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11 viceconsejeros y ninguno de Almería


Emilio Ruiz
@opinionalmeria

➤ Ayer se celebró en Antequera la primera reunión del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía bajo la presidencia de Juan Manuel Moreno Bonilla. La elección del lugar tiene un valor simbólico muy importante para los andaluces: fue en esa ciudad malagueña donde se suscribió, ha hecho ahora cuarenta años, el pacto que puso en marcha el autogobierno de Andalucía. El presidente ha adquirido el compromiso de llevar las sesiones del Consejo de Gobierno a todas las provincias como nuestra de ‘sensibilidad’ hacia los ocho territorios que conforman nuestra comunidad autónoma.

Reunión del Consejo de Gobierno ayer en Antequera (Foto. Junta de Andalucía)

Hace unos días, los partidos que forman la coalición de Gobierno, PP y Ciudadanos, dieron a conocer los nombres de los titulares de las consejerías. Cada vez que se producen nombramientos de este tipo es lógico que se levante expectación en todas y cada una de las provincias por saber si también en este sentido se pone de manifiesto la ‘sensibilidad’ provincial en los nombramientos. Desde este trozo de tierra que nos acoge no han salido más que palabras de halago hacia el presidente Moreno Bonilla por el doble acierto en la designación de Mari Carmen Crespo como consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible. Doble acierto, digo, por ‘asignar’ a nuestra provincia una consejería tan importante para nuestros intereses y, además, por confiar su titularidad a una persona que, salvo que los hechos lo desmientan,  reúne las mejores condiciones para desempeñar el cargo con acierto. Como nota al margen habría que recordar que, tiempos ha, el Partido Popular prometía que si algún día alcanzaba el Gobierno regional la sede de la consejería de Agricultura se establecería en Almería, y la de Turismo, en Málaga. Era una tontería entonces y es una tontería ahora, y por eso el PP nunca más ha vuelto a poner esa ocurrencia en su programa.
Cunde la impresión, entre la ciudadanía almeriense, de que la relativa ausencia de atención regional hacia nuestra provincia se debe en parte a la falta de presencia de paisanos nuestros cerca de los órganos de decisión del Gobierno de la Junta
Ahora bien, de igual modo que en Almería se aplaudió el acierto del nombramiento de Carmen Crespo, permítasenos ahora que mostremos nuestra sorpresa por la nula presencia de almerienses en los nombramientos de ayer, correspondientes al segundo escalón de la Administración andaluza, el de las viceconsejerías. Almería perdió por goleada: 11 a 0. Ganó, como siempre, Sevilla. Son o están relacionados con aquella provincia nada menos que seis viceconsejeros, más de la mitad. Almería y Granada, por el contrario, no tienen relación directa con ninguno de los nombrados. Tanto Ciudadanos como el Partido Popular –en mucha mayor medida éste, lógicamente- tienen en Almería afiliados y simpatizantes de sobra capacitados para desempeñar cualquier cargo de responsabilidad de cualquier nivel y de cualquier consejería. Esperemos que, con vista a próximos nombramientos, la lista de elegidos de ayer, donde es notoria la ausencia de almerienses, quede en mera anécdota. Desde hace muchos años cunde la impresión, entre la ciudadanía almeriense, de que la relativa ausencia de atención regional hacia nuestra provincia se debe en parte a la falta de presencia de paisanos nuestros cerca de los órganos de decisión del Gobierno de la Junta. El Gobierno del Cambio, estimado presidente, debe ser también el de las responsabilidades compartidas.

El búho y el buitre

Antonio Felipe Rubio
Periodista

Una de las tendencias que afloran en la izquierda progresista es la inclinación hacia la modificación de ciertas conductas, tradiciones y comportamiento social. No se trata de rescatar valores perdidos o pervertidos. No se trata de reconducir la educación y respeto que el “colegueo” en los centros de enseñanza impuso la ridícula “igualdad”. No se trata de recuperar gestos de gentileza, caballerosidad, urbanidad, respeto, buen gusto… estos gestos, para los insidiosos gestores de género, son casposos y herencia de la derecha patriarcal decimonónica y tal.

"La apelación a antesala de “violencia machista” observada en un piropo o una mirada es la estupidez que suele situar a la anécdota por encima de la categoría" (En la foto, una campaña en contra del piropo)

La Junta de Andalucía, en su profusión de observatorios, agencias y otros adminículos (chiringuitos) que han de justificar personal, sueldos y notoriedad acaba de excretar una campaña que en la opinión pública ha calado como el inadecuado y reprobable uso del piropo como antesala de la violencia machista.

El problema estriba en la generalización de comportamientos que abigarran mal gusto, pésima educación, actitud machista y hasta posiciones acechantes, persecutorias o de insoportable insistencia. Me refiero al comportamiento de algunos tíos maleducados que se nutren intelectualmente de las letras del reggaetón y ese programa de Telecinco “Hombres, mujeres y viceversa” u otros en los que aparece una fauna muy representativa e ilustrativa de lo que la progresía ha logrado instilar en una sociedad que ya no se aguanta ni a sí misma.
En los periodos de temprana formación, el profesorado se ha devaluado hasta el punto perderle el respeto que se le debe a un profesional con autoridad intelectual y moral que la progresía ha relegado al grado de “colega” de cualquier zangolotino
Algunas medidas que la izquierda ha introducido en la sociedad han logrado tremendos efectos negativos. En los periodos de temprana formación, el profesorado se ha devaluado hasta el punto perderle el respeto que se le debe a un profesional con autoridad intelectual y moral que la progresía ha relegado al grado de “colega” de cualquier zangolotino que pretende ponerse a su altura. La progresía llegó a prohibir el cero en las calificaciones académicas por ser humillante para el estudiante, esto condujo a una apreciación de los penosos conocimientos expresados en inolvidables exámenes que pasaban del insuficiente al aprobado gracias a estas políticas de igualdad. 

Posteriormente, aparecieron en los móviles e internet bromas, salidas de tono, humillaciones y agresiones a los profesores desposeídos de la necesaria y deseable cobertura de la administración en el respeto debido por un alumnado cada vez más asilvestrado. Y, posteriormente, las mismas políticas de igualdad y la discriminación positiva lograron generar una corriente de exigencias en los derechos que han dirimido en posiciones de violencia. Casi siempre es más exigente y apremiante el que menos contribuye y más desprecia el esfuerzo de los demás por mantener el funcionamiento racional y ordenado de las cosas que malentendemos como “gratuitas” (enseñanza, sanidad, limpieza, mobiliario urbano, etc.).

