Rocío Flores vuelve a señalar a su madre en '¡De Viernes!'

Marian Lozano
@marian65x

Telecinco ha sentado de nuevo a Rocío Flores en el plató de ¡De viernes!, precisamente el día en que Rocío Jurado habría cumplido 83 años. Y una vez más ocurrió lo que viene pasando desde hace años. Cuando la nieta de La Más Grande se expone ante la cámara, la conversación termina en Rocío Carrasco.

Rocío Flores, en ¡De Viernes! / Captura de pantalla del programa

Los espectadores se han acostumbrado a esta dinámica, hasta tal punto que ya no se preguntan qué más tiene que contar Rocío Flores sobre su madre. Lo que se plantean es por qué Telecinco considera necesario seguir convirtiendo periódicamente esta historia en contenido televisivo y, sobre todo, por qué lo hace de esta manera.

Porque Telecinco no es precisamente un medio ajeno al pasado de Rocío Carrasco. Es la cadena que en 2021 emitió Rocío, contar la verdad para seguir viva, la serie documental en la que Rocío Carrasco rompió un silencio de muchos años y en la que relató su historia, ilustrada con documentos, resoluciones judiciales y hemeroteca. El documental  recurrió a especialistas y abrió debates sobre violencia de género, violencia vicaria y violencia mediática.

Telecinco cometió un error y sigue erre que erre en ello. Porque, una vez terminada la docuserie, no mantiene los mismos criterios de contextualización y responsabilidad que los expertos habían defendido durante su emisión. Cada afirmación de quienes atacaban a Rocío Carrasco podría haberse confrontado con la documentación disponible, con sus declaraciones anteriores y con la propia hemeroteca de la cadena. Pero no se ha hecho.

El medio se escuda, como han declarado alguno colaboradores, en que todo el mundo tiene derecho a la libertad de expresión. Pero conviene no confundir conceptos. Rocío Flores tiene derecho a hablar. Por supuesto, igual que periodistas y colaboradores. Puede explicar su versión, contar su sufrimiento, cuestionar a su madre y conceder las entrevistas que considere oportunas. Pero la libertad de expresión no otorga a nadie el derecho a disponer periódicamente de un programa de máxima audiencia para atacar a un a persona.

Es el medio quien decide poner cámaras y micrófono. Y cuando los pone adquiere una responsabilidad. ¡De viernes! es quien vuelve a fallar, es el instrumento facilitador.

Creer que el espectador ha estado en coma durante estos últimos años

Rocío Flores ha hablado de nuevo de su sufrimiento, del rechazo que recibe en las redes sociales y de situaciones desagradables que ha vivido en la calle. Y ante esto, sí conviene dejar claro que ninguna aparición televisiva justifica que una persona sea acosada, amenazada, insultada o increpada. Una cosa es cuestionar públicamente unas declaraciones y otra muy distinta perseguir a alguien fuera de un plató. Pero tampoco podemos confundir crítica con acoso.

Porque si Rocío Flores desea realmente escapar del juicio público que tanto sufrimiento asegura provocarle, es difícil comprender que continúe exponiendo ante cientos de miles de espectadores precisamente los asuntos que provocan ese juicio. Es lógico que cada vez que vuelve a hablar de su madre se vuelva a activar la conversación en las redes sociales. Cada reproche que lance a su madre va a provocar respuestas en las redes sociales. Y con cada acusación que hace, hay alguien que recupera una entrevista antigua. Se rescatan  vídeos, titulares, declaraciones de su padre, fragmentos de la docuserie y resoluciones judiciales. No necesariamente porque exista una conspiración organizada para destruirla, como ella dar a entender, sino porque ella misma vuelve a colocar el conflicto en el escaparate público.

Puede pedir respeto. Exigir que nadie la acose. Reclamar que nadie le insulte o la increpe por la calle. Pero lo que no puede pretender es que unas declaraciones realizadas voluntariamente en televisión no sean juzgadas por quienes las escuchan. Anna Gurguí ha hecho una reflexión en un post de X que resume a la perfección parte de lo que está ocurriendo: el espectador tiene memoriaEse es quizá el gran problema de los intentos de estos personajes de reconstruir el relato desde cero: creer que el espectador ha estado en coma durante estos últimos años y no recuerda nada de lo que ha pasado. Si esto último así fuera, ya se encarga Internet de traer al presente episodios pasados. La hemeroteca ya no está en archivos añejos, sino en ese milagroso aparatito que no abandona nuestras manos.

Por otro lado, resulta bastante simple intentar atribuir el rechazo o la falta de empatía que, según ella, le tiene el público a personas como Carlota Corredera, Alba Carrillo, las amigas de su madre u otras que públicamente se han posicionado con Rocío Carrasco. ¿No puede plantearse Rocío Flores que, quizás, una parte del público simplemente ha observado lo sucedido durante años y ha llegado a sus propias conclusiones? La gran mayoría del público no está abducido por nadie, tiene criterio propio. No necesita que Carlota Corredera o Alba Carrillo le diga qué tiene que pensar sobre Rocío Flores. La gente no es tan voluble como algunos piensan.

Precisamente por eso sorprende todavía más lo que ocurre en el plató de ¡De viernes! Porque mientras Rocío Flores afirma sentirse constantemente juzgada fuera de televisión, dentro del programa ocurre exactamente lo contrario. Nadie la cuestiona. Ese es uno de los aspectos más llamativos de esta y otras entrevistas. Los periodistas escuchan y a lo más que llegan es a hacer preguntas insustanciales que no hacen otra cosa que corroborar determinado relato. No es cuestión de convertir el programa en un interrogatorio ni de sentar a Rocío Flores en un banquillo. Ni de negar el sufrimiento que asegura padecer. Se trata simplemente de hacer lo que debería hacer cualquier periodista cuando una persona cuenta  una historia sobre la que existe abundante documentación. 

