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Esclavos de la visceralidad

Javier Salvador
Editor de Teleprensa

Hay personas apasionadas, viscerales, en la defensa de aquello en lo que creen o sencillamente en la tarea que desempeñan en cada momento y eso genera que en cierta medida desaparezcan los grises, que en tu mundo predominen los blancos y los negros y que la gente, en general, mayoritariamente te quiera o te aborrezca, pero no sueles pasar desapercibido. En ese mundo, muy a menudo extraño, son pocas las satisfacciones que te llevas, pero de vez en cuando te las das, y gordas, devolviendo hostias como panes de pueblo. También es cierto que cuando te toca devolverlas llevas ya unas cuantas cicatrices en el lomo, pero eso no amarga el sabor de la victoria.

Miguel Cazorla
Miguel Cazorla, candidato de Ciudadanos en Almería, independientemente de sus visceralidades mediáticas, se la va a dar, la satisfacción digo, de ver al alcalde de Almería tragarse un sapo de cojones cuando le entregue el documento que debe seguir si quiere su apoyo en el pleno del día 13 de junio. Comendador le abrirá la puerta de par en par y posiblemente meta en la escena a Juan Megino para que el creador del monstruo que amenaza el castillo de los populares frene su furia. Hablarán y automáticamente, conforme el otro salga por la puerta camino de su ruedilla de prensa, Comendador llamará a los suyos para decir que está hecho pero que seguirán con el teatrillo hasta ese maldito sábado 13 junio.

Pero Luis Rogelio en su fuero interno sabe que puede que Megino ya no controle a Cazorla, y sabrá que herido, jodido, tiene que estar por todo lo que los suyos han zumbado desde perfiles falsos en redes sociales, escondidos con seudónimos, que es como hace las cosas la gente de Luisro. Por ejemplo. Si te metes en esos disparaderos que se han creado te das cuenta que su relación de seguidores no pasa de los concejales del Ayuntamiento, su gente de prensa y los barrenderos que suelen ir detrás. Son malos hasta para hacer trampas, que manda huevos dejar tantas pistas.

Ahora bien, aparte de satisfacciones, Cazorla tiene un problema no menos gordo entre las manos. Presentó una denuncia contra el PP por fraude electoral el 24M. Tomó esa determinación convencido de las ilegalidades que se estaban cometiendo, como antes que él lo hizo el PSOE y, mira por donde, resulta que esta vez la fiscalía ha dicho eso de vista al frente y pase lo que pase, porque en definitiva todos nos sentimos un poco más libres desde el pasado domingo. En definitiva, todos sabemos que al rodillo le queda poco. Cazorla es rehén de esa acción. Sería poco serio denunciar a un grupo y pactar con ellos o permitir con su silencio que se hagan nuevamente con una alcaldía que todos sospechamos que esconde tela marinera en los cajones.

Si analizamos los votos emitidos mesa por mesa nos damos cuenta de que Cazorla no ha tenido tanto voto del PP como cabía suponer, sino que ha ganado de entre esos otros que no votaban y, sobre todo, de los muy cabreados con el Ayuntamiento tanto de derechas como de izquierdas y que no se ven votando PSOE, IU o plataformas ciudadanos que no representen verdadera unidad. El voto del PP se quedó en casa, sencillamente no acudió a los colegios, y si C's quiere mantener su cuota actual y aspirar a colaborar en los planes de Rivera en Madrid, entonces no le queda otra que apoyar cualquier otra opción que no sea la de Comendador.

Esto no quiere decir que no será capaz de movilizar a ese otro elector que se quedó en casa, ni mucho menos, lo ganará si puede demostrar que las izquierdas pueden asumir su programa, el de Ciudadanos, y no cargarse el orden democrático y constitucional como dice Esperanza Aguirre que sucederá. Porque la duda de la gente de centro es saber si Ciudadanos es la respuesta o hay que seguir esperando.