El protagonismo de algunos dirigentes políticos con bobaliconas ambiciones de paz universal y alianza de civilizaciones, al contrario, afrentan y confrontan la conducta de sus más inmediatos administrados. Así, son continuas las perversas provocaciones que se ceban en tradiciones, fe religiosa y comportamiento social.
La zafiedad y grosería de un descarado mirón o un carpetovetónico recitador de piropos soeces no pueden calificarse como violencia machista
La apelación a antesala de “violencia machista” observada en un piropo o una mirada es la estupidez que suele situar a la anécdota por encima de la categoría. La zafiedad y grosería de un descarado mirón o un carpetovetónico recitador de piropos soeces no pueden calificarse como violencia machista, esta inclusión no hace más que banalizar y degradar algo tan serio y desgraciado como la violencia de género y el comportamiento machista. No se puede excomulgar a un feligrés por no arrodillarse en la Consagración, ni acusar de sedición a un crítico con el gobierno.

Tampoco se puede acusar de violencia machista un ejercicio de gentileza o caballerosidad interpretada desde una exacerbada suspicacia. Tampoco se puede iniciar un fructífero idilio sin cruzar unas intencionadas y furtivas miradas que la Junta estereotipa como de búho y buitre. Son insoportables. Van a conseguir que peligre hasta la pervivencia de la Especie.   

The Andalusian Government

Antonio Felipe Rubio
Periodista

Es un hecho nuestra ibérica secular deficiencia en el conocimiento del inglés. Los que nos manejamos en la lengua de Shakespeare lo imprescindible para no pasar hambre en el extranjero no podemos profundizar en transcripciones semánticas, ortografía y composición gramatical confusa que altera el orden de los sustantivos y los adjetivos. Hasta ahora, como diría la inolvidable ministra de ZP, los “anglicanismos” (barbarismos, anglicismos, tecnicismos…) referidos a la mente o cerebro los bien define “brainstorm”; algo que, en aproximación literal, se traduciría como “tormenta cerebral” y que se interpreta como “reunión para alumbrar una idea brillante”. Y ésta sí es una perfecta acepción cuando se aplica a las novedosas medidas y ocurrencias que evacúa la Junta de Andalucía. 


El problema surge cuando aparecen nuevas acepciones cogidas de oído como la publicada sobre el curso de “mainless fulness” que los funcionarios pueden practicar en sus 2,5 horas no presenciales. Tras una apresurada exégesis de la frase, el resultado podría ser “plena ausencia mental”; nada más inapropiado para definir la capacidad intelectual del funcionariado, aunque hay clamorosas excepciones. Después del cachondeo que ha suscitado el curso entendido como de “meditación budista”, el portavoz del Gobierno andaluz, Juan Carlos Blanco, se ha apresurado a aclarar y corregir: “No es mainless fulness, es maindfulness”. Y, además, añade que “eso no es meditación budista. Son técnicas de relajación y concentración que se utilizan habitualmente en el ámbito laboral”.

Parece mentira que ahora nos sorprendamos de esta técnica tan habitual en nuestro ámbito laboral. Todos los taxistas, celadores salidos de guardia, torneros-fresadores, carpinteros, pescadores, agricultores, pasantes de bufete, comerciales a comisión… Todos estamos acostumbrados a esta técnica “tan habitual en el ámbito laboral”. ¡Hay que joderse!

Profundizando en la ocurrencia de la Junta, el portavoz tampoco acierta en el concepto del susodicho “mindfulness”. El anglicismo surge de la palabra “Sati” (idioma pali, variedad del sánscrito) y obedece a las enseñanzas de Buda, que aplicó este concepto del verbo “sarati” que significa recordar o rememorar. Una de las definiciones más coincidentes -¡agárrense!- es la siguiente: “Sati o maindfulness es la capacidad humana básica de poder estar en el presente y de recordarnos que estamos en el presente. Es decir, que estamos en el aquí y en el ahora”.

Hay que reconocer que la Junta no conoce límites para el descaro y la cursilada cuando se propone defender argumentos que sustenten su proselitismo. De la paguica, los cursos de formación, la firma de jornales… hemos pasado al refinamiento del reencuentro con el Yo mediante la psique que fluye en el tejido espacio temporal que busca acomodo en la realidad del momento presente. Estamos a un paso de que la Junta reformule el Big Bang o la gravitación universal. Ya fue acertado el sobrenombre de Susana “Superstar”.

Conste que no critico las técnicas de relajación y concentración que se hacen necesarias cuando existen disfunciones psicosomáticas o por convicción propia a seguir disciplinas beneficiosas y de diferente naturaleza. Cada uno es libre de practicar yoga o, en su defecto, pegarse cuatro lapos. Otra cosa es decretar alambicadas ocurrencias para escarnio del contribuyente, el parado, el trabajador exhausto, el setecientoeurista…que asisten atónitos al pretendido reflejo de esta Arcadia ocurrente y derrochadora.

Afortunadamente, el “socio” de gobierno, Juan Marín, aclara que las 2,5 horas no presenciales “evidentemente han de ser productivas”. Hay que esperar a conocer el procedimiento empleado por C´s para detectar la productividad de un funcionario en su casa. Una vez resuelto este enigma, el viaje tripulado a Urano estará disponible para verano.     

Los más puteados de España

José Fernández
Periodista

El pasado sábado, un titular cargado de periodismo-verité golpeaba la mañana en la portada de La Voz de Almería. Le entrecomillaban al presidente de la asociación de empresarios, José Cano, una de esas frases que trazan conexión tipográfica entre la barra del Puga y la rotativa: “Almería es la provincia más puteada de españa”. Así, sin anestesia ni perífrasis.

José Cano, presidente de Asempal

La frase había que contextualizarla en un encuentro empresarial mantenido entre la cúpula empresarial almeriense y el consejero de Fomento de la Junta, que hacía un bolo dentro de la campaña Susana on fire (repunte de anuncios y promesas) que está poniendo últimamente en marcha el ejecutivo andaluz. El lamento, el duelo y el quebranto, emergiendo una vez más como toda conclusión del encuentro cercano con la Administración de turno.