Cuando Rocío Flores responsabiliza a su madre de determinados hechos, ¿por qué nadie le pregunta con la misma insistencia por la responsabilidad de su padre cuando expuso durante años en los medios a la familia? En el momento en que narra lo que sufrió durante su adolescencia, ¿por qué nadie introduce una pregunta sobre su propio comportamiento durante aquellos años y sobre los hechos que llegaron a la jurisdicción de menores? Cuando estas preguntas incómodas no se producen, el entrevistado se crece y empieza a controlar la entrevista. Y Rocío Flores se crece bastante con la anuencia de los entrevistadores. Se siente cómoda, se lanza en su relato, señala, establece responsabilidades y nunca encuentra enfrente a alguien que diga: «Un momento, ¿cómo encaja esto con aquello?».

Además, esto genera un efecto peligroso. Aunque ningún periodista diga expresamente «tienes razón», cuando una persona formula afirmaciones contundentes rodeada de periodistas que callan y no muestran los antecedentes que conocen, el silencio se puede percibir como una validación.

A Terelu ya no se la espera

En cuanto a este silencio periodístico resulta llamativa la actitud de Terelu Campos. Durante años la escuchamos hablar de Rocío Carrasco como una hermana. Por eso es tan desconcertante observar ahora a Terelu frente a Rocío Flores. No porque tenga obligación alguna de defender a Rocío Carrasco. No la tiene. Tampoco debería convertirse en portavoz de su amiga ni enfrentarse a su hija en nombre de ella. Precisamente porque es comunicadora y lleva tantos años en la televisión, debería hacer algo muy sencillo: preguntar y confrontar. A Terelu ya no se la espera.  

Cuando Rocío Flores habla de sus padres, nunca en sus intervenciones hay una mirada crítica hacia Antonio David Flores, la que sí aplica a su madre. Cuenta en la entrevista que no le gustaría que sus hijos pasaran por lo que ella ha pasado. Con esta afirmación, considera que la exposición pública de su familia ha provocado consecuencias devastadoras en su vida. Y nadie le  pregunta qué reflexión hace sobre el papel que desempeñó su padre durante años en esa exposición.

No se trata de pedirle que ataque a Antonio David. Sería absurdo. Pero si se trata de analizar el origen del sufrimiento de una niña que creció viendo a su padre convertido en personaje televisivo, habrá que examinar el comportamiento de todos los adultos implicados.

Con 29 años e investida de una falsa infantilización 

Rocío Flores tiene hoy 29 años. Es una mujer joven, pero adulta. Sin embargo, los colaboradores que tiene a su alrededor, la invisten de una extraña infantilización. Hablan de «la niña» como si el tiempo se hubiese detenido. Y no. Una niña no estaría en un plató contando su historia. Ya lo hizo su padre cuneado era menor. Tratarla como adulta significaría atribuirle capacidad para reflexionar sobre sus propias decisiones, y eso los periodistas quieren evitarlo.

El mayor problema de todo esto no es solo que se le de voz a Rocío Flores.  El verdadero interrogante es por qué una cadena que posee probablemente el mayor archivo audiovisual sobre esta familia decide sentarla frente a varios periodistas y utilizar tan poco ese archivo. Telecinco emitió durante años las intervenciones de Antonio David Flores. Emitió Rocío, contar la verdad para seguir viva. Escuchó a especialistas. Habló de violencia mediática. En la cadena se explicó  durante semanas que los medios podían participar en dinámicas capaces de incrementar el sufrimiento de una persona. Y ahora parece comportarse como si toda esa historia se hubiese borrado junto con la eliminación de la docuserie de su plataforma.

Entrevistadores que no preguntan o hacen preguntas insustanciales

Anoche, frente a Rocío Flores se sentaban periodistas que conocen esta historia familiar. La propia cadena conserva en sus archivos antecedentes suficientes para contrastar muchas de sus afirmaciones. Por eso, anoche extrañaba que una persona hablara y cinco enfrente solo escucharan. Esa mecánica la explotaba magistralmente Jesús Quintero, El Loco de la Colina. Pero ¡De Viernes! no es un programa de culto. Rocío Flores no necesita un plató hostil. Necesita, si se la presenta como protagonista de una entrevista periodística, un plató que haga preguntas. También las incómodas. Especialmente las incómodas. 

(El programa de anoche de ¡De Viernes!, emitido en Telecinco, tuvo una audiencia del 10,8 % de cuota de pantalla. Un tuit de La Opinión de Almería publicado tras la emisión del programa dice así: "Una pregunta a los dirigentes de Telecinco: ¿Merece la pena denigrar públicamente a Rocío Carrasco por conseguir 637.000 espectadores en pleno prime time?").

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza:




Las mujeres de Mojácar y Turre en Acordes, festival del Levante almeriense

Antonio Torres
Periodista

Sucinto perfil de las mujeres que se responsabilizan de Acordes, festival del Levante almeriense. Mojácar abrió este jueves en la histórica Fuente Mora, repleta de público, ansioso de cultura “Acordes, festival del Levante almeriense”, ambiciosa propuesta cultural. Se disfrutó de música y patrimonio, filosofía que se mantendrá estos días en Carboneras, Turre y el cierre el domingo en Carboneras. A las 20.30 horas, habrá concierto de Jasiel, “Noche de Flamenco” en el Castillo de San Andrés.

