Juan Torrijos
Periodista
El verano es buen momento para largas charlas en el calor de las noches, con
una copa delante. En esas noches las lenguas se desatan y lo pagan casi siempre
los “pobres políticos”. Me cuentan que de nuevo un importante político se fija
en Almería para la compra de un espacio donde pasar el estío. Ya lo hizo en su
día Rodrigo Rato, pero poco le duró la experiencia. Le siguió Zapatero y ni siquiera
llegó a estrenar casa. Vaya par. El primero llevó al huerto a los inversores de
Bankia. El segundo dejó a millones de españoles en el paro.
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| Las obras del Mesón Gitano, adjudicadas a Facto, han motivado múltiples reclamaciones |
Ahora nos enteramos
de que el esposo de la señora Cospedal, la número dos del PP y presidenta de
Castilla-La Mancha, acaba de adquirir una “casita” en la costa de Almería. ¿Cómo
acabará esta tercera historia de política, amor al paisaje y de urbanismo
almeriense?
Se ha enamorado de nuestras playas y calas doña Dolores. Como otros cientos
de miles de hombres y mujeres que nos visitan, pero que no tienen la posibilidad
o la capacidad de encontrar una “casita” junto a las aguas de nuestro azul
Mediterráneo. Lo que no sabemos es si va a poder disfrutar de ella su querido
esposo, metido ahora en manos de fiscales por antiguas andanzas. La “casita” en
la costa de Almería ha costado, según la serpiente del verano, un millón de
euros. ¡Qué es un millón de euros para estos altos próceres de la política
española!
¿Por qué, me comenta un contertulio, todas las adjudicaciones del Ayuntamiento de Luis Rogelio van a parar a las mismas empresas? Coges un área,
haces una mínima investigación y te encuentras que ese concejal o concejala
adjudica más de un ochenta por ciento a la misma empresa. Y si son dos empresas
las más beneficiadas con las adjudicaciones, al final son de la misma persona.
Pregunto si eso ocurre también en la Diputación de Amat, y me dicen que no
tanto, que Gabriel reparte un poco más.
¿Cómo se lucha contra esa corriente? No es fácil investigar estos asuntos
desde fuera. Habría que denunciar casos concretos con pruebas y que la oposición
se pusiera en serio a trabajar. No lo hará, porque cuando ellos mandaban el juego era
el mismo con otros nombres, quizás los mismos que ahora se quejan. Noches de
agosto, hermosas si no fuera por algún tema de conversación.

