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Los pocos guiños del PSC al electorado del PSOE


Emilio Ruiz

➤➤Para forjarse una opinión, desde el punto de vista socialista, de lo que pasa en Cataluña hay contar con dos hechos. El primero, que el Partit dels Socialistes de Catalunya y el Partido Socialista Obrero Español son dos organizaciones distintas. No obstante, PSC y PSOE son partidos aliados que mantienen un protocolo de unidad de acción en determinados temas.  “Corresponde al PSOE –se puede leer en él- la definición de la posición política de los socialistas en los asuntos de naturaleza o relevancia constitucional, así como en aquellos cuya aplicación excede del ámbito territorial de Cataluña”. El segundo hecho que hay que considerar es que la cuestión catalana, por un lado, traspasa las fronteras de las cuatro provincias -o sea, “excede del ámbito territorial” catalán-, y por otro,  que tiene relevancia constitucional por cuanto algunas de las propuestas que se hacen chocan frontalmente con la Constitución.

Pedro Sánchez y Miquel Iceta

Conforme al protocolo de la relación PSOE-PSC la postura de los diputados socialistas en el ‘Parlament’, en el tema que nos ocupa, debía ser previamente acordada con la dirección del PSOE. La realidad nos muestra que no es así. En algunas cuestiones el PSC va por libre, incluso con posturas encontradas a las del propio PSOE. La última, la propuesta de Iceta de formar un Gobierno de concentración, que ha recibido el rechazo del PSOE.
Las intervenciones de Miquel Iceta en el 'Parlament' se suelen producir en clave autonómica local sin tener en cuenta que, también allí, su voz es la de todos los socialistas españoles
Los debates que en los últimos tiempos se celebran en el ‘Parlament’ despiertan bastante interés en el resto de España. Es lógico, pues el fondo de la cuestión es la ruptura de la unidad nacional, y eso es algo que afecta a todos. En esos debates no hay que ser muy avispado para darse cuenta cómo cuando Inés Arrimadas interviene lo hace no solo como una política catalana, sino también como una política española. Mientras a Arrimadas se le entiende perfectamente dentro y fuera de Cataluña (y no me refiero solamente a la cuestión idiomática), no sucede lo mismo con el portavoz socialista. ¿Puede afirmarse que Miquel Iceta refleja en sus intervenciones el sentir de los socialistas españoles? En muchas ocasiones no. ¿Hace Iceta en sus intervenciones alguna vez algún guiño a sus correligionarios del resto de España? En mi opinión, muy pocos. Las intervenciones del portavoz socialista se suelen producir en clave autonómica local sin tener en cuenta que, también allí, su voz es la de todos los socialistas españoles.  

En el asunto de Cataluña, al tratarse planteamientos que superan el ámbito autonómico, el PSC y el PSOE tienen fusionados sus estrategias y sus objetivos. Los ciudadanos españoles –que somos todos: los andaluces, los catalanes, los murcianos…- tienen que apreciar en las posiciones de Miquel Iceta la postura de todo el socialismo español.  Cuando no es así, y no es así con demasiada frecuencia, se agranda la creencia de que en el tema catalán la postura del PSOE está algo confusa.
Dice Pedro Sánchez que habla cada día con Miquel Iceta y que ‘el grado de coincidencia suele ser alto’. La verdad es que se nota poco
Dice Pedro Sánchez que habla cada día con Miquel Iceta y que ‘el grado de coincidencia suele ser alto’. La verdad es que se nota poco. En unas recientes declaraciones al diario ‘El País’, el secretario general de los socialistas catalanes ha manifestado que “el PSC tiene la obligación de hacer propuestas para solucionar esto, siempre esperando el máximo apoyo y complicidad del PSOE. El día que tengamos una solución el PSOE estará ahí”. Éste es el problema de Iceta: que no desea entender que el PSOE no debe estar ‘ahí’, prestando apoyo y complicidad al PSC, sino justamente ‘antes de ahí’, en la elaboración de las propuestas.
El PSC y el PSOE tienen tras de sí una historia tan densa de propuestas, acuerdos y renuncias que posiblemente sea hoy el socialismo la voz más autorizada para encontrar una vía solvente que conduzca al desenlace del problema de Cataluña
La ambigüedad calculada, el buenismo, las equidistancias, las ocurrencias, las propuestas incomprensibles, el intento de agradar a quien se muestra intransigente… todos éstos son factores que no facilitan la formación de una postura clara y convincente sobre el asunto catalán. La cerrazón, la ausencia de alternativas y el recurso de ‘más madera’ tampoco son la solución. Lejos de una postura y de otra, el PSC y el PSOE tienen tras de sí una historia tan densa de propuestas, acuerdos y renuncias que posiblemente sea hoy el socialismo la voz más autorizada para encontrar una vía solvente que conduzca al desenlace del problema de Cataluña.