Y no es que le falte razón al portavoz empresarial cuando asegura eso. Lo que pasa es que creo que ha llegado el momento en el que todos comprendamos que no basta con exteriorizar la indignación, por justificada que esté, porque eso se lo pasan por la retambufa en Madrid y en Sevilla. ¿Estamos puteados? Sin duda. Pero lo que no dice nadie es que se putea al indolente, al apático y al indiferente. Ya lo dice la Biblia en el Apocalipsis 3:15-16: “Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

Y eso es lo que pasa, que nos tienen tomada la medida. Aquí los retrasos e incumplimientos se asumen con cachaza estructural y acolchamiento mediático, sin que nadie consiga movilizar a nadie. Pero apenas 24 horas después de ese titular de portada, más de 40.000 granadinos salían a la calle a reclamarle a la Junta de Andalucía los dos hospitales que les tienen prometidos.

Excuso hacer comparaciones por no resultar muy sangrante, pero no hay que darle más vueltas. En Almería hay más movilización por los abanicos de feria o en una salida dominical de la Asociación de Amigos de la Patata Frita que por la exigencia de incumplimientos infraestructurales. Así somos y así nos va.

Susana Díaz, con el rey de Marruecos

Juan Folío
La Opinión de Almería

Susana Díaz, la presidenta de la Junta, ya ha vuelto a Andalucía tras su viaje de varios días por tierras marroquíes. Antes de retornar a Andalucía, Díaz fue recibida en audiencia por el rey Mohammed VI.

Según informa la Junta, Andalucía y Marruecos han sellado su interés mutuo en potenciar la cooperación económica en varios frentes durante la entrevista mantenida entre el rey Mohammed VI y la presidenta de la Junta, Susana Díaz, en el Palacio Real de Tetuán.

Susana Díaz, con Mohammed VI (Foto: Junta de Andalucía)

El monarca alauita y la jefa del Ejecutivo regional han hablado de la capacidad de crecimiento "importante" que tienen los productos andaluces a la hora de ser exportados al país vecino (Marruecos es el sexto cliente de Andalucía en volumen de exportaciones), lo que podría llevar a abrir nuevas rutas comerciales; además, han manifestado su interés en potenciar estrategias en materia de turismo y la intención de Marruecos de desarrollar el sector de las energías renovables.

Susana Díaz ha destacado que la reunión, de una media hora de duración, ha sido "cordial y agradable", y ha valorado que el rey Mohamed VI es una persona bastante cercana y muy informada de la situación de España y Andalucía.

La presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha agradecido el trato recibido tanto por parte del Ejecutivo marroquí como por su rey, y ha destacado que ha apreciado especialmente "la confianza en Andalucía y el interés por Andalucía" que ha encontrado durante su viaje oficial.

A modo de balance, la presidenta de la Junta ha destacado la importancia de que Andalucía pueda contar con un interlocutor de este peso estratégico "en un momento como éste, con el liderazgo y el papel que juega Marruecos en África y la estabilidad y seguridad que aporta en el contexto internacional".

La carretera Vera-Garrucha, paradigma de estos tiempos

Clemente Flores
Ingeniero de Obras Públicas

La comunicación entre Garrucha y Vera, desde hace más de cien años, ha sido la comunicación comarcal más clara entre el mar y el interior. Hoy, además, es parte del camino entre Vera y Vera-playa y en un futuro significará el acceso más importante a la estación del AVE si es posible que alguna buena previsión se cumpla. Desde hace varios años y sobre todo en verano la carretera, algo menos de 7 km., se encuentra saturada porque el número de vehículos ha aumentado y porque la velocidad de su recorrido ha disminuido entre otras razones por efectos de la obra parada.

Carretera Vera-Garrucha
Hace algunos años se desdobló un primer tramo de algo menos de tres kilómetros y aunque son manifiestos algunos defectos (el diseño no permite una velocidad uniforme porque las rotondas están mal diseñadas, las incorporaciones producen dudas en el conductor, etc.) el tramo podría significar una mejora importante si no fuera porque pierde toda su efectividad por el efecto embudo en el sentido Vera-Garrucha. Algunos malpensados dicen que este tramo se hizo, sin ningún problema de plazos, porque era el punto donde tenía previsto llegar la autopista privada Cartagena-Vera.

Las obras de desdoblamiento del segundo tramo, hasta las Buganvillas, se adjudicaron a comienzos del año 2009 en unos 11,8 millones de euros y 23 meses de plazo. Cuando estaba cerca de cumplirse el plazo y apenas se había ejecutado el 20% de la obra, la consejera de Obras Públicas y futura ministra del Gobierno de la nación firmó la paralización de la obra “fruto de una reprogramación y tras hacer un gran esfuerzo". De acuerdo con las manifestaciones oficiales, los nuevos plazos que supondrían una desviación de 6,7 meses de media (¿sabría Rosa Aguilar que antes de que pasara ese tiempo estaría lejos ocupando su cartera de ministra?) eran fruto del diálogo social y del trabajo entre la Consejería y los empresarios. Hasta aquí lo oficial para que juzgue el lector y después lo que pienso.

La decisión de parar una obra, igual que ocurre en la decisión de comenzarlas, debe estar basada en fundadas razones de interés público. Una vez comenzada la obra, la decisión de pararla, afectando al plazo, suele deberse a que han aparecido “causas imprevistas” que normalmente acarrean un modificado del contrato. Difícilmente, en mi opinión, el “diálogo social” precisamente con los empresarios, es una de esas fundadas razones de interés público.

En éste caso es fundamental, necesario y obligatorio hacer un trabajo con el empresario-contratista que es el acta de suspensión total o parcial de las obras donde se dejen claros los medios que se dejan a disposición de la obra y las medidas a tomar para dejar las obras de forma que no supongan peligro ni obstáculos para las personas y sus bienes.

Así se hubiera evitado no sólo que la riada de San Wenceslao produjese alguna catástrofe añadida y que la carretera perdiera capacidad y ganara en accidentes, durante no se sabe cuánto tiempo, por haber perdido entre otras cosas parte de sus arcenes. ¡Pobre delegada que no encontró fondos y cuántos merolicos tenemos! (Actualidad Almanzora)

Manuel Recio, el consejero bombero que puede salir quemado

Emilio Ruiz
www.emilioruiz.es

La juez Mercedes Alaya, que instruye el sumario de los ‘eres’, apunta alto. Esta semana ha dado un paso más hacia la imputación de los expresidentes de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán, al pedir que se acredite su condición de aforados. La misma petición ha hecho para cinco exconsejeros, entre ellos el último que los socialistas almerienses lograron colocar en Sevilla, Manuel Recio. Lo de los exconsejeros Carmen Martínez Aguayo, Antonio Ávila, José Antonio Viera y Francisco Vallejo se esperaba. No tanto lo de Manuel Recio, que fue consejero de Empleo entre 2010 y 2012, es decir, cuando ya el caso había estallado.