Desirée Halac, directora del festival / Foto: Darío González Páez, proporcionada por el autor de este artículo

Hoy traemos un breve perfil de entusiastas emprendedoras que lo hacen posible. Encabezadas por Desiré Halac y Ana Amalia Orero, las dos mujeres empoderadas que ya en primavera me anunciaron en casa del editor Juan Grima de Turre que están trabajando para que sea un festival referente, tal como señaló durante la presentación del festival ante la diputada provincial de Cultura, Cine e Identidad Almeriense, Almudena Morales, alcaldesa de Laujar. También asistieron las concejalas Noemí Linares de Mojácar e Isabel Celia González de Turre.

La directora artística es Desirée Halac, neoyorkina de nacimiento y argentina de adopción. Reside en Mojácar desde 2012 y funda Halac Artists S.L, agencia de representación de músicos, convirtiéndose en un referente en toda la comarca por su conocimiento y personalidad. Obtuvo la licenciatura de profesora de piano por el Conservatorio Nacional López Buchardo de Buenos Aires, estudió canto en el Mayer Lissman Opera Workshop en Londres y obtuvo la maestría en canto lírico en Mannes College of Music en Nueva York. Especializada como solista en música contemporánea, ha cantado como mezzo-soprano en los principales escenarios internacionales como Carnegie Hall y Avery Fischer Hall en Nueva York, el Teatro Colón de Buenos Aires, Library of Congress en Washington, o el Auditorio Manuel de Falla en Granada, entre otros. Desirée Halac representa a grandes figuras de primer nivel internacional, instrumentistas y grupos de música de cámara en todo el mundo. Un bagaje profesional, clave en el reciente Ciclo Internacional de Música de Cámara en el Auditorio Ciudad de Vera.

Isabel Baraza y Ana Amalia Orero, en Acortes / A. Torres

Clave en el lanzamiento de Acordes es Ana Orero González, natural de Turre. Médica, tuvo sus primeros trabajos como doctora en Pescadería-La Chanca, el barrio más popular y emblemático de Almería que inspiró a Goytisolo y a Valente. Desde sus tiempos en el instituto de Vera tenía vocación de servicio a los demás y de hacer equipos donde la cultura, el deporte, los sueños y la solidaridad estaban por encima de cualquier otra cosa. Voraz lectora y viajera. “Ha heredado la buena sombra de su madre y el porte elegante de su padre, además de un original apellido capicúa: Orero, orfebre del oro. Quizás, ahí puede estar la raíz de su creatividad, puesta de manifiesto especialmente tras su jubilación en sus singulares trabajos fotográficos y pictóricos, así como en sus obras experimentales con las técnicas de la cianotipia y la estampación botánica”, dice el escritor José González Núñez, presidente de la Fundación Pedro Soler de Sorbas. Antes, ha sido una vocacional médica de familia, dedicando casi cuarenta años de su vida a dar sentido a la palabra terapéutica, en el convencimiento de que sin afectividad no es posible una medicina basada en la efectividad: proporcionar curación o, al menos, procurar alivio, y cuando ello no es posible, dar, al menos, consuelo y cuidado. “Y, en medio de ello, su pasión por el cine y su indomable voluntad de ayuda a los más necesitados, como muestra su labor como miembro activo de la plataforma Refugees Wellcome, su participación en la organización Holes in the borders, de la que es socia fundacional, y su colaboración con la asociación Karibu Madrid”.

Isabel Baraza, turrera, licenciada en pedagogía en la Universidad de Granada. Su personalidad abierta, entusiasta y sociable le ha permitido su desarrollo en el mundo de la publicidad y el marketing, profesión que ejerce en el en el Levante Almeriense en distintas agencias de publicidad y relaciones públicas. En la actualidad es directora comercial de Ves Publicidad. Interesada en la cultura. Fundó la Biblioteca Municipal de Turre, participa en el grupo de teatro Es TurreArte.

Liderazgo, innovación y empatía de unas mujeres que ya piensan en la edición de 2027 con el compromiso de todos los pueblos. Elena Colvée ha vivido en Santander, donde se crió, en Londres, donde estrenó su independencia, Granada, donde estudió la carrera de Traductora y se enamoró del Sur, Madrid donde inició su vida laboral. En Mojácar consolidó su amor por Almería y formó su familia. Respecto a su vida profesional ha trabajado en ámbitos muy diversos: adjunta de prensa en los Festivales de Música y Danza y Teatro de Granada, mánager de Begoña Olavide, técnica en género y juventud en el Grupo de Desarrollo Rural del Levante Almeriense, editora y comercial en el periódico The Entertainer, creadora de la agenda cultural digital Notelopierdas y fundadora de El Giralibro, empresa de libros de texto de segunda mano. En la actualidad compagina su vida entre Santander y Mojácar disfrutando de su jubilación y colaborando con Acordes.

Elisa Carrillo, nacida en Turre, muestra su ilusión por colaborar con la organización del festival. Licenciada en Filología inglesa, profesora de Educación Secundaria, ha participado en numerosos voluntariados y ha colaborado y dirigido proyectos culturales de carácter didáctico.

La filóloga, Mercedes Ruiz (Medina del Campo, 1959), se vinculó a Mojácar desde la década de los ochenta. Se considera ya una vecina de la ciudad más fotografiada. A principios de los noventa, fundó la academia de idiomas Imagomundi, por la que han pasado personas de diferentes edades y diversas nacionalidades. 

Metro ligero ya

Fátima Herrera
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

Almería ha crecido pero su red de transporte público sigue anclada en el pasado. Nuestra capital carece de un sistema de movilidad moderno, rápido y eficaz que responda a las necesidades de la ciudadanía y a los retos que tenemos por delante. Esta situación no es fruto de la casualidad, sino de más de dos décadas de gobiernos locales del PP marcados por el cortoplacismo. 