Un artículo 155 descafeinado y con el freno puesto que no ha servido para nada

Félix
de la Fuente Pascual

¿Hartísimos del tema catalán? ¿Y los que lo estamos viviendo directamente, creéis que estamos muy contentos? ¿Ha servido realmente para algo el artículo 155? ¿Y qué pasará cuando volvamos a tener en Cataluña otro gobierno independentista? Las empresas no quieren saber nada de inseguridad jurídica y se marchan de Cataluña. Los ciudadanos tenemos inseguridad vital y de convivencia, pero la mayoría no podemos/pueden marcharse. Además, ¿por qué tenemos que marcharnos?

¿Ha servido para algo?

¿Que este es un tema puramente catalán? No seáis ilusos. El problema de Cataluña no es que haya un Puigdemont o unos partidos independentistas. El Problema es que tengamos una democracia secuestrada que fomente en su seno la autodestrucción, es que nuestra democracia esté subvencionado a unos partidos políticos que desprecian la base de toda democracia: la Constitución. Lo que está ocurriendo en Cataluña puede suceder cualquier día en Galicia, el País Vasco, Baleares y en un lago etcétera. El problema no es Cataluña, el problema se llama “partitocracia española”.
En Cataluña hay independentistas porque hay unos medios de comunicación públicos -entre otros TV3 y Radio Cataluña- pagados con el dinero de todos los españoles que vienen fomentado desde hace años el independentismo
Si antes estábamos desilusionados de los partidos constitucionalistas nacionales, que eran dos, ahora estamos desilusionados de estos mismos partiros, que son cuatro. El artículo 155 sólo ha afectado a los partidos independentistas, pero no ha ido al fondo del asunto. En Cataluña hay independentistas porque hay unos medios de comunicación públicos -entre otros TV3 y Radio Cataluña- pagados con el dinero de todos los españoles que vienen fomentado desde hace años el independentismo.

Hay independentistas porque hay medios de comunicación privados que cuentan con generosísimas ayudas de los políticos y de los poderes públicos de España. Léase La Vanguardia, dirigida por un Grande de España que hace propaganda contra España sin que el Rey le retire el título que en su día le otorgó, léase también Mediapro de Roures, a quien Zapatero concedió fuera de concurso una cadena de televisión y que se ha convertido en el principal medio de difusión del independentismo.
Las subvenciones a La Vanguardia estaban en los presupuestos de la Generalitat y la historia de Mediapro de Roures era desde hace tiempo de dominio público y ahora acaba de ser corroborada por el informe de la Guardia Civil
No estoy descubriendo ningún secreto. Las subvenciones a La Vanguardia estaban en los presupuestos de la Generalitat y la historia de Mediapro de Roures era desde hace tiempo de dominio público y ahora acaba de ser corroborada por el informe de la Guardia Civil. Todo esto lo saben los partidos constitucionalistas, y lo consienten y callan. Mientras el artículo 155 no tenga repercusión en estos medios de comunicación ni en la enseñanza tanto escolar como universitaria, este artículo no servirá para nada.

Han sido los ciudadanos de a pie los que han tenido que salir a la calle decir basta, para que los políticos empiecen a moverse. Es vergonzoso y denigrante que los ciudadanos, que son el sujeto de la soberanía, tengan que arrodillarse ante unos políticos que los partidos les han impuesto como representantes suyos y solicitarlos que hagan algo para poder estudiar en español en España.