Manuel Recio
Es un poco chungo el caso de Manuel Recio. En las postrimerías del siglo pasado, este doctor en Ciencias Económicas y Empresariales se incorporó a nuestra Universidad, que pronto abandonó para embarcarse en una carrera política que le era prometedora. Pasó, en poco tiempo, de adjunto al Gerente del Hospital de Poniente a la gerencia del Idea, y de aquí a la delegación del Gobierno en Almería y a la secretaría general de Economía.

En 2010 Manuel Recio tomó una decisión de la que se va a arrepentir toda su vida: aceptar la titularidad de la Consejería de Empleo que no quiso aceptar su compañero Martín Soler. Lo llamaron para apagar el fuego que la estaba arrasando por el tema de los ‘eres’. Trabajó sin desmayo para apagarlo, pero, injusticias de la vida, el fuego posiblemente también le llegue a él. En todos los órdenes de la vida se cometen errores. Manuel Recio, por encima de todos, cometió uno: aceptar la titularidad de una consejería que era un polvorín.

Almería, en la Andalucía de la Junta

Víctor Pérez Castro
Abogado

Dejando de lado el debate sobre la preparación de Susana Díaz y sus méritos para regir hoy el destino de los andaluces, centrémonos en sus  consejeros. Ante la formación del nuevo Gobierno de la Junta Andalucía, una vez concretada la huida hacia el frente de Pepe Griñán, mucho se especuló desde Almería con la posibilidad de que alguna consejería viniese a estar encabezada por alguien de origen almeriense; lo cual, pensando que hablamos de 11 consejerías contra 8 provincias, no parecía mucho pedir, la verdad sea dicha.

Susana Díaz,
presidenta de la Junta de Andalucía
Pero lo cierto es que tampoco podemos hablar de sorpresa mayúscula cuando pudimos comprobar que lo almeriense brillaba por su ausencia en el nuevo Gobierno de todos los andaluces y andaluzas, que es como hay que decirlo ahora.

Digno de estudio debe ser el papel del señor Sánchez Teruel, que apoyó desde el primer momento a Susana Díaz y ahora, sospecho, desde el PSOE de Almería deben haberse quedado mirando el reparto de la gran tarta del ejecutivo andaluz quizás con cara de asombro o de resignación.

Y no es que poner un consejero en la Junta de Andalucía vaya a ser o sea la salvación de nadie, pero lo cierto es que por mucho que un consejero lo sea de toda su autonomía como un ministro lo es de todo el Estado, su procedencia o simpatía por una tierra suele tener consecuencias positivas para la misma; pensemos en el AVE y en León durante la etapa de Zapatero.

Partiendo de que a mí todo esto me parece un despropósito y un desprecio a mi tierra y aun sabiendo (así lo aprendí en la venerada ESO) que los almerienses ya en su día rechazaron formar parte de Andalucía aunque los políticos de entonces (¿como los de ahora?) hicieron caso omiso del pueblo, debo decir que quien escribe estas líneas no se posiciona a favor de los que ahora piden la independencia de Almería o su anexión a Murcia.

Tengo claro que soy más de unir que de separar, especialmente en estos tiempos inciertos. Ni estoy a favor de que Aguadulce y El Parador se independicen de Roquetas de Mar, ni estoy a favor de que Cataluña o País Vasco se independicen de España, ni estoy a favor de que Almería se independice de Andalucía. Ni tan siquiera estoy a favor de partir Andalucía en dos, a saber, Oriental (Almería, Granada, Jaén, Málaga) y Occidental (Córdoba, Huelva, Cádiz, Sevilla).

El refranero español es sabio desde antiguo y nos deja dos perlas que nos vienen ahora como anillo al dedo: "la unión hace la fuerza" y, atención, un claro mensaje al enemigo, "divide y vencerás".

Geografía variable del agravio

José Fernández
Periodista

Engolados y displicentes, destacados socialistas locales están capeando la indignación colectiva en nuestra provincia por la nueva y ya tradicional ausencia de almerienses en el gobierno de la Junta del PSOE de Sevilla, calificando de “provincianos” a cuantos han puesto el grito en el cielo por ello. Como también debo ser un provinciano, me van a disculpar si no abordo la cuestión desde la exquisitez geográfica y me fijo en la grosera estadística para volver a recordar que en treinta años de gobiernos socialistas en Sevilla, apenas cinco o seis almerienses han sido escogidos para tareas de gobierno en la capital del sultanato. 

Autovía del Almanzora
Pero esto no parece importar a quienes están dispuestos a ponderar el excelente sabor y la riqueza vitamínica de la copiosa deposición de sus compañeros sevillanos sobre Almería. Pero tal como lo ve uno, el verdadero agravio de la Junta sevillana hacia Almería no reside en la partida de nacimiento de sus consejeros, sino en su gestión: en su minuciosa y permanente labor de obstaculización al crecimiento almeriense.

Agravio es tardar diez años en traer la A-92 a Almería. Agravio es tener al Ayuntamiento de la capital en ruinas. Agravio es ver la Alcazaba con chorreones de humedad secular por las murallas. Agravio es prometer un hospital en unas elecciones y luego desaparecer del mapa. Agravio es tener la autovía del Almanzora en búsqueda y captura. Agravio es anunciar una facultad de Medicina y darse a la fuga. Agravio es educar a los niños almerienses en barracones. Agravio es impedir que Almería capital tenga un Corte Inglés. Agravio es ignorar las peticiones de los ayuntamientos para que se limpien las ramblas.

Esos son algunos de los agravios de la Junta de Andalucía con la provincia andaluza de Almería. Y ahora, que Susana Diaz vuelva a decir, como señaló en una entrevista en La Voz de Almería, que “los almerienses cada vez sienten mas cerca de la Junta de Andalucía”. Habrá que entenderlo como una amenaza.

Lo que el olvido de Almería esconde

Pedro M. de la Cruz
Director de La Voz de Almería

La pasividad globalizada con que desde hace mil años se comportan los almerienses ante cualquier agravio ha hecho caer a los políticos que nos gobiernan en la tentación de ignorar el principio físico de que por definición a toda acción le sucede una reacción. Así ha sido siempre, o casi. Con los almerienses -piensan- nunca pasa nada; y si pasa, no pasa nada.
La Voz de Almería de hoy

Por eso les ha cogido por sorpresa lo que ha ocurrido desde que el lunes se supo que Almería volvía a ostentar el bajo honor de ser la única provincia andaluza en quedar fuera del consejo de gobierno hecho público ese día por Susana Díaz.

