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El médico almeriense que se niega a operar


Juan Torrijos
Periodista

⏩La historia corre por las salas de los hospitales almerienses de boca en boca, llevada por un personal sanitario que no sale de su asombro. Confirmar nombre de galeno y hospital donde ha ocurrido no se ha podido hacer hasta ahora. Ha podido ser en Torrecárdenas, Poniente o Inmaculada, pero el silencio se ha hecho presente entre los altos cargos del SAS en Almería. Si no les contamos lo ocurrido, tal y como nos ha llegado a nosotros, podrían pensar que el médico en cuestión es un pasota y que se “chotea” de los enfermos.

El médico desistió ante la falta de experiencia de las enfermeras (Loa)

No es ese el argumento que ofreció el propio cirujano a los enfermos que tenía que operar, alguno incluso ya preparado en su camilla para entrar en quirófano. Cuentan que el médico reunió a los que esperaban ser operados y les dijo: Lo siento mucho pero no les voy a operar. Han puesto en el servicio de quirófano enfermeras nuevas que no han estado nunca, que no saben dónde está el instrumental y demás necesidades, por lo que ante lo pueda ocurrir, y al no fiarme, me van a permitir que les diga que no les voy a operar, el servicio del hospital les avisará para ser operados otro día.
Si las enfermeras eran nuevas en quirófano, si no sabían dónde estaba el instrumental, es de lógica pensar que el cirujano no se atreviera con ese personal contratado a iniciar las operaciones
Es posible que haya cambiado alguna expresión, que no sea literal a lo que manifestó el médico en aquella reunión con los operables, pero recoge el espíritu de lo ocurrido. ¿Estaba defendiendo el médico un mejor servicio a los enfermos? Algunos pensamos que así es. Si las enfermeras eran nuevas en quirófano, si no sabían dónde estaba el instrumental, es de lógica pensar que el cirujano no se atreviera con ese personal contratado a iniciar las operaciones. A las enfermeras no las podemos acusar de ser culpables de las anulaciones de las operaciones. Si las mandaron a quirófano, ellas aceptaron el trabajo y el puesto. Si te niegas puedes tener problemas en la bolsa de trabajo. Si a estos cuatro ciudadanos almerienses que no fueron operados les surge algún inconveniente, ¿a quién tendrían que denunciar las familias?

¿Quién contrata y selecciona el personal en nuestros hospitales, quién puso a unas enfermeras en un servicio de cirugía sin la preparación y el conocimiento necesario? Conociendo la historia con sus pormenores, no tenemos más remedio que dar la razón al médico que dijo “no les puedo operar, no tengo el personal de apoyo necesario y preparado”. ¿Y los señores del SAS, qué? Eso.

Torrecárdenas, la primera casa de mi nieto Rafa

Luis Docavo Alberti
Abogado

La veterana dirigente del Partido Popular de Almería y abogada María Muñiz ha añadido un nuevo nieto a su amplia familia. Rafa, que así se llama el bebé, ha venido a este mundo antes del tiempo previsto. Su abuelo Luis Docavo destaca en un artículo publicado en La Voz de Almería, que reproducimos, las excelencias de la atención sanitaria del Hospital Torrecárdenas.

Hospital Torrecárdenas

El último Jueves Santo nació en el Hospital de Torrecárdenas mi nieto Rafa. Tengo que reprocharle que en vez de esperar en el vientre de su madre el tiempo reglamentario, decidió adelantarse unos tres meses, de manera que ajustó su venida al mundo al límite casi inferior de supervivencia. Comprendo que la vida es apasionante, pero no tanto. Ese chiquitín, con unos ochocientos gramos de peso, fue bautizado con suero fisiológico en el mismo paritorio con el nombre de Rafael por una de las matronas que atendió el parto y por expreso deseo de sus padres.

Allí mismo lo trasladaron a la tercera planta y quedó ingresado en la UCI pediátrica. Han pasado ya tres meses y mi nieto está en su casa perfectamente sano, pero durante este tiempo, siempre que veía el Hospital, pensaba: Mira, la casa de mi nieto. Lo he visitado prácticamente todos los días y he aprendido de primera mano la grandeza, la calidad, el esfuerzo, el cariño, el despliegue de medios y el interés extremo con el que el equipo médico y sanitario de Torrecárdenas atiende a los niños que nacen antes de tiempo en nuestra provincia.

Los dos primeros meses estuvo en la UCI pediátrica y después en la Unidad de Neonatos. En cuanto a lo material la UCI es una sala espaciosa, en la que se sitúan el número de nidos necesarios. Nido es una manera de llamarlo, en realidad es una especie de nave espacial que permite establecer las condiciones de humedad y temperatura que necesitan estas criaturas.

Pero lo más impresionante es que el niño está conectado a una variedad de máquinas inimaginable, a través de las cuales se le da el alimento, se controlan sus constantes, puede respirar cuando es necesario, se le puede proporcionar leche materna como complemento de su alimentación y muchísimas cosas más que desconozco su función.

Además con mucha frecuencia se le hacen los análisis y pruebas de todo tipo que permiten hacer un seguimiento permanente de su evolución. Toda esta maquinaria vuelca los datos que va registrando en un monitor que permite de un solo vistazo saber el estado de cada una de las funciones que controla. Este monitor está dotado de un sistema de alertas que avisa acústicamente y lumínicamente por colores de los parámetros que se han descontrolado.

Hasta aquí una descripción apócrifa de los elementos materiales que ya por si solos te dejan asombrado por el nivel con el que nuestra medicina responde ante un parto prematuro. Sin embargo lo que de verdad te hace pensar que merece la pena vivir en España es el comportamiento de las personas que intervienen en estos procesos. Son niños, vidas, que requieren una atención los 1440 minutos del día y la reciben, pero la reciben de personas con un grado de preparación, experiencia y dedicación que sobrepasa con mucho el nivel de la normalidad.

Entubar a un crío de ese tamaño requiere una pericia superlativa, pero también hay que pincharlos, y cambiarlos y quererlos y todo eso lo hace el equipo de la UCI pediátrica y de neonatos de Torrecardenas, con naturalidad, como si fuese lo normal.

No creo que a ellos les haga gracia que incluya sus nombres en este pequeño gesto de gratitud y además corro el riesgo de dejarme a alguien. Ellos saben quiénes son y van a seguir haciéndolo igual de bien. Desde aquí les mando en nombre de mi familia y en el mío propio mi más sincero agradecimiento.