Balsa Alta de Bédar, arte pictórico andalusí

Antonio Torres
Periodista

El trágico incendio de la sierra de Bédar dejó tras de sí una enorme destrucción ambiental y preocupación por el patrimonio. Se cumplen esta semana tres meses del incendio criminal ocurrido en Los Gallardos-Bédar. La tragedia comenzó en la tarde del 9 de julio en la barriada gallardera de Almocáizar y afectó principalmente a Bédar-Los Gallardos y a los términos de Lubrín-Antas. Es hora de la política con debates en el Parlamento de Andalucía y de los administradores de la Justicia para ofrecer soluciones a las demandas de las familias. Seguimos soñando con el fuego y el sufrimiento de las familias de las 15 víctimas y de las decenas de vecinos que salvaron la vida por minutos.

Balsa Alta de Bédar / Foto: El Faro de Bédar, proporcionada por el autor de este artículo

Balsa Alta data de los siglos X y XI, vinculada a la tradicional Ruta del Agua, se salvó del fuego. El patrimonio estuvo muy cerca de no hacerlo, advierten desde El Faro de Bédar. “En la visita que realizamos después del incendio pudimos comprobar que el frente de las llamas había llegado aproximadamente a unos 150 metros del lugar donde se conservan las pinturas de la Balsa Alta, en dirección al Castillo de los Moros. Basta imaginar unos metros más de avance del incendio para comprender lo que podríamos estar lamentando hoy: la desaparición irreversible de uno de los testimonios pictóricos andalusíes más singulares conservados en nuestra provincia. Eso debería hacernos reaccionar. Balsa Alta no es simplemente una antigua construcción hidráulica. Una historia que lleva décadas esperando.

La importancia de la Balsa Alta se conoce desde hace muchos años, reitera el médico Juan Antonio Soler, que lleva a su Bédar en toda su alma y que en la actualidad ejerce como doctor e investigador para empresas químicas y Minas de Potasa de Alsacia: “Lo único que puedo decir es que se trata de un bien único y no se puede negar que lleva años abandonado y sin estudiar. Yo lo definiría como inmovilismo: siempre se espera que sea otro quien haga algo y, al final, nadie hace nada. Está sin protección, sin vigilancia y completamente a merced de los elementos. De hecho, una parte de la balsa desapareció como consecuencia de una riada. Da la impresión de que se está esperando, sin más, a que un incendio o una nueva riada termine por hacer desaparecer lo que queda. He preguntado en varias ocasiones, incluidos correos electrónicos a la Delegación Territorial de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte de Almería por la situación, y la respuesta siempre es la misma: que el `expediente está en curso´. El problema es que lleva así muchos años y, mientras tanto, sobre el terreno apenas se percibe ningún avance. Además, me consta que los especialistas que han estudiado estos restos ya han planteado un plan de intervención. Da la impresión de que, para la Administración, Bédar queda demasiado lejos de Sevilla y que el patrimonio de aquí puede seguir esperando indefinidamente”.

Juan Antonio Soler, en investigación de la mina de Cabo de Gata este verano / A. Torres

Desde 2004 existe una “Ficha de Informe Completo de Patrimonio Inmueble Arqueológico”, elaborada por Eva Jiménez, María del Rosario Torres Fernández y María del Mar Nicolás Martínez. En mayo de 2007, Cultura de la Junta de Andalucía en Almería realizó una visita al lugar junto con el arqueólogo Patrice Cressier. A partir de aquella visita se planteó la necesidad de preparar una intervención. En agosto de 2009, la arqueóloga Sophie Gilotte presentó, a petición de la delegación de Cultura, un proyecto denominado “Estudio integral y recuperación de la balsa de Bédar”, contando con Manuel López-Gay Salmerón para la parte correspondiente a restauración.

Gilotte explicó posteriormente que aquel proyecto de estudio, preservación y puesta en valor no llegó a concretarse, principalmente por razones presupuestarias. En 2014 publicó su estudio “La balsa alta de Bédar (Almería): una pregunta abierta al arte pictórico andalusí en contexto hidráulico”, donde señalaba la necesidad de un estudio global que incluyera sondeos arqueológicos, prospección sistemática, limpieza y análisis de las pinturas y estudio del sistema hidráulico y del asentamiento medieval relacionado. Es decir, hace ya muchos años que los especialistas vienen señalando que este lugar necesitaba una actuación integral.

El documentado trabajo concluye: “Desde El Faro de Bédar hemos intentado durante años documentar y dar a conocer las pinturas y el patrimonio histórico de nuestro municipio. La investigadora Carmen Barceló. En su estudio publicado en 2020 en la revista científica Al-Qanṭara, Barceló explica expresamente que pudo disponer de un reportaje fotográfico de los trazos árabes gracias a la página dedicada a las pinturas de El Faro”. Aquellas imágenes hicieron posible interpretar con mayor facilidad el texto árabe, una tarea que había resultado imposible a partir de las reproducciones publicadas anteriormente, dicen.

La investigadora cita expresamente en su bibliografía el trabajo elaborado. Las pinturas de Balsa Alta constituyen un espaldarazo al trabajo que se desarrolla desde Bédar: “No pretendemos atribuirnos un mérito que corresponde a los investigadores que han estudiado el monumento, pero sí creemos importante dejar constancia de que la documentación fotográfica realizada y difundida desde este blog contribuyó al conocimiento científico de las pinturas”. El estudio de la inscripción árabe permitió fechar el conjunto en el año 355 de la Hégira, 966 de nuestra era, durante el gobierno del califa al-Hakam II. El propio título del artículo lo deja claro: Pintura califal de Bédar (Almería, 355/966). “Estamos ante un testimonio de época califal, con una antigüedad de más de mil años. Las pinturas conservan escritura árabe, representaciones figurativas, animales, posibles escenas de caza, motivos geométricos y otros elementos cuyo estudio completo todavía está pendiente”. “Precisamente, aquí encontramos una de las cuestiones que hacen que la conservación sea todavía más urgente. Barceló concluyó su estudio señalando la necesidad de realizar una excavación profesional del monumento. La recomendación científica está ahí. El proyecto de intervención de 2009 también está, así como la documentación patrimonial de la Junta. Y el monumento sigue esperando”.

Quien firma, en uno de mis primeros trabajos periodísticos, denunció en 1973 para Ideal con el siguiente título: “Las pinturas con figuras de animales en Balsa Alta (Bédar) están desapareciendo”. Se recogieron declaraciones de Pedro Cano y Julián Martínez, coordinadores del Grupo Deportivo Cultural de Bédar. Lo documenté con fotos bajo la firma de Antonio David. La juventud la histórica ciudad tenía en Balsa Alta el punto de encuentro para bañarse. Mi padre nos confesó que aprendió a nadar en un lugar especial, precioso, con pinturas históricas y un clima subtropical a menos de 400 metros del casco urbano con variedad de árboles frutales como he comparado en un reciente recorrido, acompañado de varios periodistas, a los que invité para que conocieran el desconocido paraíso para el gran público de Bédar.

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