Nunca hasta esta semana habían sido tantas las voces que se habían hecho oír por los que han -hemos- considerado que esa exclusión debía ser valorada como un punto y final en el mapa sevillano de agravios comparativos soportados en silencio por los ciudadanos almerienses.

No es que en la exclusión del lunes hubiese de mayor cuantía de agravio que en las perpetradas durante los últimos treinta años: solo cuatro almerienses, cuatro, de entre los 182 consejeros nombrados en treinta y un años. Susana Díaz no ha actuado peor que Escuredo, Borbolla, Chaves o Griñán.

Es que ha cometido (o le han hecho cometer quienes le asesoraron en la madrugada del lunes) un error en el que nunca debió caer una política que, cobijada en el paraguas de “nuevos tiempos”, había proclamado su voluntad para cambiar los comportamientos que provocan la indignación, tan justificada, de los ciudadanos hacia quienes les gobiernan, sea desde el poder o desde la oposición.

Si el cambio de gobierno se hubiese producido como una remodelación más sin relevo de presidente, la protesta habría quedado reducida a un titular de página par sin relieve. El mismo argumento interpretado por el mismo personaje aburre. Ningún almeriense -ni Martín Soler, que fue uno de sus primeros apóstoles antes de ser guillotinado- esperó nunca nada de un presidente que llegó revestido de primer actor y acabó la función de secundario.

A Griñán -como a Escuredo, Borbolla o Chaves- siempre le interesó poco Almería y se le notaba. Tanto que en cuatro años, cuatro meses y cinco días de presidencia -1.598 días- sólo la visitó en unas pocas decenas de ocasiones; y casi todas ellas en fin de semana (Laujar es una tierra de excelentes vinos y excelentes amigos).

Con Susana era distinto. Su llegada había generado (y sigue generando: un error aminora el crédito de quien lo comete, pero no acaba con él; a ver qué pasa a partir de ahora), su llegada, digo, había generado la expectativa que siempre acompaña la llegada de aire fresco.

Por eso su inexplicada e inexplicable decisión -¿cómo justificar, salvo desde el cinismo o la mentira, que todas las provincias están representadas en el consejo de gobierno menos Almería: es que aquí somos más tontos?- disparó las alarmas.

Las críticas generalizadas a esta exclusión no están provocadas por el provincianismo. Quienes sostienen esa teoría, por convicción o por interés, o no entienden o, lo que es peor, no quieren entender por estrategias políticas personales. Lo que ha irritado a tantos –alcaldes y dirigentes socialistas incluidos; sí, sí, créanme, a la mayoría del PSOE, incluida su dirección, les ha molestado la decisión, aunque lo callen en público-, lo que ha indignado a casi todos no es la ausencia de un almeriense en la mesa de San Telmo, es lo que eso significa.

Presidentes de Andalucía
Lo importante no es estar, es ser. Con esta decisión lo que no ha sido valorado es la capacidad y el trabajo de los hombres y mujeres de esta tierra y, sobre todo, su forma de mirar el futuro.

La forma de enfrentarse al futuro de un sector tan importante en la estructura económica andaluza como la agricultura no es la misma desde la cultura agraria aprendida en Sevilla, Jaén o Almería. Los sistemas productivos de estas provincias no sólo no son similares, sino que, en su esencia, son antagónicos. ¿Qué tienen que ver las grandes fincas de Sevilla con el monocultivo almeriense? ¿Dónde confluye la subvención permanente al olivar con la permanente innovación tecnológica, genética, funcional o comercial de los invernaderos y sus entornos?

Es evidente que el ser de una provincia no determina la capacitación para ejercer una responsabilidad. Pero es aún más evidente que esa función podrá ser también desarrollada con igual garantía de éxito por aquellos que por conocimientos o experiencia llevan en su mochila una visión más cercana al futuro que al pasado. ¿Por qué, entonces, despreciar siempre y por sistema a quienes, por su cercanía a los nuevos conceptos productivos, se les supone, cuando menos, el mismo nivel de conocimientos que a los elegidos durante treinta años?

En cuanto a ese desdén pedante por el provincianismo, ¿se ha preguntado quien lo censura si la permanente presencia de Zarrías en los gobiernos andaluces ha beneficiado (¡y cuánto!) a su provincia o por qué Málaga siempre aspira e impone que sea de su provincia el consejero de Turismo o Granada el de Educación?

El poder sevillano nunca se ha sentido cercano con Almería y Almería nunca se ha sentido cómoda con el poder sevillano. Esto es así y quien lo discuta o está ciego o le ciega un interés remunerado. Y ante este desencuentro permanente los almerienses han dado un paso más exteriorizando su incomodidad.

De la Junta depende ahora que la incomprensión que ha provocado durante treinta años esa incomodidad no acabe despertando el sentimiento uniprovincial hasta ahora dormido pero siempre vivo.

Almería, la última Almería no puede continuar llegando siempre la última a donde nunca pasa nada porque desde Sevilla nadie se ha preocupado en hacer lo que tiene que hacer. No podemos ser los últimos en todo o en casi todo. No podemos, como Penélope, sentarnos en un andén viendo los trenes pasar mientras caen las hojas en un otoño permanente.

Nos hemos cansado de estar sentado en ese andén meneando el abanico y esta semana ha demostrado que el viento del abanico puede convertirse en un huracán de vocación uniprovincial. Shakespeare, tan inteligente siempre, aludió a ese principio físico de acción-reacción de la que escribía al comenzar esta carta en el excelente monólogo de Shylock en su Mercader de Venecia.

Vuelvo al texto del escritor inglés y adaptándolo a la relación entre el poder sevillano y Almería podría escribirse que si durante treinta años han insultado con el olvido nuestra “raza” ofreciendo sólo las migajas que otros no querían; obstaculizado nuestros negocios ejecutando o propiciando derribos como la casa de los Prior en Vera, el Algarrobico en Carboneras o las miles de casas de los ingleses en el Almanzora, mientras que en otras provincias con mayores atrocidades urbanísticas no se han atrevido; si han enfriado a nuestros amigos del norte decretando normas que dificultaran su llegada e inflamado a nuestros enemigos del sur con su pasividad; si han invertido miles de millones en metros y tranvías escasamente rentables cuando no inutilizados, mientras que aquí vamos en trenes de lentitud prehistórica; si todavía hay enfermos que tienen que buscar en otros territorios solución a sus dolencias porque aquí no las encuentran; si todavía hay pueblos donde el agua no es apta ni para lavarse; si hay zonas turísticas asfixiadas por la náusea que provoca el olor de unas depuradoras insuficientes; si se alimentan con la influencia la llegada de cientos de millones a actividades económicas terminales cuando se racanea la ayuda a empresas y sectores que devuelven ciento por uno; si todo eso ocurre, ¿cómo quieren que respondamos?

