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La mezquita de Serena (Bédar) busca comprador: 85.000 euros

Manuel León
Periodista

Aunque sea difícil de creer, la pedanía bedarense de Serena alberga los restos de una antigua mezquita nazarí, con más de seis siglos de antigüedad, que está a la venta por 85.000 euros desde hace ocho años. Lo sorprendente es que la edificación, que se reconstruyó como iglesia cristiana tras la expulsión de los moriscos en el siglo XVI, fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por la Consejería de Cultural en 2012, aunque presenta cada vez más un aspecto ruinoso.

En venta por 85.000 euros

Los propietarios la anuncian en la web como la única mezquita de España en venta y le otorgan una extensión de parcela de 286 metros y 207 de superficie construida. 
El alcalde de Bédar, Angel Collado, expone que “el edificio sigue en las mismas condiciones que hace años” y que su coste “es inasumible para un municipio pequeño como el nuestro, a pesar de que podría convertirse en un bonito centro de interpretación cultural”. 

El edificio es propiedad privada desde hace varios siglos y lleva décadas inventariado en el catálogo del Patrimonio Histórico Andaluz. En 2010, el ayuntamiento pidió precio a los propietarios, cuando se cotizaba a un precio superior de 150.000 euros. Se realizó una oferta de permuta a cambio de suelo urbano en el municipio, pero no se alcanzó un acuerdo entre las partes. Los propietarios presentaron un proyecto para construir varias viviendas sobre estas históricas ruinas, pero la Consejería de Cultura emitió informe negativo por su grado de protección. Solo es posible rehabilitar el inmueble con unas determinadas condiciones y respetando algunos de sus elementos arquitectónicos.
La mezquita, que aparece en el Libro de Apeo y Repartimiento de 1575, se transformó en ermita cristiana hasta que, tras varios siglos de culto, la Diócesis de Almería vendió el inmueble y se convirtió en una almazara
Mientras tanto, y a la búsqueda de un comprador que no llega, la antigua mezquita se desmorona cada vez más  en medio de ese paisaje agreste de antiguos hitos mineros, en las últimas estribaciones de la Sierra de Los Filabres. Parte de la techumbre original se ha derrumbado y el resto de la estructura sufre los reveses del paso del tiempo sin ninguna actuación que palie los daños. Hubo un intento de frenar su deterioro  con una actuación discutible a base de cemento, que no llegó a más. También desaparecieron los restos de los aperos de la almazara de la familia Limiñana que la explotó por un tiempo, aunque se conserva el arco de medio punto.

La mezquita musulmana, que aparece en el Libro de Apeo y Repartimiento de 1575, se convirtió posteriormente en ermita cristiana hasta que, tras varios siglos de culto, la Diócesis de Almería vendió el inmueble y se convirtió en una almazara. La construcción en mampostería y ladrillo le proporciona un aspecto de solidez a este edificio compuesto de una sola nave. En su interior, hasta hace poco se conservaban los atroces, la prensa y los recipientes aceiteros. Después de cerrar como almazara pasó a manos de un inversor británico apellidado Benz quien la vendió a José Manuel Castaño y Dona González, actuales propietarios.

Una constructora de Almería busca peones ¡menores de 30 años!

Nuria Torrrente
@opinionalmeria

Encontrar un puesto de trabajo se ha puesto cada vez más complicado. No solo por la falta de ofertas sino también por las exigencias de los empleadores. Esta mañana el periódico 'La Voz de Almería' publica un anuncio de demanda de peones de la construcción para la capital almeriense, pero los aspirantes tienen que tener una edad inferior a los 30 años.

Anuncio de La Voz de Almería

Las oficinas de los servicios públicos de empleo disponen de miles de demandas de candidatos para ocupar puestos de trabajo de esa dimensión, por lo que se desconocen las razones por las que la empresa ha tenido que acudir a anunciar su oferta en prensa. El requisito de la edad es sorprendente por cuanto un obrero de la construcción se encuentra capacitado físicamente para realizar su trabajo aún con edad muy superior a la requerida.