Mientras otras capitales andaluzas avanzaban decididamente hacia transportes de alta capacidad como el metro o el tranvía, aquí se ha dejado pasar el tiempo. Sevilla, Málaga, Granada, Cádiz y, muy pronto, Jaén, cuentan con metro. El nivel de tráfico que soportamos es el ejemplo más claro de esta falta de visión. 

Por eso, desde el PSOE apremiamos a la alcaldesa a encargar ya el estudio de viabilidad para implantar un metro ligero o tranvía en Almería. No dentro de unos meses, no para la próxima campaña electoral: ahora. Este proyecto ya figuraba en nuestro programa electoral de 2023 y contará con nuestro apoyo leal para analizar recorridos, conexiones, demanda, costes y vías de financiación. No queremos más titulares; exigimos un estudio técnico riguroso. 

Esta transformación exige también el compromiso decidido de la Junta de Andalucía. El PP lleva dos legislaturas gobernando la comunidad autónoma. Sin embargo, Moreno Bonilla ha estado demasiado tiempo privándonos de un proyecto transformador. Mientras el Gobierno de España ejecuta infraestructuras históricas como el AVE, el enlace entre la A-92 y la A-7, las obras del puerto, el Cable Inglés y la canalización de fondos europeos, el Ejecutivo andaluz no ha asumido su responsabilidad de invertir aquí. 

Hablamos de vertebrar Almería, de cohesionar el territorio, de conectar la Universidad, el Hospital Torrecárdenas, la estación y las áreas económicas con el corazón de la ciudad; de acercar la periferia al centro, reducir atascos y recortar emisiones contaminantes. Ha llegado la hora de gobernar para las próximas décadas y no para las próximas elecciones. Almería no puede esperar más.

In memoriam: Jack Kennedy, un Gallardero sin Fronteras

Antonio Torres
Periodista

Hondo pesar en Los Gallardos por el fallecimiento de Jack Kennedy, de 92 años, uno de los pocos británicos integrado en el sentido de relacionarse con todos los vecinos, aprender la forma de hablar desde el minuto cero, adoptar las costumbres, las conversaciones en bares, en los mercados, en el fútbol y hablar un perfecto castellano desde que llegó con su esposa. Le viene al pelo la expresión no, lo siguiente, para referirse a su empatía. Un gesto que ya nos dice lo grande que eran fue cuando organizaron una fiesta totalmente abierta en la puerta de su casa en la calle Mayor. Una alegría que se formó al poco tiempo de aterrizar en el pueblo, un hombre que dejó sus negocios de joyería por la singularidad gallardera. Generosidad, barra libre, tapas y copas para cientos de vecinos que nos dimos cita frente a la casa de Esteban y Nuria que organizaron todo junto a la entonces alcaldesa María y José Antonio de la Policía Local desvió el tráfico. Todo estupendo, pero ese gesto nos indica lo grande de nuestro llorado hombre que se sentía orgulloso de ser un gallardero más.

Jack Kennedy, su hijo Richard y su esposa y madre de éste, Eileen, en 2017. Los tres descansan eternamente en Los Gallardos / Foto: Esteban-Nuria

No quiso sufrir, ni hacer sufrir a los demás, expresión de Nuria Noel Queral que junto a Esteban Rodríguez Belmonte son los que han convivido durante más tiempo desde que se asentaron en el pueblo hasta el punto de cuidarlo y mimarlo. Todos sabíamos que estaba enfermo y el dolor al sufrir la prematura muerte de su esposa y de su hijo. Es digno de mención que Nuria y Esteban, a los que no nos cansamos de mencionar, acogen ahora en su terraza con vistas a la huerta de Los Gallardos y al Mediterráneo las cenizas, con unas pedrizas y mucho respeto, de los tres grandes vecinos y la de su tío Esteban Belmonte, que fue camionero en Barcelona. La pasión de Kennedy ha sido su familia. Primero recibió el golpe de su esposa y al poco tiempo falleció su hijo Ricardo.  Su pasión por el pueblo con Nuria y Esteban a la cabeza, con una sólida amistad y confianza, le ayudó a levantarse, sin olvidarnos del rugby, deporte de equipo, actividad que encaja en su personalidad. Estuvo casado con la añorada Eileen a la que llamábamos Elena pero que el significado era la brillante Eileen Kennedy (Reino Unido, 1942-Los Gallardos, 2020), fijos en el bar de José María Crespo y de Isabel Haro.  El reconocimiento a su personalidad le llevó a ser elegida Gallardera sin Fronteras en agosto de 2008 por Acuproga cuyo presidente, Emilio Ruiz Ruiz, le entregó el diploma acreditativo en un almuerzo que celebramos en Terraza Carmona. Cuando escribí su obituario la frase que más dijo: “Soy de Los Gallardos porque es el pueblo donde vivo”.  El matrimonio fue cofundador de la Asociación de Amigos del Arte 'Gallarte', junto a Francisco Collado y otros artistas locales y británicos.

Las últimas veces que saludé a Jack, Juan para los gallarderos, fue cuando mi vecina Ana Marí le ayudó a cargar las bolsas de la compra en su silla de ruedas y hace unas dos semanas en la Plaza de Andalucía, terraza del Pub D´ara de Los Gallardos donde solía desayunar y echar un rato. Siempre preguntaba por mi familia. Rodeado de un par de parejas de ingleses nos explicó el crecimiento y asentamiento de población británica en toda la zona de Los Gallardos y en la comarca del rio Almanzora. Además, conversó en inglés con el documentalista de Canal Sur Radio y Televisión, Ángel Roldán, con el que consolidó una buena amistad y celebró su perfecto inglés. Juan, una persona cariñosa y atenta. Lo recordaremos. Nunca hubo una mala cara, o un mal gesto. Le echamos de menos. Esteban lo mantiene en su alma, como persona que estuvo acompañándole hasta el último suspiro.