La indolencia que nos han enseñado un día podríamos ejecutarla y hacerlo de tal modo que sin duda superará a la de los instructores. Mi pasión por los mercaderes y Venecia me hará perdonar la lectura libre del texto shakesperiano. La pasión de los almerienses por Almería no tiene que perdonarse. Tiene que alimentarse. Y de que no acabe estallando hacia vías separadoras tienen la responsabilidad quienes nos gobiernan desde Sevilla.


Está cambiando el tiempo. De Susana Díaz depende que no acabe en tormenta. Confiemos en su inteligencia. Pero tengamos el paraguas preparado.
(Artículo publicado en la edición de papel de La Voz de Almería. Autorizada su reproducción para La Opinión de Almería)

La Andalucía política solo llega hasta Granada

Pedro M. de la Cruz
Director de La Voz de Almería

El desprecio se ha consumado. Susana Díaz ha batido el récord alcanzado por sus predecesores en la presidencia de la Junta. Desde ayer ya no son solo cuatro los almerienses que han aparecido en los 171 nombramientos de consejeros autonómicos desde el primer Gobierno. Ahora son solo cuatro entre 182. Entre los once nuevos consejeros tampoco hay ningún almeriense.

La no inclusión de ningún almeriense en el Consejo de Gobierno no produce extrañeza. Es la norma impuesta desde que Escuredo descubriera la fe andalucista. La Andalucía política termina en Granada. Almería es otra cosa. La regeneración anunciada por la nueva presidenta no ha querido romper esta norma geopolítica no escrita pero sí practicada con insistencia permanente.
 
Nuevo Gobierno de Andalucía

Nadie discute las capacidades de los nuevos consejeros. De todos ellos hay que esperar el mayor interés por Andalucía y a todos ellos hay que desearles los mayores éxitos en su gestión. Sus aciertos irán siempre en beneficio de los andaluces. Lo que no alcanzo a entender es la persistencia en considerar que los socialistas almerienses no están capacitados para ocupar cargos en el gobierno.

Puede que a lo largo de estos más de treinta años haya habido épocas en las que las capacidades de un jienense, un granadino, un onubense o un gaditano hayan sido superiores a las de un socialista almeriense; que haya habido circunstancias que propiciaran que un cordobés, un granadino o un malagueño aconsejaran su opción en detrimento de las aspiraciones almerienses. Lo que resulta inasumible es que esta predilección se haya convertido en un método de elección habitual. E insultante.

Cuatro almerienses entre 182 nombramientos es un insulto a la inteligencia de los dirigentes y militantes socialistas de esta provincia por ser considerados (una y otra vez, y así desde el principio de los tiempos), incapacitados para ocupar cargos de responsabilidad regional; un desprecio a la capacidad de elección de los cientos de miles de ciudadanos que los han votado durante tres décadas (¿para qué los habéis votado como diputados, alcaldes o concejales si ninguna de las direcciones de su partido ha confiado en ellos?, podrían preguntarse desde el desengaño permanente); y un insulto también a la inteligencia de los cinco presidentes de la Junta que sistemáticamente los han humillado con tan persistente desdén y, lo que es más perverso aún, con tan irrazonable desprecio por sus conocimientos.

Los almerienses -socialistas o no- no son más inteligentes que el resto de los andaluces. Pero tampoco menos; por mucho que, con el permanente desdén de Escuredo, Borbolla, Chaves, Griñán y Díaz, alguien pueda pensar con lógica perversa (si nadie los elige será porque no están capacitados), que así es. Un relato que roza la obscenidad cuando se comprueba que de catorce consejeros de Agricultura sólo uno -uno solo- ha sido de la única provincia que en cuarenta años ha modificado su estructura productiva mientras otras no han sido capaces de hacerlo.

Almería nunca -salvo la excepción de Martín Soler- ha contado en Sevilla. Los socialistas de esta provincia se han resignado siempre al papel de actores de reparto a los que solo hay que regalarles alguna viceconsejería (si es que nadie la quiere) y dos o tres direcciones generales para satisfacer alguna aspiración de menor cuantía. El teatro sevillano funciona así.

Pero una cosa son los condenados a ser actores de reparto y otra los almerienses que asisten a la función como escpectadores desde el patio de butacas. Y a lo mejor ya ha llegado la hora de plantearse si interesa asistir siempre a la misma función y en el mismo teatro.

Gobernar con las ventanas abiertas

Susana Díaz
Presidenta de la Junta de Andalucía

Como pueden imaginar y suponer, éste es un día importante para mí. Un día importante también para todos los andaluces y andaluzas. Me preguntaban antes de entrar que cómo accedía al Parlamento de Andalucía y decía que con mucha responsabilidad, con emoción y con el sentimiento de saber que miles de hombres y mujeres nos están esperando.

Me voy a esforzar para hacerme merecedora de la confianza de aquellos que me la han otorgado en la sesión de investidura del Parlamento de Andalucía y me voy a esforzar también para ganarme la confianza de aquellos otros, de aquellas otras, que no hayan depositado esa confianza en mí. Sé que es mi obligación, y deseo hacerlo, gobernar para todos los andaluces y andaluzas. Sé que tenemos la oportunidad de buscar aquello que nos une frente a aquello que nos divide.

Y como bien decía el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, al que le agradezco su presencia y sus palabras, sé que Andalucía tiene un papel importante que jugar en estos momentos en el contexto de España y va a desempeñar ese papel.

Susana Díaz, en su toma de posesión
Sé que tenemos muchos problemas en Andalucía, como también son muchos los problemas de España. Hay familias que lo están pasando verdaderamente mal, que tienen problemas que angustian a padres y a hijos, que ven que sus nietos no van a vivir como han vivido ellos.

Hombres y mujeres que no encuentran empleo y que con el empleo han perdido también sus casas y cuanto tenían. Sé que es mucha la incertidumbre en el futuro de los jóvenes andaluces en este momento y sé también que Andalucía es una tierra firme, sólida, fuerte; una tierra que mira al futuro, un futuro que debe ser mejor para todos y todas que el presente que estamos atravesando.