Miguel Giménez Campoy: El imperio de la alpargata en Vera

Manuel León
Periodista

Suena en el pueblo la sirena de la fábrica y principian los trabajadores a entrar, en fila india, en el taller de la gran nave central de San Antón. Con  los ojos aún legañosos y el cesto con el almuerzo, se aferran las mujeres al torno de cosido y los hombres preparan la mezcla con resina y colorantes, donde se regenerará la goma para las suelas de las alpargatas. 

Merodean en la entrada los jaraperos de los Silos de Cuevas, que mercadean con trapos viejos para la fabricación de nuevos pares, mientras los viajantes Diego Núñez y Lucas Román arrancan el motor de la furgoneta para vender las sandalias de goma, las zapatillas MGC o los Colegiales por pueblos polvorientos de Andalucía. 

Plaza Fernando V, de Vera, en los años 20

Huele el paraje de San Antón esa mañana de mediados de los cincuenta, como todas las mañanas, al purgante de las calderas y a la goma que hierve y se derrite como chocolate en los bombos metálicos. El pueblo estrena un nuevo día y empieza a trajinar en el instante en que Juan Hernández, uno de los guardas de la fábrica, ha pulsado el interruptor y el eco del soniquete ha reverberado por toda Vera levantando a los niños de la cama, aviando a las madres a preparar la taza de leche ordeñada y urgiendo a los albañiles, a los labradores, a los barberos, a los alguaciles a meterse en vereda.

Por la calle Juan Anglada y San Cleofás, por la de la Soledad y la de la Plata, han ido incorporándose obreros y peones de la fábrica de Miguel Giménez a la plaza Mayor, pasando por la de Fernando V, el Barrio, las Cuatro Esquinas, hasta desembocar en San Antón, el potro diario de tortura, el filón donde se ganaban las habichuelas escapando de la emigración. 
Desde Vera se enviaban barcos repletos de zapatos a países que entonces sólo se conocían por las películas de Cristóbal Colón: Costa Rica, Panamá, Estados Unidos, Nicaragua, Finlandia y Australia
Hubo un tiempo en el que Vera enviaba barcos repletos de zapatos a países que entonces sólo se conocían por las películas de Cristóbal Colón: Costa Rica, Panamá, Estados Unidos, Nicaragua, Finlandia y Australia fueron algunos de estos mercados donde miles de personas se calzaban cada día, al levantarse del jergón, alpargatas, zapatillas de paño, botas de serraje, las Katiuskas, que confeccionaban las hábiles manos de hombres y mujeres de un pueblo almeriense. 

Hasta trescientos empleados llegó a tener la fábrica de calzados de Miguel Giménez Campoy, en el pago de San Antón. En la década de los cincuenta y sesenta ninguna otra sociedad mercantil de la provincia podía toserle en tamaño y en cifras de exportación. Su infancia transcurrió sin ir un sólo día a la escuela porque desde que tuvo uso de razón ayudaba a su padre como peón en las tareas del campo. Fue analfabeto toda su vida y solo aprendió a echar su firma y rúbrica.

Abrió su primer taller en la Plaza de las Verduras en 1920. Antes fue emigrante para prosperar, porque en Vera no había trabajo. Se dedicaba a venderle mercancía a los indios andinos en un carromato, en la frontera entre Chile y Argentina. Venía de una familia de alpargateros. Su padre ya hacía suelas de cáñamo y yute a finales del siglo XIX. 

La fábrica fue ampliando la gama de calzado. Dejó atrás la alpargata y empezó con las sandalias de goma, las zapatillas de paño, los colegiales, hasta pasó a ser más una industria química del Sindicato vertical, más que manufacturera. La materia prima del calzado se obtenía de la recuperación que hacían los jaraperos, que recogían los trapos viejos de las casas y cortijos, y los cambiaban por santos, aguja o hilos y después los vendían en la fábrica de Vera. Los calzados de Vera contaron con varias marcas registradas, entre ellas, Guerrero,  El Hacho, y MGC (Miguel Giménez Campoy).
En 1959 la producción de Calzados Miguel Giménez, de Vera, fue de dos millones de pares de zapatos
Miguel Giménez Campoy fue siempre un emprendedor en estado puro. En 1959 Calzados Miguel Giménez producía dos millones de zapatos al año. Iba buscando siempre las mejores oportunidades en la compra de materia prima y maquinaria y fue durante décadas la primera empresa almeriense de exportación en el sector industrial
    