Papeleras sin vaciar y un césped que se seca en El Toyo

Rubén García Felices
ruben@rubengarciafelices.es

Una cuarentena de vecinos de los barrios de El Toyo y Retamar (que cuentan con un grupo de WhatsApp propio) llevan más de una semana esperando que les vacíen las papeleras y les rieguen el césped verde (o lo que ya queda con ese color). “Tendremos que explicarle al Ayuntamiento de Almería que las papeleras y los jardines de El Toyo no se autogestionan solos”, se lamentan Isa, Encarna y Antonio, tres de los vecinos afectados. “Es una verdadera vergüenza que desde el viernes día 4 de septiembre estén así, porque no se vacían las papeleras. Además, si hablamos del césped, existe una zona en particular muy animada de este parque, que justo el mes pasado sólo se regó una vez, estando a punto de secarse”. Vuelve a quejarse Isa P.

Papeleras llenas de basura y césped seco en El Toyo / Loa

Y es que, si paseas exactamente por la zona del parque de El Toyo que está a la altura de la farmacia y el bar Muelle 555, de pronto te encuentras con las papeleras desbordadas de basura, e incluso con bolsas y botellas de plástico en el suelo, como se puede observar en las fotos. Una plaga de moscas, mosquitos y otros bichitos adornan la desagradable escena, aportando un toque de abandono y dejadez. Lo más irónico de todo es que a escasos metros, sin explicación, las papeleras están impolutas. Asimismo, por otro lado, se puede observar fácilmente también el césped seco que se ha puesto amarillo porque no tiene un mantenimiento constante. El problema es que no se riega en semanas, cuando en verano y más en pleno agosto debería hacerse cada dos días según aconsejan empresas especializadas como Stihl. 

¿Por qué no se recoge la basura de esta zona del parque en concreto? ¿Y por qué no se riega el césped con la misma frecuencia que antes se hacía? Son las dos preguntas que se hacen varios vecinos, que en conversaciones con este redactor explican que lo han denunciado muchas veces en la app de Almería Ciudad y que la respuesta siempre ha sido la misma, que no es competencia del Ayuntamiento. Y que, del mismo modo, si luego llaman por teléfono a la Entidad de Conservación El Toyo (EUC El Toyo), éstos igualmente les dicen que tampoco es jurisdicción de este organismo que colabora en la conservación y el mantenimiento de la urbanización. El caso es que uno y otro se pasan la pelota y los afectados son los residentes y visitantes de este “barrio de lujo” que está sufriendo un servicio que últimamente ha bajado en calidad. 

Otro problema que preocupa a los que allí viven y que de igual modo ha sido reclamado en dicha app es el de las palmeras que no se podan y que acumulan un faldón de hojas secas de mucho volumen que, además de que estéticamente no gustan, pueden soltar al suelo frutos maduros o ramas muy pesadas, suponiendo un peligro para los transeúntes. 

Tan sólo han pasado dos meses desde que este Ayuntamiento inició los trámites para el desarrollo urbanístico de El Toyo 2, no obstante, esta agrupación de personas de El Toyo y Retamar ya se está cuestionando si el consistorio municipal será capaz de poder gestionar con solvencia esta nueva zona amplia verde que pronto tendremos en nuestra ciudad, vista la dejadez por parte suya con respecto al parque de El Toyo.

Formas de sospechar

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Tengo la costumbre de coger el bus sin ir a ningún sitio. El 1, el 2, el que pase. Me recorro los barrios y, alguna vez, acabé en Cabo de Gata sin razón aparente. Solo por acompañar, desde la ventanilla, la luz que ilumina Almería. Al Puche no voy por eso. Al Puche subo de vez en cuando a por el pan batbout de Fátima. Me gusta cuando lo saca caliente.

Ese día en la parada estaba Abdalá, apoyado en una muleta, mirando las obras de un solar. En la plazoleta, Ahmed arreglaba una BH con la cadena fuera y Fátima sacaba de su tienda el pan recién hecho. Me los encuentro a menudo cuando voy al Puche.

Llevaba en la cabeza un vídeo de la semana anterior: una multitud bajando por una ladera polvorienta bajo el rótulo “Así entran en Ceuta”. Lo vi y pensé en una invasión en toda regla. Tuvo que venir mi hija a sacarme del error: ni era Ceuta ni eran migrantes, sino una celebración religiosa en Turquía. Pero dio igual. La imagen ya se me había quedado dentro. No necesité convencerme; bastó con que encajara en el ruido de la frontera ceutí de esos días.

Y fue allí, en El Puche, donde me di cuenta. Llevaba la imagen de la ladera en la cabeza y, al ver a Abdalá, algo hizo cortocircuito. Durante un segundo, aquella imagen se mezcló con él. Fue un segundo, no más. Pero ocurrió.

No había olvidado quién era Abdalá. Le había puesto encima, como una pegatina, una historia que no era la suya. A Ahmed igual. A Fátima igual. Tres vecinos con nombre convertidos en tres siluetas a las que colgarles mi miedo. Y fue fácil justificar sospechar de ellos: dejar de ver a una persona para ver una categoría. Me dio vergüenza. Le dije hola, como siempre. Luego compré el pan a Fátima y seguí mi camino.