El andaluz es un pueblo sabio, es una sociedad incluyente, con una cultura que siempre se ha reconocido milenaria y es en estos momentos, ahí, donde el Gobierno andaluz y yo como presidenta de todos los andaluces y andaluzas la que voy a buscar esa fuerza en esta tierra milenaria y fértil para mirar al futuro con más esperanza e ilusión.

Tenemos una juventud con empuje. Tenemos hombres y mujeres tolerantes y comprometidos con nuestra tierra y tenemos unos mayores que protagonizaron el pasado y merecen el mayor de los esfuerzos de los que hoy tenemos la responsabilidad de dirigir el presente. Todo eso nos une, y nos une la esperanza y la ilusión.

Claro que es un día importantísimo para mí. Pero espero que sea un día muy importante para todos los andaluces y andaluzas. Voy a oír a todos y prometo reconocer mis errores cuando los cometa.

Voy a estar cerca de la gente, cerca del tejido productivo, cerca de la universidad, de la cultura, de los trabajadores, de los estudiantes; debatiendo, aceptando reproches cuando los merezca, pero sobre todo buscando soluciones.

Me voy a dejar la piel para ayudar al tejido productivo andaluz a que cree empleo. Ésa es nuestra prioridad y en eso tenemos que centrar nuestros esfuerzos. Pero me voy a dejar también la piel para mantener nuestras conquistas sociales.

Quiero gobernar con las ventanas abiertas para oír lo que dice la calle. Y voy a gobernar con humildad, con la humildad de saber que tengo que escuchar y quiero escuchar a todos, incluso a mis adversarios políticos, para comprender el por qué de sus planteamientos. Y quiero gobernar con luces largas que me permitan orientar a Andalucía hacia un horizonte mejor que el presente. Gobernar con respeto nuestro pueblo, la Andalucía que todos amamos.

Dentro de unos minutos, cuando finalice este acto, he pedido al presidente del Parlamento que el primer momento que quiero vivir es compartir con Blas Infante y lo que él representa para Andalucía mi primer acto como presidenta de la Junta de Andalucía. Al sacrificio de Blas Infante y de otros muchos hombres y mujeres en tantos momentos de nuestra Historia quiero mirar para coger fuerza de cara al futuro.

No puedo terminar este acto sin palabras de agradecimiento. En primer lugar, a mis padres, que además de darme la vida me lo han dado todo. A mis hermanas y a mi marido, sin cuya comprensión y apoyo hoy no estaría aquí.

A todos mis compañeros y compañeras del PSOE, del que me enorgullece que hoy estén aquí, no sólo de Andalucía, sino de otros lugares de España. Y especialmente a José Luis Rodríguez Zapatero. El tiempo reconocerá su lucha por la igualdad, la igualdad de todos los ciudadanos, pero especialmente la igualdad de hombres y mujeres en este país, y yo hoy me siento con orgullo heredera de esa lucha por la igualdad.

El agradecimiento también a mis amigos, a los que le pido consejo y apoyo, ambas cosas son necesarias. Y en especial, ellos entenderán que lo represente en un amigo que no está hoy aquí, pero que hasta los últimos días de su vida luchó por la igualdad, por la libertad y por lo que representábamos los socialistas. Mi compañero Marcos Agüera.

Gracias a todos y todas los que me habéis acompañado hoy. A todos los empleados públicos, a todos los trabajadores del Parlamento de Andalucía, del que he sentido el cariño desde que entré aquí, en la casa de todos los andaluces.

Voy a comprometerme, como lo hice a lo largo de la sesión de investidura, en lo que más deseo. Lo que más deseo es recuperar el prestigio de la política. Lo que más deseo es que los ciudadanos nos miren y se encuentren, que se sientan identificados, que estén seguros de que los hombres y mujeres que les representamos estamos dando lo mejor de nosotros mismos para mejorar su calidad de vida, la de las personas. Y para blindar aquello que tanto trabajo ha costado.

Le pido a todos los grupos parlamentarios de la Cámara y a todos los andaluces y andaluzas que me acompañen en este empeño. Los ciudadanos necesitan que la política se prestigie porque los ciudadanos necesitan de la política.

Susana Díaz: "Me avergüenza la corrupción"

Isabel Morillo
Jefa de Andalucía de El Correo de Andalucía

En 25 folios y una hora larga. Susana Díaz, la primera mujer que ocupará la presidencia de la Junta de Andalucía, ha desgranado la hoja de ruta de su futuro Gobierno con dos prioridades: la lucha contra la corrupción y nuevos aires para salir de la crisis.

Un momento de la intervención de Susana Díaz
Foto: El Correo de Andalucía

Ante una tribuna repleta de invitados y autoridades, con aplomo y sin salirse del guión escrito, Díaz ha arrancado su debate de investidura con una serie de medidas concretas para atajar la corrupción, uno de los grandes males de la política. “Me avergüenza la corrupción, rechazo tanto la complicidad como la tibieza hacia ella y me propongo combatirla con todas mis fuerzas”, ha asegurado como declaración de intenciones.

Propondrá modificaciones legales para que la Cámara de Cuentas pueda fiscalizar la contabilidad de los grupos políticos en el Parlamento, ha pedido multas para los responsables políticos que eludan rendir cuentas, propone prohibir las donaciones privadas a los partidos y que las declaraciones de la renta de los cónyuges de los responsables públicos también se hagan públicas. Todas estas medidas se las propondrá al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en su primera entrevista para alcanzar un pacto por la regeneración política en el país.

Tribuna de invitados del Parlamento durante la investidura de Susana Díaz
Muchos invitados, entre ellos la delegada
del Gobierno, la abderitana Carmen Crespo
En pleno escándalo de los ERE, cuando la justicia investiga una trama corrupta que presuntamente desvió fondos públicos de Empleo durante una década, Díaz ha prometido dureza contra la corrupción en un intento de recuperar la imagen del PSOE y la Junta, tan deteriorada por este escándalo como el PP por el caso Bárcenas. Eso sí, la futura presidenta ha evitado en todo momento mencionar directamente este caso.

Su apuesta: “un tiempo nuevo” con más transparencia en la gestión pública y compromisos como que las reuniones del Consejo de Gobierno sean públicas o que acudirá al Parlamento cada seis meses para rendir cuentas de su actividad. A su Gobierno le ha exigido que salga de los despachos a la calle: “La proximidad y la cercanía con los ciudadanos no será un eslogan sino una obligación”.

