El Gobierno facilita que familiares de María Asensio accedan a indemnizaciones

Antonio Torres
Periodista

El Gobierno reconoce por vez primera a 63 víctimas de la Transición e incluye el caso Almería y a María Asensio de Overa. Las primeras grandes manifestaciones por el agua en los inicios democráticos trajeron tragedias. María Asensio de Huércal Overa murió víctima de un pelotazo de goma. La primera reacción la recogemos en exclusiva del actual secretario de Estado de Memoria Democrática del Gobierno de España, Fernando Martínez López, uno de los padres e impulsor de la Memoria, catedrático y exalcalde de Almería, quien mostró su alegría por el avance de la comisión y la luz que se le abre a las familias, víctimas de la violencia. Francisco Javier Mañas Morales, el hermano de Juan Mañas, el almeriense de Pechina, una de las víctimas del caso Almería, subrayó en exclusiva que celebran la resolución de la comisión que lleva varios años trabajando: “Los familiares de las 63 víctimas de la violencia policial y de la ultraderecha reconocidas por el Gobierno, nos hemos enterado de la noticia por los medios de comunicación. El esperado reconocimiento salda una deuda pendiente del Estado para con las víctimas, aunque no la deuda de justicia. Permanecemos a la espera de que el Estado lo comunique de forma oficial y directa a las familias”. Mañas pide que se acelere todo porque los familiares directos de las víctimas que buscaron libertad y democracia van falleciendo. Una vez concluido el trabajo de la comisión de estudio, el Gobierno impulsará el “acceso a la verdad judicial mediante los instrumentos de jurisdicción voluntaria que prevé la Ley de Memoria Democrática”.

El documento oficial que obra en nuestro poder se denomina “Informe de la Comisión sobre las vulneraciones de Derechos Humanos acaecidas en el periodo comprendido entre la entrada en vigor de la Constitución española (29 de diciembre de 1978) y el 31 de diciembre de 1983”. Elaborado en aplicación de la Ley de Memoria Democrática. Incluye a María Asensio Morales, de 29 años, madre de dos hijos, casada con Baltasar Venancio Sánchez Alarcón, de 37 años, vendedor de frutas ambulante, en la madrugada del 4 de marzo de 1981, junto a las mujeres y niños de las casas de Los Menas, en la barriada de Overa, en el término municipal de Huércal-Overa, salieron al camino para impedir que Explotaciones Agrícolas Cuevas de Almanzora, Sociedad Anónima utilizara su agua. Tras una asamblea celebrada en el cortijo de María Molina donde se decidió que se continuaran las protestas ante una empresa que “venía a robarles el agua. Todo con informes judiciales favorables y en contra de los agricultores y jornaleros de la zona. En el transcurso de los incidentes, protagonizados por 80 vecinas y las fuerzas de la Guardia Civil, murió María Asensio. La vecina Mari Carmen Parra relató: “Estaba muy cerca de ella. Vestía pantalones y un jersey oscuro. La reconocí porque su cabello era rubio. De pronto, dio un brinco en el aire. Giró, como giran los protagonistas de las películas de vaqueros, cuando son alcanzados por una bala. Todo estaba lleno de humo de los gases. No se oía otra cosa que los disparos de las bolas de goma y los gritos de las mujeres. Pensé que se había desmayado, me arrodillé junto a ella, le tomé la cabeza y entonces me di cuenta de que tenía la cabeza abierta como una granada. Estaba desangrándose. Desde la margen del camino un Guardia Civil me apuntaba con el arma. Me dijo que la soltase. Quería llevármela. Empecé a gritar: `Vámonos, que van a matamos a todos´. Durante todo el día la Guardia Civil estuvo recogiendo los casquillos de bala y las pelotas de goma del suelo. Aún ahora, de vez en cuando, entre los naranjales encontramos algunas de aquellas bolas. Todo pasó en menos de 10 minutos”. A María Asensio se la llevaron aquel 4 de marzo de 1981 Hospital de Huércal Overa y falleció 19 días después en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia. El director de LA VOZ Pedro Manuel de la Cruz tenía en dicho hospital un amigo médico, natural de Albox, que desmintió la versión oficial. De la Cruz y quien firma, visitamos al entonces teniente coronel de la Guardia Civil pidiendo explicaciones para nuestros medios de entonces. Nos abrazó llorando y nos entregó una cuartilla en la que explicaron que la mujer, me acuerdo perfectamente, podría haberse golpeado corriendo de espaldas con un objeto metálico que bien pudo ser una pieza de arado”. Ese jefe era Castillo Quero, el mismo que dos meses y seis días después, estaba al frente del caso Almería y nos dejó perplejos, llenos de dudas, hasta que se investigaron las mentiras.

El periodista José Antonio Martínez Soler (Almería, 1947) ha formado parte de dicha comisión, presidida por su paisano Fernando Martínez.  Este lunes estará en el PITA con Cajamar y descansa varios días en Dalias con su amigo Antonio Cantón para ir perfilando su nuevo libro La Transición para jóvenes que saldrá en septiembre, según me adelantó el viernes. ¿Descubrió algún caso que desconocía durante las sesiones de trabajo de la comisión?, le preguntó en la contraportada de El País del pasado lunes Natalia Junquera: “Sí. Y los detalles sobre las víctimas que luchaban por consolidar la democracia me removían las tripas. También incluimos en otro apartado las que, como en el caso Almería sufrieron violación de derechos humanos a causa de los patrones de conducta antidemocrática, impunidad y gatillo fácil de policías, guardias civiles y grupos de extrema derecha. El informe es solo un primer paso. El Gobierno debería seguir avanzando para reconocer y reparar el daño causado a todas las víctimas durante la Transición, que no fue tan pacífica como algunos nostálgicos piensan”. Otro caso que le conmovió fue el del asesinato de Javier Verdejo Lucas en su Almería natal en 1976. “Apareció un guardia civil y le atravesó la garganta con un fusil. El gobernador civil lo tapó todo, dijo que el guardia tropezó y que se le había disparado el arma. Se llamaba Roberto García Calvo y años más tarde el PP lo promovió para ocupar un puesto en el Tribunal Constitucional. Que alguien que tapa crímenes terminara ahí duele. ¿Cómo va a impartir justicia alguien así?”. Martínez Soler sufrió torturas y secuestros en esos años de violencia antidemocrática. 

El exjuez de Instrucción de Almería, Baltasar Garzón, actual abogado y exjuez de la Audiencia Nacional, acaba de publicar La democracia amenazada (Planeta). En declaraciones a Leonor Mayor admite que la democracia está amenazada por la corrupción, “pero también por el negacionismo de la memoria democrática”. “Me duele que en este país cueste tanto asumir que hubo una dictadura feroz y que se sigan poniendo palos en el camino para reparar a las víctimas”. Con este informe se ha dado un primer paso valiente y necesario para fortalecer al Estado social y democrático, según el catedrático de Derecho Penal Landa Gorostiza.

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