Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Al cabo de los mil años

Rafael Leopoldo Aguilera
Director del IEA

Almería, reino de taifas, había brillado Almería en el siglo XI, el periodo más glorioso de su independencia y su grandeza con su industria y comercio, y esplendorosa era aún Almería, cuando al agonizar el siglo XV fue conquistada por los Reyes Católicos. Sufrido determinados eclipses en su laboriosidad y constreñida de pena estuvo y habría que esperar a finales del milenio para que la agricultura intensiva, el mármol y el turismo volviese a colocarla "primus interpares". Desde Jairán a Ahmed Moizodaula se proclamó independiente del imperio de Córdoba, fortificando reciamente Almería a través de su Alcazaba, hermosa fortaleza construida por Abderramán III, ampliada y engrandecida hacía poco por su patrono Almanzor, y hecha tan inexpugnable y tan magnífica por él, que los mismos árabes la denominaron en lo sucesivo Castillo de Jairán.

El poeta árabe Annahelí protegido por Almotacín sintetizaba en estos breves versos el esplendor de nuestra ciudad en su tiempo: La ciudad de Almería es paraíso, /donde hallarse podrán/una por una todas cuantas cosas/puso en el suyo /Adán. Y otro panegírico del poeta Aben Aljatíb decía que Almería "era una ciudad saludable y provechosa, marítima y terrestre, noble y generosa, fortaleza de la elevación y el refugio, mina de la riqueza, esencia de la vida, y don de las armadas; nunca tarde para la victoria, ni embriagada con ella; residencia donde habita el bien; sustento de sus vecinos, y de larga e ilustre memoria". Dentro de unas horas comienza el año 2014 dedicado culturalmente al Milenio del Reino de Almería, momento de importancia para adentrarnos en un mayor conocimiento de nuestra identidad histórica a través de la implementación de actividades de diversa índole socio-culturales, que nos impregnen del esplendor de esa Almería en el siglo XI como reino de taifas, "…zafiro transparente con reflejos de esmeralda", así le cantaba Villaespesa.

Esta mirada de luces retrospectivas hacía el pasado milenario de Almería con un claro significado del presente y en el futuro más prometedor y esperanzador, para que piedra a piedra, y sin olvidarnos del agua, aunque sea con acequias y canales de riego, vuelva a ser emporio del comercio, base de la navegación, centro de la industria, refugio del saber, asilo de los expatriados, amparo de las artes, de las ciencias y de todo lo noble y egregio del ingenio humano.