El otro gran asunto de su discurso ha sido la crisis económica que asola a la comunidad. Se ha dirigido directamente a los empresarios privados para garantizarles que tendrán en su Ejecutivo “una aliado” y ha hecho especial hincapié en el papel de las pequeñas y medianas empresas en el tejido empresarial andaluz. “Hay que pasar de la subvención al incentivo” y “acabar con las inercias”, ha defendido.

Convocará un gran pacto para redefinir el modelo económico y se ha comprometido a poner en marcha un Instituto de Crédito andaluz, una banca pública que es una de las grandes aspiraciones de sus socios de Gobierno de Izquierda Unida. En su discurso también otro clásico, el compromiso de reducir burocracia para la creación de empresas. Se creará un Observatorio de Tierra, para poner en marcha el banco público de tierras que también reclaman desde IU e introducirá cláusulas sociales en los contratos públicos que realice la administración.

Díaz ha adelantado que no habrá subida ni creación de nuevos impuestos. Quizás una de las pocas aspiraciones de los socios que no serán atendidas. Una comisión de expertos “independientes” analizará una posible reforma del sector público andaluz que deberá concluirse antes de 2014. La socialista ha defendido el papel de las comunidades autónomas y ha abogado porque frente al separatismo catalán, Andalucía vuelva a jugar el papel de “fiel de la balanza”. Su primera ronda de entrevistas una vez que tome posesión será con los alcaldes andaluces, lo que ha despertado un murmullo entre las filas del PP, responsables de los principales gobiernos locales en Andalucía.

Su discurso, que ha arrancado con una reivindicación del “hecho histórico” de que una mujer llegue a la presidencia de la Junta y una condena al machismo y la violencia de género, ha sido bien valorado por sus compañeros de filas y desacreditado por la oposición, que mañana tendrá su turno y es difícil que se apee de su discurso de “farsa” y “fraude” respecto a este relevo en el Gobierno andaluz.

Unas razones por las que el consejero de Agricultura debe ser de Almería

Emilio Ruiz

El próximo día 7 de septiembre Susana Díaz será investida presidenta de la Junta de Andalucía. Será el quinto presidente de la etapa autonómica, iniciada en 1982. Pocas horas después, la nueva presidenta hará públicos los nombres de quienes conformarán su Consejo de Gobierno. Nadie duda de que, a estas alturas, la presidenta in péctore debe tener ya más o menos perfilados los nombres de sus consejeros. ¿Seremos, esta vez, los almerienses, afortunados en las nominaciones?

Recio y Soler han sido los dos
últimos consejeros almerienses
Almería no ha sido nunca una provincia con suerte a la hora de que algunos de sus ciudadanos reciban el honor de ser nombrados consejeros. Si no me falla la memoria, creo que han sido media docena los elegidos en anteriores ocasiones. Recordémoslos: Inmaculada Romacho, José Luis García de Arboleya, Fuensanta Coves –considerémosla almeriense-, Cándida Martínez, Martín Soler y Manuel Recio.

Los mejores
¿Por qué tan pocos? La respuesta que habitualmente ha dado el PSOE es tan sorprendente como desacertada: se eligen consejeros a los mejores, sin mirar su lugar de procedencia. Además de ser una justificación humillante para Almería, la realidad es bien distinta.

Desde hace mucho tiempo, el PSOE tiene establecido un “pacto de caballeros” -no escrito y, por ende, no siempre respetado- que estipula que las designaciones de consejeros, en cada una de las legislaturas, deben atenerse a tres principios:

El primero, procurar que el lugar de procedencia se diversifique entre las ocho provincias, de tal forma que si alguna de ellas se quedara en una legislatura sin “representación” (a los presidentes no les gusta ni este término ni el de cuotas, y tienen razón), es ineludible que a la siguiente exista dicha “representación”. En el caso de Almería, este incumplimiento ha sido fragante, por más que en ocasiones se haya intentado “vestir el santo”. Por ejemplo, cuando se quiso “almeriensar” al consejero de Agricultura Miguel Manaute, sevillano de El Arahal, haciéndolo parlamentario por Almería.

Turismo, para Málaga
El segundo principio, procurar que el consejero de Turismo esté relacionado con Málaga. Si hacemos un sencillo ejercicio de memoria veremos que, de los últimos cuatro consejeros de Turismo, tres están vinculados a Málaga. Rafael Rodríguez es malagueño. Su predecesor, Luciano Alonso, es cacereño, pero malagueño de adopción. Paulino Plata es más malagueño que melillense. Sólo Sergio Moreno escapó al “pacto”. Tres a uno.

Y el tercer principio ha sido procurar siempre que el consejero de Educación esté vinculado a Granada y/o su Universidad. Aquí, el pleno es casi total. Recordemos los nueve nombres de consejeros de Educación. Siete tienen esa vinculación. Mar Moreno es licenciada por la UGR. Álvarez de la Chica y Teresa Jiménez son granadinos. Las almerienses Cándida Martínez e Inmaculada Romacho están estrechamente ligadas a la UGR. Manuel Pezzi se puede considerar más granadino que malagueño y lo mismo hay que decir de Antonio Pascual, aunque fuera jiennense de nacimiento.

Almería pide Agricultura
Creo que me hago eco del deseo de los almerienses, no sólo de los que tienen carné o votan socialista, cuando solicito a Susana Díaz que a los tres principios del “pacto de caballeros” señalados añada un cuarto: que el consejero de Agricultura sea de Almería o esté fuertemente vinculado a la realidad agrícola de nuestra provincia.

No es una petición caprichosa. Los datos nos otorgan toda la legitimidad para que sea atendido nuestro deseo.  Andalucía concentra en torno a la cuarta parte de la Producción Agraria española. Pues bien, de esta cantidad, también la cuarta parte, o sea, en torno a 2.000-2.500 millones de euros, tienen origen almeriense. Muy por detrás andan Sevilla y Jaén, que representan  el 16 % y el 15 %, respectivamente, del valor nominal de la Producción Agrícola andaluza.

Si los datos los valoramos en Renta Agraria, la importancia de Almería dentro del contexto andaluz es igual de significativa. Ronda los 1.800-2.000 millones de euros. Almería sigue siendo la provincia que supone una mayor aportación a la Renta Agraria en Andalucía, representando en 2010 el 20,9 % de ésta, seguida de Jaén (17,4 %), Sevilla y Córdoba, en ambos casos con una participación en torno al 15%.