Quizá por eso pensé también en mi nieto de nueve años. Unos días antes, mientras almorzábamos, se sucedían en la pantalla del televisor imágenes en bucle de Ceuta y, sin darle demasiada importancia, me había preguntado si a mí me daban miedo los moros. Me sorprendió oírle aquella palabra porque no la usamos en casa. De algún sitio la trajo.

Yo ya lo hice. Un instante. Pero lo hice.

Las portadas de las cinco revistas semanales

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Ya están en los puntos de venta las revistas semanales. Cuatro de ellas (Lecturas, ¡Hola!, Diez Minutos y Semana) salen los miércoles, mientras la revista Pronto se adelanta sobre sus compañeras y se pone a la venta los lunes. Estas son las portadas de esta semana:






Quién es realmente el autor de 'La amiga estupenda'

Tania Artajo
@opinionalmeria

No concede entrevistas en persona, no presenta sus libros, no posa ante las cámaras y nadie puede asegurar públicamente cómo es su rostro. Ni siquiera existe la certeza absoluta de que sea una mujer. Sin embargo, Elena Ferrante ha vendido millones de ejemplares, sus novelas han sido traducidas a numerosos idiomas y La amiga estupenda, la serie basada en su obra más conocida, se ha convertido este verano en uno de los fenómenos inesperados de la televisión en España. El éxito alcanzado por la ficción en Televisión Española ha vuelto a despertar una pregunta que persigue a Ferrante desde hace más de tres décadas: ¿quién se esconde realmente detrás de ese nombre? Porque Elena Ferrante no existe. Al menos, no con ese nombre.

Principales protagonistas de 'La amiga estupenda'

Cuatro novelas y la historia de dos amigas

Antes de llegar a la televisión, La amiga estupenda fue un fenómeno literario. La novela apareció en Italia en 2011 con el título de L'amica geniale y abrió una historia que terminaría extendiéndose a lo largo de cuatro libros. La amiga estupenda, Un mal nombre, Las deudas del cuerpo y La niña perdida componen la conocida como saga Dos amigas o tetralogía napolitana. En ella, Elena Ferrante reconstruye varias décadas de la historia italiana a través de la complicada relación entre Elena Greco -Lenù- y Raffaella Cerullo -Lila-.

Todo comienza en un barrio humilde de la Nápoles de los años cincuenta. Dos niñas extraordinariamente inteligentes crecen en un ambiente marcado por la pobreza, la violencia, las diferencias sociales y unas rígidas estructuras familiares. Una podrá continuar estudiando; la otra tendrá que abandonar muy pronto la escuela. Sus caminos comienzan a separarse, pero nunca llegan a hacerlo completamente. Amistad y rivalidad avanzan desde entonces de la mano y, a través de Lila y Lenù, Ferrante construye no solo la historia de dos mujeres, sino también un retrato de la transformación de Italia durante la segunda mitad del siglo XX: la educación, las diferencias de clase, la política, el machismo, la violencia, la maternidad, el matrimonio, el sexo, el trabajo o la posibilidad de que una mujer pueda decidir sobre su propia vida.

El enorme éxito internacional de las novelas terminó haciendo inevitable su salto a la pantalla. La adaptación televisiva nació de la colaboración de la RAI y HBO y contó con la participación de la propia Elena Ferrante en el proceso de escritura. Saverio Costanzo fue el principal responsable de trasladar a imágenes el universo creado por la misteriosa escritora, aunque posteriormente participaron otros directores.

Una superproducción para recrear Nápoles

El proyecto tuvo desde el principio dimensiones de superproducción y una clara voluntad de conseguir el mayor realismo posible. Para reconstruir la Nápoles popular de los años cincuenta se levantó en Caserta un enorme decorado que reproducía el barrio de las protagonistas, con edificios, viviendas, comercios, una iglesia, calles y hasta el túnel que marca algunos de los primeros recuerdos de las niñas. La producción necesitó miles de piezas de vestuario y una minuciosa reconstrucción de las distintas épocas por las que transcurre la historia.

La serie se desarrolla a lo largo de varias décadas, por lo que el paso del tiempo obligó también a sustituir a sus protagonistas. Elisa Del Genio y Ludovica Nasti interpretaron respectivamente a Lenù y Lila durante su infancia, mientras que Margherita Mazzucco y Gaia Girace recogieron después el testigo para encarnar a las dos amigas durante buena parte de su juventud y edad adulta. En la cuarta y última temporada, Alba Rohrwacher pasó a interpretar a Elena e Irene Maiorino asumió el personaje de Lila. Cuatro temporadas trasladaron así a televisión las cuatro novelas de Ferrante y permitieron seguir prácticamente toda la vida de las protagonistas.

La ficción fue recibida con enorme éxito en Italia y posteriormente inició una extraordinaria carrera internacional. Su distribución a través de RAI y HBO permitió que el universo de Ferrante atravesara las fronteras italianas hasta llegar a más de 170 territorios, convirtiendo a Lila y Lenù en personajes reconocibles para millones de espectadores que, en muchos casos, ni siquiera habían leído previamente las novelas.

El inesperado fenómeno de TVE

España ha descubierto masivamente La amiga estupenda bastante después de su estreno internacional. RTVE decidió incorporarla este verano a su programación y la estrenó el pasado 23 de agosto en La 2. Lo que podía parecer una apuesta destinada a un público minoritario terminó proporcionando a la cadena uno de sus grandes éxitos recientes de ficción. La triple entrega de aquella primera noche obtuvo una media de 488.000 espectadores y un 6,2% de cuota de pantalla. Cerca de dos millones de personas -1.983.000 espectadores únicos- contactaron en algún momento con la serie, convirtiendo su llegada en el mejor estreno de una ficción en La 2 en veinte años.