La fábrica constituyó un gran equipo de fútbol federado en la década de los cuarenta. Se llamaba Grupo Empresa Giménez Campoy. Se creó una gran afición y tenía entre sus contrincantes a la Ferroviaria de Almería, Oliveros y Motoaznar. El campo de fútbol estaba situado en el llano que después fue el cine de la Terraza Carmona. Se alineaban jugadores y trabajadores de la fábrica como Melchor y Manuel López Garrido, Pedro Baraza, los Curros, Camacho, Pepe Vizcaíno y Los Marroquines.

En Vera, se vivía al ritmo que marcaba la sirena de la fábrica: doscientos trabajadores se movían al compás del horario de entrada y de salida. Había dos secciones de producción en la fábrica de Vera: la de preparación de las gomas para el piso del calzado y la del corte y cosido de la lona, paño o piel.
El emporio que fundó Miguel Giménez sobrevivió cincuenta años, pero en la década de los setenta tuvo que cerrar sus puertas por la crisis del petróleo y la devaluación de la peseta
El emporio que fundó Miguel Giménez sobrevivió cincuenta años, pero en la década de los setenta tuvo que cerrar sus puertas. Llegó la crisis del petróleo, la devaluación de la peseta y perdió competitividad en los mercados exteriores. Se hizo prohibitivo comprar piel para después vender el zapato a buen precio y una noche de abril de 1974 se acabó todo.

Por eso, ahora, con la perspectiva que da el tiempo, aún tiene más mérito la trayectoria de la empresa Calzados Giménez de Vera, que, sin ningún tipo de ayudas de la Administración, consiguió durante dos décadas ser la excepción que confirma la regla en la famélica industria provincial almeriense de los años 50 y 60. Todo, gracias al esfuerzo y a la inteligencia natural de Miguel Giménez, un visionario que creó un imperio de la nada, en un pueblo aislado, sin comunicaciones, y que, 25 años después, aún no tiene sucesor.

Murió un día después de caer las bombas de Palomares, en 1966, con 76 años, de una afección al corazón.

El PP de Albox ante los presupuestos de 2018

Juan Pedro Pérez Quiles 
Portavoz PP Albox

Desde aquí queremos hacerles llegar la postura del Grupo Popular en el pleno de ayer jueves en Albox sobre el Presupuesto Municipal para 2018. En primer lugar, para elaborar un buen presupuesto para Albox, adecuado, que responda a las necesidades de la gente y en las actuales condiciones, hace falta diálogo y consenso, algo que lamentablemente no se ha producido. Por este motivo, el Partido Popular pidió que el presupuesto que presentó el alcalde quedara encima de la mesa, que se abra un periodo de negociación, para incluir las propuestas y sugerencias del Grupo Popular.
Es prioridad hacer más atractiva la inversión y crear más oportunidades para todos. Por eso, propusimos bajar los impuestos. Albox arrastra años con los impuestos más altos
Consideremos que el presupuesto que presentó el alcalde no es el que necesita Albox en estos momentos y no da respuesta y solución a los problemas de Albox ni de los albojenses. Desde el Partido Popular fuimos muy claros. Tenemos que apostar por políticas para crear empleo y reactivar la economía local. Es prioridad hacer más atractiva la inversión y crear más oportunidades para todos. Por eso, propusimos bajar los impuestos. Albox arrastra años con los impuestos más altos. Bajarlos servirá para fomentar el consumo y la actividad económica y comercial.
En Albox hay familias que lo están pasando verdaderamente mal por distintos motivos, económicos, laborales, de enfermedades, etc., y el Ayuntamiento tiene que apostar por políticas para ayudarles a salir adelante
Propusimos implantar nuevos servicios públicos y mejorar los existentes. No podemos perder más servicios públicos. Un pueblo que pierde servicios, pierde vida. Hay que mejorar las opciones de ocio. No podemos permitir que los albojenses vayan a otros lugares a buscar lo que no encuentran en Albox. Hay que invertir más en Servicios Sociales. En Albox hay familias que lo están pasando verdaderamente mal por distintos motivos, económicos, laborales, de enfermedades, etc., y el Ayuntamiento tiene que apostar por políticas para ayudarles a salir adelante.

