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La comisión del Senado sobre RTVE se disuelve antes de estrenarse

Nuria Torrente
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La disolución de las Cortes Generales el pasado 6 de octubre de 2026 ha puesto fin, entre otros trabajos parlamentarios pendientes, a la comisión de investigación del Senado dedicada a la gestión de RTVE. Creada en abril y formalmente constituida el día 28 de ese mes, la comisión apenas avanzó más allá de la aprobación de un plan de trabajo en julio y no llegó a citar a ningún compareciente. Su existencia formal durante unos cinco meses, sin actividad investigadora efectiva, generó un coste en complementos retributivos a los senadores que la integraban.

José Pablo López, presidente de RTVE / Foto: RTVE

Las razones alegadas para su creación. La iniciativa partió del Partido Popular, que contaba con mayoría absoluta en la Cámara Alta. Fue presentada a finales de marzo de 2026 y aprobada por el Pleno del Senado el 8 de abril, con el apoyo del PP y de Vox, mientras el resto de grupos se abstuvo de participar en la votación en señal de rechazo.

En la solicitud se justificaba la necesidad de investigar la gestión directiva, financiera y patrimonial de la Corporación RTVE y el cumplimiento de su misión de servicio público. Se alegaba un alejamiento de los fines institucionales previstos en la ley, con prioridad de criterios de audiencia y una utilización partidista de la información. Entre los aspectos señalados figuraban la falta de neutralidad y pluralismo, la mezcla de información y opinión, los nombramientos discrecionales, las contrataciones externas de contenidos de infoentretenimiento que eludían la obligación de producción propia de los informativos, irregularidades en procesos de selección de personal y problemas de transparencia en la contabilidad, incluidos aspectos relacionados con el IVA y con fondos europeos. El objetivo declarado era fiscalizar la gestión y contribuir a regenerar el servicio público.

En el debate se argumentó que el control parlamentario ordinario resultaba insuficiente ante la acumulación de dudas sobre contenidos, dirección, contratación y uso de fondos públicos.

La incongruencia con la comisión mixta ya existente. La principal objeción formulada por la oposición y por la propia Corporación fue la existencia previa de la Comisión Mixta Congreso-Senado de Control Parlamentario de RTVE y sus Sociedades, constituida en diciembre de 2023. Este órgano, previsto expresamente en la Ley 17/2006, realiza el control parlamentario ordinario de la Corporación mediante sesiones periódicas en las que el presidente del ente comparece y responde a las preguntas de los parlamentarios de ambas Cámaras.

Quienes se opusieron a la nueva comisión sostuvieron que su creación duplicaba un mecanismo ya establecido por ley, erosionaba el carácter mixto del control y situaba al Senado por encima del Congreso. Desde el PP se defendió que la comisión mixta atiende el control permanente y ordinario, mientras que una comisión de investigación constituye un instrumento específico para examinar en profundidad irregularidades graves acumuladas, de modo que ambos órganos pueden coexistir sin sustituirse.

RTVE manifestó respeto institucional a la Cámara, pero advirtió que el objeto de la investigación incidía en la línea editorial y los contenidos informativos, lo que podía tensionar las garantías de independencia editorial reconocidas en el marco europeo de libertad de los medios. Solicitó supervisión a la autoridad de competencia y recibió el respaldo de la organización europea de radiodifusores públicos.

Por qué no citó a nadie. En los cinco meses transcurridos desde su constitución, la comisión celebró únicamente dos sesiones: la constitutiva del 28 de abril, en la que se eligió la Mesa, y la del 20 de julio, en la que se delegaron facultades y se aprobó el plan de trabajo a puerta cerrada. No se elaboró ni se aprobó lista de comparecientes, ni se convocó ninguna audiencia. Permanecía en una fase inicial cuando las Cortes se disolvieron.

Los retrasos en este tipo de comisiones son frecuentes —negociación del plan, disponibilidad de documentación, calendario y periodo estival—, pero en este caso no se alcanzó la fase de comparecencias antes de la disolución.

El coste económico. Durante los aproximadamente cinco meses de vigencia formal, los senadores integrantes percibieron complementos retributivos vinculados a su participación en la comisión, que se suman a su asignación ordinaria. Estos complementos, previstos en el régimen económico del Senado y devengados desde la constitución del órgano, superaron en conjunto los 74.000 euros, a pesar de que no se celebró ninguna comparecencia. La presidenta recibió una cantidad global cercana a los 8.700 euros; los vicepresidentes y los portavoces de grupo percibieron un complemento mensual superior a los 1.200 euros, y los secretarios uno algo inferior a los 850 euros.

En definitiva, la comisión se creó con un mandato amplio de fiscalización, se enfrentó desde el inicio a la crítica de duplicidad respecto del control mixto ya existente, apenas superó la fase de constitución y plan de trabajo, y desapareció con la disolución de las Cortes sin haber escuchado a un solo compareciente, dejando un coste retributivo sin resultados investigativos. El episodio pone de manifiesto tanto las posibilidades que ofrece una mayoría absoluta para abrir investigaciones como los límites temporales y de eficacia de estos instrumentos cuando no llegan a desarrollarse.

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