La respuesta provocó una reacción inmediata de RTVE. Solo seis días después, La amiga estupenda saltaba de La 2 al horario estelar de La 1, una decisión poco habitual que confirmaba la magnitud del inesperado fenómeno. La historia íntima de dos niñas pobres nacidas en la Nápoles de posguerra había conseguido, décadas después, atrapar también al espectador español. Y con el éxito televisivo regresó inevitablemente el interés por las novelas y por la enigmática persona que las escribió.

Una escritora a la que nadie conoce

Elena Ferrante llevaba mucho tiempo escribiendo antes de que apareciera La amiga estupenda. Su primera novela, El amor molesto, fue publicada en Italia en 1992, pero desde el comienzo tomó una decisión excepcional: permanecer en el anonimato. Elena Ferrante es un seudónimo. La persona que se encuentra detrás de ese nombre nunca ha participado en la promoción convencional de sus libros, no aparece en presentaciones y sus contactos públicos se han producido fundamentalmente por escrito, mientras su editorial ha respetado durante décadas su voluntad de permanecer alejada de las cámaras y de los actos literarios.

Ferrante ha explicado en distintas ocasiones su posición, que podría resumirse en una idea: una vez escritos, los libros no necesitan a sus autores. La ausencia le concedía, además, una libertad absoluta para escribir y permitía que el lector se enfrentara directamente a la obra sin que la personalidad, el rostro o la biografía de quien la había creado condicionaran su lectura. Durante años aquella decisión pudo mantenerse con relativa normalidad, pero todo cambió cuando Ferrante se convirtió en un fenómeno internacional. Cuantos más millones de personas leían sus novelas, mayor era la curiosidad por descubrir quién estaba detrás de ellas.

Anita Raja, la principal candidata

Entre todos los nombres que se han manejado existe uno que destaca sobre los demás: Anita Raja. Es traductora, especialista en literatura alemana y ha trabajado durante años con Edizioni e/o, precisamente la editorial que publica las obras de Elena Ferrante. Nació en Nápoles y está casada, además, con un conocido escritor napolitano, Domenico Starnone.

En octubre de 2016, el periodista de investigación Claudio Gatti aseguró haber encontrado suficientes indicios para sostener que Anita Raja era la persona que se escondía detrás de Elena Ferrante. Su investigación no se basaba fundamentalmente en semejanzas literarias, sino en datos económicos y registros inmobiliarios. Gatti sostuvo que los pagos recibidos por Raja de la editorial habían aumentado de manera extraordinaria coincidiendo con el crecimiento de las ventas internacionales de Ferrante y puso también el foco en importantes adquisiciones inmobiliarias realizadas por Raja y Starnone. Para el periodista, aquellas coincidencias constituían indicios suficientemente sólidos para identificar a la traductora como la autora.

La investigación dio la vuelta al mundo y provocó una enorme polémica. Muchos escritores, periodistas y lectores consideraron que se había traspasado una frontera: Ferrante no era una dirigente política, ni estaba acusada de ninguna irregularidad, sino que simplemente había decidido escribir sin convertirse en un personaje público. Se cuestionó, por tanto, qué interés público justificaba investigar sus ingresos y propiedades para revelar una identidad que deliberadamente quería mantener oculta. La polémica no impidió, sin embargo, que desde entonces el nombre de Anita Raja quedara inevitablemente unido al de Elena Ferrante.

¿Y si Elena Ferrante fuera un hombre?

La historia tiene todavía otro giro. Antes incluso de que Anita Raja se convirtiera en la principal candidata, durante años se había especulado con que Elena Ferrante podía ser en realidad un hombre. Uno de los nombres que aparecía con mayor insistencia era precisamente el de Domenico Starnone, marido de Raja. La hipótesis no procedía únicamente de rumores, ya que diferentes investigadores realizaron análisis estilométricos, comparaciones informáticas destinadas a detectar características comunes entre diferentes textos, y encontraron semejanzas entre la escritura de Ferrante y la de Starnone.

El escritor ha negado ser Elena Ferrante, pero la posterior aparición de su esposa como principal candidata hizo que el misterio resultara todavía más atractivo. Si determinados análisis literarios conducían hacia Starnone y la investigación económica de Gatti señalaba a Raja, surgía inevitablemente otra posibilidad: ¿podría existir algún tipo de colaboración entre ambos? También esa hipótesis ha sido planteada, aunque nunca se ha demostrado. De este modo, las teorías permiten casi construir otra novela: Elena Ferrante podría ser Anita Raja; podría existir alguna intervención de Domenico Starnone; podría tratarse de algún tipo de colaboración entre ambos o, sencillamente, todas esas investigaciones podrían estar equivocadas.

Un secreto que continúa intacto

Hay coincidencias biográficas, investigaciones económicas, análisis lingüísticos y numerosas sospechas, pero falta lo fundamental: una confirmación. Anita Raja nunca ha reconocido públicamente ser Elena Ferrante y Domenico Starnone ha negado ser quien se encuentra detrás del seudónimo. Tampoco la editorial ha desvelado la identidad de la persona a la que lleva décadas publicando. Por eso, quince años después de la aparición de La amiga estupenda, el misterio continúa oficialmente intacto.

Quizá descubrir quién es Elena Ferrante importe menos de lo que parece. En un mundo editorial en el que el escritor termina muchas veces convertido también en personaje, Ferrante ha conseguido realizar el recorrido contrario. No hay fotografías promocionales, alfombras rojas ni entrevistas televisivas. No existe una imagen pública que colocar junto a sus novelas. Solo existen sus palabras. Y ahí reside la gran paradoja: la escritora que quiso desaparecer detrás de sus libros terminó convirtiéndose precisamente por ello en una de las figuras más misteriosas de la literatura contemporánea.