Propusimos un presupuesto que apueste por la cultura, sin olvidar las tradiciones y por el asociacionismo para trabajar por el interés general. Y por supuesto, un presupuesto que invierta en nuevas infraestructuras y en mejorar las existente, estableciendo prioridades en función de las necesidades y los intereses de nuestro pueblo.

En definitiva, queremos un presupuesto que corrija los errores del pasado, afronte los retos del presente y sirva de base para construir el Albox del futuro, después de años de atraso y pérdida sistemática de oportunidades.
La Corporación Municipal la componen 17 concejales y el destino de Albox no lo puede decidir ni uno ni dos concejales
Finalmente, el alcalde decidió prorrogar el del año 2017, pero desde el PP insistiremos en un presupuesto consensuado por todos. La Corporación Municipal la componen 17 concejales y el destino de Albox no lo puede decidir ni uno ni dos concejales. Es necesario destacar que la representación de los distintos sectores y el pueblo en general radica en el pleno, cuya voluntad a día de hoy no está siendo respetada por el alcalde Francisco Torrecillas.

Nos guste o no, el pleno es el máximo órgano de representación, y es allí donde se deben dirimir los asuntos de interés público. Por ello desde aquí les aseguramos que seguiremos luchando y defendiendo los intereses de nuestros vecinos, de quienes nos han votado y de quienes no, para hacer entre todos un municipio mejor y un buen lugar para vivir.

Ante la dimisión de los consejeros de la parte privada de Elsur

Juan Godoy
Concejal del PSOE

El PSOE de El Ejido exige al equipo de Gobierno que explique cómo se va a prestar a partir de ahora en el municipio el suministro del agua, tras conocer a través de los medios de comunicación que ha dimitido la totalidad de los consejeros de la parte privada de la empresa Elsur, encargada de la gestión de este servicio. En este momento, tras la dimisión de todos los consejeros de la parte privada de Elsur, no sabemos cómo se queda el Consejo de Administración, por lo que el alcalde tiene la obligación de decirle a la ciudadanía qué va a pasar a partir de ahora con el agua.

Elsur es ahora Aguas de El Ejido

Parece ser, aunque no tenemos confirmación, que ante la solicitud del juez de una fianza por el Caso Poniente, la empresa ha entrado en concurso de acreedores, lo que complica aún más su situación y hace aún más urgentes las explicaciones del equipo de Gobierno con respecto al futuro del servicio del agua en nuestro municipio.
Desde 1995 el PP ha ligado el destino de El Ejido a una empresa cuyo único objetivo ha sido siempre exprimir a los vecinos, y prueba de ello es que está en el eje de una de las tramas de corrupción más importantes del país
Desde 1995, el PP ha ligado el destino de El Ejido a una empresa cuyo único objetivo ha sido siempre exprimir a los vecinos, y prueba de ello es que está en el eje de una de las tramas de corrupción más importantes del país. Pero, a pesar de eso, el actual equipo de Gobierno no parece satisfecho, y ha librado a Elsur de los servicios que no le rentaban para dejarle solo el jugoso negocio del agua, que no solo es jugoso por las caras tarifas que nos cobran a todos, sino también por los suculentos contratos que esperaban firmar para arreglar unas infraestructuras que han tenido abandonadas durante más de veinte años.

Todo esto ha sucedido con la complicidad de este equipo de Gobierno, y demuestra, nuevamente, que el modelo de gestión que impulsa el PP solo beneficia a sus amigos empresariales, perjudica al municipio y pone en riesgo los servicios públicos que debe prestar el Ayuntamiento.