Es vergonzoso tener que recoger firmas para que nuestros hijos puedan ser educados en español en España. Con el 155 tampoco en este campo se ha adelantado nada. ¿Os imagináis esto en Francia, en Alemania o en Italia? Para seguir igual, ¿necesitábamos un 155? Para este viaje ¿necesitábamos realmente alforjas?

Cataluña somos todos

Félix
de la Fuente Pascual

No todo el mundo estará de acuerdo con esta afirmación general. Pero, cuidado, no me estoy refiriendo a ese afán de anexión de todos los nacionalismos (el Anschluss alemán), ni tampoco a ese complejo imperialista que se refleja en las palabras “Los países catalanes”, nombre que lleva la plaza de la Estación de Sants en Barcelona. Quiero decir que los catalanes no son/somos diferentes de los demás españoles, como tampoco los españoles somos diferentes de los portugueses o franceses.
Querer culpar por tanto a los catalanes de lo que está ocurriendo en Cataluña o querer relacionarlo con su forma de ser sería una irresponsabilidad mayúscula
Naturalmente que en pequeñas cosas todos somos diferentes unos de otros. En eso consiste nuestra personalidad. No hay dos personas iguales. Spain ist diferent o frases similares que encontramos en otros idiomas son pura perogrullada. Ante una cosa rara, los alemanes dicen “me suena a español” o “pueblos españoles”. Querer culpar por tanto a los catalanes de lo que está ocurriendo en Cataluña o querer relacionarlo con su forma de ser sería una irresponsabilidad mayúscula, además de una injusticia.

No es el momento de que los individuos hagamos ahora de jueces. No obstante, hay que reconocer que aquí todos somos más o menos culpables. Empezando por arriba, es culpable la UE por no haber aplicado debidamente el principio de subsidiaridad, fomentando así los nacionalismos de Estado y permitiendo desigualdades en España, algo que va contra los tratados de la UE. Nacionalismos de Estado y nacionalismos regionales son la misma enfermedad. Son culpables los padres de la Constitución Española al haber tolerado privilegios y desigualdades regionales en España. Donde no hay igualdad no hay democracia.
Los derechos de la familia en cuanto a la educación de los hijos están por encima de los derechos de los gobiernos
Son responsables los diversos gobiernos nacionales, al haber otorgado privilegios al nacionalismo a cambio de votos y por haber hecho la vista gorda a los problemas de la enseñanza en Cataluña. Los derechos de la familia en cuanto a la educación de los hijos están por encima de los derechos de los gobiernos. Si la disposición transitoria cuarta  -qué sarcasmo, una disposición transitoria que lleva cuarenta años en vigor- de la Ley orgánica 4/1979 no se hubiera aprobado por el Congreso de los Diputados no estaríamos en minoría en el Parlamento catalán, a pesar de tener mayoría de votos.

Sois responsables también los demás españoles. Los políticos son representantes vuestros y en vuestro nombre han estado consintiendo que se pisotearan los derechos de muchos padres y niños y permitiendo una discriminación en cuanto al valor del voto. Durante muchos años nos habéis metido a todos los catalanes en el mismo saco. Para vosotros, no hemos existido los constitucionalistas. Y somos culpables también los catalanes por haber elegido a unos representantes tan estrambóticos. Aunque la mayor responsabilidad de todos la tienen evidentemente los políticos que han querido separarnos de España.
Es hora de olvidar y de preparar las próximas elecciones autonómicas, para que sean las elecciones de la reconciliación de los catalanes con los demás españoles y de los catalanes entre sí
Es hora de olvidar y de preparar las próximas elecciones autonómicas, para que sean las elecciones de la reconciliación de los catalanes con los demás españoles y de los catalanes entre sí. No podemos, por tanto, cometer los mismos errores que se han venido cometiendo hasta ahora. No debe haber vencedores ni vencidos, cualquiera que sea el resultado. Las democracias se caracterizan por el respeto a las minorías. Cualquiera que sea el resultado, todos debemos someternos a las leyes vigentes -o cambiarlas- y respetar los principios de convivencia.

El problema de Cataluña es un problema de España, un problema que juntos tenemos que resolver, porque Cataluña somos todos.