El PP de Almería, que confunde, como hizo
Franco, a “Los Coloraos” con
los “rojos”, ha encargado este año el homenaje a nuestros Mártires de la
Libertad a un coronel que ya los está difamando... ¡Madre mía! ¡Vuelven a las
andadas!
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| Homenaje a Los Coloraos, hace más de 30 años, con mi hijo David a hombros, rodeado de amigos y colegas |
Los restos, afortunadamente menguantes, de
la España negra se empeñan en asomar otra vez su patita de mil maneras. El Pingurucho les da repelús. La
palabra Libertad, manoseada tan hábilmente por la señora Ayuso, produce
sarpullido a sus conmilitones del PP de Almería. Me consta que no a todos.
Ahora le ha llegado el turno a este pobre
coronel, Javier Ángel
Soriano, ignorante de la historia de Almería. El Ayuntamiento del
PP, que mira de reojo a VOX, le ha encargado el discurso de homenaje a los
Coloraos, los Mártires de la Libertad, del próximo 24 de agosto. El coronel
Soriano, en declaraciones al diario Ideal, ha tachado a estos mártires de
“aventureros, insensatos, osados e imprudentes”.
Digo “pobre” porque estoy casi seguro de
que el coronel Soriano aceptó este encargo, tan glorioso para los amantes de la
libertad y de la Carta Magna que la ampara, sin haber hecho los mínimos deberes
de información, examen de conciencia y contrición a los que obliga su
graduación militar y su compromiso con los valores de nuestra Constitución, aún
vigente.
Claro que ya nos avisó el gran Goethe: “No hay nada más terrible que
una ignorancia activa”. Búsquelo en Google, mi coronel, y luego dimita del
encargo, del que usted no es digno (aún está a tiempo), a menos que se
retracte, y devuelva la patata caliente a algunos políticos del PP que
embadurnan la historia liberal de nuestra provincia y confunden a los “rojos”
con los “coloraos”. Eso mismo fue lo que hizo el general golpista Francisco Franco, tan felón como el
detestado Fernando VII, antes de visitar Almería en 1943.
Menos mal que hay plumas, más moderadas y
sabias que la mía, que han salido al paso de las ofensas a nuestra memoria
liberal y democrática. Una de ellas es la del investigador Juanfra Colomina (“El coronel no
tiene quien le escriba”, en el diario Ideal) y otra es la de Irene Gálvez
(“Luces de Los Coloraos”, en Diario de Almería).
Ahora me toca a mí meterme, otra vez, con
los críticos de Los Coloraos (“¿Megino? ¡Ah sí! Aquel enemigo de los Coloraos”,
ya lo publiqué en este mismo diario). Hoy me incita a ello, la opinión
vertida en estas páginas por mi colega Javier Adolfo Iglesias que sabe mucho de
John Lennon y, al parecer, muy poco de historia. Este profesor de
Filosofía ha publicado lo siguiente: “…los mismos que critican a EEUU por
intentar proteger los derechos humanos en Afganistán o Vietnam son los que
celebran los Coloraos al son de La
Marsellesa”.
A esta memez, mi abuela y yo lo llamamos
sencillamente “mear fuera del tiesto” o confundir, amigo Sancho, “berzas con
capachos” o “el culo con las témporas”. Mi colega se ha metido en un jardín y
ha confundido también, como hizo Franco, el dictador felón, a los rojos con los
Coloraos. A mí, que duermo con una yanqui desde hace medio siglo, conozco algo
de EE.UU. y defiendo,
a la vez, los derechos humanos y los ideales de Los Coloraos, que no me meta en
ese saco.
La lucha contra Bin Laden y sus terroristas
de Al Qaeda, acogidos por los talibanes, provocó, tras los atentados del
11-S-2001, la invasión de Afganistán por una coalición internacional liderada
por EE.UU. y la UE, aprobada por las Naciones Unidas y aplaudida no solo por
mí. La victoria de hace 20 años sobre los talibanes de Kabul fue celebrada por todos los demócratas,
muy especialmente, y con razón, por las personas sensibles con los derechos de
la mujer. Otra cosa muy distinta fue la posterior invasión ilegal de Irak (por
Bush, Blair y Aznar, el trío de Las Azores), basada en engaños flagrantes sobre
las presuntas armas de destrucción masiva de Sadam Hussein que nunca
existieron.
No armes más follaero, Javier Adolfo, meando fuera del
tiesto. “Las opiniones”, como dice The Guardian, “son libres, pero los hechos
son sagrados”. Tu puedes escribir libremente lo que quieras. Faltaría más. Y
hacer el ridículo, si te place. Pero hay un hecho claro, digno de respeto:
quienes celebramos la memoria de los 22 Mártires de la Libertad, asesinados por
la espalda por orden del rey felón, el 24 de agosto de 1824, luchamos hoy
igualmente por los derechos humanos allí donde sean conculcados y reprimidos.
¡Vivan Los Coloraos!