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Almería es la única ciudad española situada en dos continentes

Gullermo Carvajal
La Brújula Verde

Aunque el título de este artículo puede resultar sorprendente e incluso sensacionalista, en realidad no lo es si consideramos el asunto desde un punto de vista geográfico. Y es que Almería entra dentro del reducido y selecto grupo de ciudades transcontinentales del mundo, esto es, ciudades que poseen partes de su territorio en más de un continente.

Un ejemplo claro de ciudad transcontinental sería Estambul, situada en ambas orillas del Bósforo y por tanto con una parte en Europa y la otra en Asia. Pero hay otras. Suez, en Egipto se encuentra dividida por el canal del mismo nombre y, aunque la mayor parte de su territorio se encuentra en África, una pequeña porción queda al otro lado, en Asia.

Isla de Alborán

Otros casos, y aquí es donde entraría Almería, son ciudades transcontinentales porque poseen islas que, por su situación geográfica se considera que pertenecen ya a otro continente. En este apartado estaría Ciudad del Cabo, la capital sudafricana, que posee las Islas del Príncipe Eduardo que ya forman parte de la Antártida (hasta un 25,8 por ciento de la ciudad estaría pues situada en otro continente). Y también Tokio, que administra islas en el Pacífico Sur que forman parte, geográficamente hablando, de Oceanía. Dado que estas islas están deshabitadas, demográficamente hablando no sería correcto hablar de transcontinentalidad.

Situación geográfica de Alborán. En lo que toca a Almería, la transcontinentalidad viene determinada porque a su municipio pertenece la isla de Alborán. Esta pequeña isla situada entre España y Marruecos se encuentra a unos 85 kilómetros de la costa almeriense (Punta Entiñas) y a 55,5 de Marruecos (Cabo Tres Forcas). Por tanto, geográficamente hablando la isla está situada en África. Si tenemos en cuenta que Alborán cuenta con una pequeña guarnición militar española, también cabría hablar de transcontinentalidad en el sentido demográfico.

Es más, esta peculiaridad que hace que la ciudad de Almería sea la única de España que se ubica en dos continentes es extensible también a la propia provincia y la comunidad autónoma de Andalucia, todas ellas por tanto entes transcontinentales. Incluso rizando un poco el asunto resulta que Alborán depende en última instancia, administrativamente hablando, del barrio de Pescadería de la capital almeriense, lo que lo convierte en el único barrio español situado en dos continentes.

Situación de la Isla de Alborán

No me resisto, para terminar, a mencionar el caso curioso de nuestros vecinos portugueses. Si Almería tiene parte de su territorio en África, Portugal tiene un par de islas, técnicamente, en América del Norte. Resulta que el archipiélago portugués de las Azores posee dos pequeñas islas llamadas Corvo y Flores las cuales, dada su situación, pertenecen a la placa tectónica norteamericana, en lugar de a la Europea (Madeira está en la placa tectónica africana). Esto haría de Portugal un país transcontinental, si no fuera porque las fronteras entre los continentes no están determinadas por las placas tectónicas, cuya existencia era desconocida cuando los límites se establecieron.

Un Castor en el mar de Alborán

Mar Verdejo
Ingeniero Paisajista

Estos días una estructura enorme, vinculada a los combustibles fósiles, ha acampado a sus anchas en el Puerto de Almería, y su imagen de estructura apocalíptica no me abandona pensando en lo que se nos avecina en el Mar de Alborán. Con el beneplácito del Gobierno, lo que parece una nueva burbuja, esta vez no de ladrillo sino de energía, pone a prueba la templanza de la ciudadanía: cientos de terremotos, algunos de intensidad alta, se han producido de forma continua en la zona de Vinaros. Pretenden construir un almacén gaseístico con métodos similares al fracking.

El Castor de Vinaros
Ante la falta de seguridad miles de ciudadanos formaron una cadena para pedir el cierre del proyecto Castor. En Andalucia, si no lo impedimos, un proyecto con características similares se pretende hacer en el Parque Nacional de Doñana. Y en las costas de Almería, con los mismos métodos se pretende buscar combustibles fósiles en el Mar de Alborán. ¿Podrían asegurar que nada de lo que está ocurriendo en las costas de Vinaros puede ocurrir en las nuestras?

No, no lo pueden asegurar, es más, probablemente los riesgos sean mayores por nuestras características geomorfológicas y, sobre todo, por lo referente a las fallas: número, orientación, profundidad, etc.

Este nuevo pelotazo, con el que destrozarán nuestros recursos naturales, parece que no tiene vuelta atrás y la sin razón de los especuladores acampa a sus anchas con el beneplácito de nuestros inconscientes políticos.

En Europa, especialmente Alemania, están apostando en energías renovables, y me pregunto: ¿Por qué nosotros apostamos por energías que están en una crónica de muerte anunciada? ¿Acaso no tenemos sol, viento y mar? Pues parece ser que no.

Las políticas del actual Gobierno han hipotecado ya a varias generaciones a vivir energéticamente dependiente de otros países, perdiendo nuestro control en la energía que podríamos generar.

Si los que nos gobiernan no son libres porque están hipotecados a las grandes multinacionales y no pueden tomar decisiones que beneficien a la comunidad y a las futuras generaciones, que recojan el chiringuito y dejen a los ciudadanos libres tomar decisiones.

Eslabón a eslabón cada vez la cadena se está haciendo más grande porque pensamos, sentimos y hablamos. Hay que recordar de vez en cuando, con acciones como la de la cadena humana, que existimos aunque parezca que nos tienen narcotizados.

Un extracto de los versos de Núñez Parreño de la obra colectiva “Libertad tras las rejas” dice:

Yo soy libre porque
hablo, siento, amo, camino y
porque existo.

Pues eso: hablemos sin miedo porque existimos.