una tradición de grandes luchas obreras o campesinas en nuestra genealogía colectiva y eso quizás ayude también a explicar  nuestra tibia respuesta. Pero este es nuestro ecosistema cívico y, como nos dijo Darwin, las especies sobreviven o prosperan por su capacidad de adaptación a un medio que cambia con gran lentitud. Ese es nuestro reto.

Mercedes Pescador: "Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta"

Antonio Torres
Director de Canal Sur

Una nueva herramienta para el mundo de la comunicación, institucional o social,  aparece en el libro Comunicación en cuatro pasos. Construye tu discurso, domina los medios, ejecuta y haz responsabilidad social, escrito por la periodista Mercedes Pescador (Santander, 1966). La periodista y directora de agencia ha tenido que superar  los prejuicios machistas o la desconfianza inicial de sus proyectos serios en una sociedad que no ha alcanzado la Igualdad.

Mercedes Pescador

Cientos de ejecutivos  han practicado estas enseñanzas puestas en marcha por Pescador, autora de la campaña de comunicación en España de Viagra desde 1998. Esa campaña le otorgó popularidad, y es una persona que tiene mucho talento. Gracias a su amistad nos ha proporcionado contactos y entrevistas con comisarios europeos o con la propia ministra Tejerina en el que la agricultura exportadora almeriense está en su hoja de ruta.

Comunicación en 4 pasos
Sabe el terreno que pisa. Una de las estrategias que utiliza es la del humor positivo en las historias que contribuyen a la construcción del discurso. Su nuevo libro  sirve a los profesionales y a las empresas para mejorar el día a día de una sociedad hiperconectada a sabiendas de que el periodista necesita memoria para ser mejores en el presente y vislumbrar  el futuro.

La gestión de situaciones de crisis hasta el análisis de la comunicación de figuras políticas se refleja en el libro para sacar lo mejor de esas personas líderes. “Sí, somos palabras, las que decimos y las que no decimos. Lo que callamos y cómo decimos lo que decimos. Somos la ausencia y la presencia. De esto, de cómo vencer el miedo, escribo en la primera parte del libro”.

¿A qué tenemos miedo? “Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta”. Me pregunto: ¿Quién soy yo para sentarme aquí y soltaros este rollo? En realidad, ¿quién soy yo para no hacerlo? Somos poderosos sin medida. Hemos nacido para brillar”. Admite que le gusta ese  primer  paso  del libro: Construye tu discurso,  tu yo más auténtico.   ¿Quién   eres?   ¿Quién   soy?   Una   manera   de  expresarme   en   el mundo; soy lo que pienso, mi tono de voz, mi manera de andar, mi forma de vestir, de estar en el mundo, mis propios valores”, dice la autora.

Mercedes Pescador apuesta por la innovación. Vaticina su teoría en el que las empresas inteligentes destinarán su último euro a Comunicación como estrategia para salir adelante. “Es imprescindible invertir más en comunicación. Tenemos un déficit en nuestras empresas e instituciones. Necesitamos más  confianza”. Lo dijo en la sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callao (Madrid) durante la presentación de Comunicación en cuatro pasos y ante un nutrido grupo de empresarios, intelectuales y expertos en Comunicación.

Pescador se vio respaldada por las periodistas María Oña, excorresponsal de TVE y directora de comunicación de la Fundación de Microcréditos del BBVA, y Rocío Amores, coordinadora de informativos de Canal Sur. Ambas, con la autora, promovieron un intenso debate en el que intervino el almeriense de Albox Juan Francisco Torregrosa,  profesor de Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos.

La autora asegura haber escrito este libro, Comunicación en cuatro pasos, para ayudar a  comunicar, creando liderazgos. “Es un manual de comunicación que debería estudiarse en universidades”, recomendó Rocío Amores. María Oña comentó: “Ojalá que este libro hubiera  caído en mis manos antes. Condensa todo lo necesario para hacer comunicación corporativa: permite conocer los medios, dominar el discurso, crear planes de  comunicación”. La presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias (ASEME), Eva Serrano, destacó la labor pedagógica y atractiva del libro.

Cuatro periodistas

Emilio Ruiz

Son numerosos los sectores de producción que viven inmersos en este prolongado periodo de crisis. Se haría interminable hacer una lista de todos ellos. Pero una cosa es la crisis que padece una profesión y otra la necesidad o no de promover la formación de profesionales de esos sectores. Con el deseo de que esto alguna vez cambie, los arquitectos, por ejemplo, inundan las listas del paro, pero las escuelas de Arquitectura siguen a su ritmo productivo. Lo mismo puede decirse de los ingenieros de minas o de los licenciados en ciencias clásicas o de… En fin, la lista es interminable.

El principal peligro del periodismo no son los periodistas

El periodismo no vive ajeno a esta situación. Cada día se cierran más medios, pero las facultades siguen generando profesionales con un fin más deseado que cierto. El pesimismo ante un futuro que se ve negro está deteriorando la calidad de muchos profesionales y de muchos medios. Es exagerado decir que el principal peligro del periodismo son los periodistas El problema del periodismo y de los periodistas son las circunstancias.

En nuestra provincia tenemos el privilegio de poder disfrutar de varios medios de papel y varios más digitales. El privilegio es cuantitativo, pero no siempre cualitativo. Me cuesta trabajo creer cómo una empresa puede mantener un medio de papel que prácticamente no desarrolla otra labor que reproducir las notas de los gabinetes de prensa, a veces hasta firmándolos. La profusión de medios digitales es de tratamiento distinto porque, al menos en los niveles locales y provincial, la calidad del producto es casi de pena. Algunos de ellos son ‘chiringuitos’ del corta y pega que no aportan nada más que hacer visible a la figura de quien una vez consiguió un título y ahora no sabe qué hacer con él. Tienen los días contados.

Este desolador panorama no siempre deja espacio para la tristeza. A veces se encuentra uno con momentos de euforia que nos hacen concluir que en el medio del desierto también pueden florecer plantas hermosas. Como es de periodismo de lo que hablamos no me resisto a la tentación de traer a este espacio a cuatro profesionales que, en medio de la desolación, me han transmitido esta semana el inmenso valor de hacer las cosas bien hechas. Son pocos en relación con los miles de ineptos que hay, pero no me voy a quedar con las ganas de citarles.

Una de ellas es Antonia Sánchez-Villanueva, subdirectora de este periódico. Su entrevista el pasado domingo a Jesús Miranda Hita es un canto glorioso al buen periodismo. Confieso mi debilidad por las entrevistas pregunta/respuesta sin interpretaciones parrafales. La entrevista ha clarificado el tema del AVE de Almería mucho más que las hemerotecas de los últimos cuatro años. El mismo día, el domingo, goce de otro momento de buen periodismo con alguien que no conozco y que enganché en la radio por causalidad. Se llama Sandra Gálvez, periodista almeriense de deportes. Me vi en la obligación de mandarle un mensaje para decirle que lo que ella estaba haciendo era sencillamente periodismo. Me quedan otros dos profesionales: Miguel Ángel Sánchez, director de Actualidad Almanzora, y Mónica Sánchez, periodista del gabinete de prensa del PSOE de El Ejido. Sánchez es un periodista en estado puro y Mónica convierte lo insulso y un ejercicio de buen hacer profesional. Va por vuestro buen hacer, amigos.