Ahora La amiga estupenda vuelve a conquistar al público a través de la televisión. Miles de espectadores españoles descubren la inteligencia feroz de Lila, las inseguridades de Lenù y ese barrio napolitano en el que amistad, admiración, competencia y resentimiento se mezclan continuamente. Y, cuando aparecen los títulos de crédito, queda inevitablemente una última pregunta: ¿quién imaginó realmente todo aquello? Las investigaciones apuntan especialmente hacia Anita Raja, otros estudios condujeron antes hasta Domenico Starnone y también se ha especulado con una posible colaboración entre ambos. Pero ninguno ha dicho: «Yo soy Elena Ferrante». Mientras eso no ocurra, la respuesta más rigurosa continúa siendo también la más sencilla: la autora de La amiga estupenda es Elena Ferrante, sea quien sea Elena Ferrante.

La Transición para jóvenes que no leen

Antonio Torres
Periodista

Los periodistas José Antonio Martínez Soler y su hijo Erik Martínez Westley vuelven con un nuevo libro La Transición para jóvenes. El nuevo trabajo de los Martínez toma el relevo a Franco para jóvenes, que lleva siete ediciones, presentado en 2024 y ahora lanzan un libro oportuno dedicado a jóvenes que no leen, tal como denunció el pasado lunes el informe PISA La Transición para jóvenes, editado por Catarata, llega en un momento oportuno, tras darse a conocer el informe PISA "los alumnos tienen dificultad para leer más de 400 palabras por culpa de las pantallas”.

José Antonio Martínez Soler y Erik Martínez Westley / A. Cantón

Con un lenguaje asequible, Almería se cuela en varios capítulos de La Transición para jóvenes. José Antonio Martínez Soler (Almería, 1947), conocido en el mundo del periodismo por JAMS, pionero de la televisión matinal en España, siempre colaba y nos emocionaba que todo el mundo se enteraba con El fandanguillo y diversas referencias a Almería, quizá una de las campañas más importantes en la promoción de la provincia. Cofundador de El País y redactor jefe, fundador de El Sol y del gratuito 20 minutos. JAMS con apenas 29 años fue secuestrado y torturado por haber publicado un artículo en el semanario Doblón sobre la purga de guardias civiles moderados que estaba impulsando Ángel Campano, nombrado director general de la Guardia Civil en el último Consejo de Ministros de Franco. Su hijo, Erik, trabajó para La Voz de Almería y es consciente de que Franco pasó, pero hay mucha gente que lo quiere resucitar por la fiebre de racismo que se respira aquí y en casi todo el mundo. Ambos quieren contar a los jóvenes enamorados de “la virulencia xenófoba que crece” el proceso de Transición y las victimas que ocasionó para personas que querían democracia, pluralismo y democracia. Pedro Manuel de la Cruz fue otro periodista que entrevistó a Cassinello y lo recuerda como una persona convencida de la democracia que se abría paso y  que sufrió mucho por los asesinatos terroristas,, junto al general granadino Enrique González Galindo. 

El jefe de los espías era un almeriense. El responsable de la lucha contra ETA fue el teniente general Andrés Cassinello Pérez (Almería, 1927-Madrid, 2024) es un ejemplo de la adaptación a la democracia. Su evolución desde finales de los años sesenta cuando espiaba a los estudiantes progresistas en la Universidad a trabajar con Adolfo Suárez y a colaborar con Felipe González. Fue presidente fundador de la Asociación para la Defensa de los Valores de la Transición indican los Martínez en su nuevo libro. “Pronto descubrimos que nuestras vidas se cruzan por casualidad en Almería, donde ambos hemos nacido y crecido. Nuestras familias se conocen. Yo conocí a tu padre”, me dijo. “Pero nos une más el objetivo común de defender la democracia por la que hemos luchado durante años, cada uno desde un bando distinto. Él lo hace desde dentro de las instituciones del Estado, a las órdenes de Suárez en un año clave, y yo desde la prensa… y la calle. Su generosidad, sentido del humor y nuestra rica correspondencia cruzada ayudan al fortalecimiento de nuestra amistad”. “Su historia personal determina su evolución política. Tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, milicianos comunistas detienen y asesinan a su padre José y a su tío Andrés, de la burguesía conservadora almeriense. En los años de la Segunda República, Andrés, con 9 años, huérfano de padre, tiene que cambiar de nombre (Andrés Pérez) para poder seguir sus estudios en el Instituto Ferrer Guardia de Almería sin ser señalado y acosado…”.

Transición para jóvenes

Queipo de Llano invaden Málaga en 1937 y provocan La Desbandá de miles de ancianos, mujeres y niños hacia Almería. Son ametrallados por tierra, mar y aire en la Nacional 340, la carretera de la muerte, entre el mar y los acantilados. Mi madre ve llegar a los supervivientes a Almería. Son imágenes terroríficas que nunca olvida. Arias Navarro, espía de Queipo de Llano en Málaga, ejerce desde entonces como fiscal en los consejos de guerra contra los leales a la República y firma más de cuatro mil sentencias de muerte”.  “Francisco Javier Verdejo, estudiante de Biológicas de 19 años, hace una pintada en un muro de la playa almeriense de El Zapillo, donde yo me he bañado tantas veces. Pan, trabajo y libertad es un eslogan del Partido del Trabajo a cuya rama juvenil pertenece. Sus compañeros le avisan de que vienen unos guardias”. Verdejo deja su pintada a medias (solo llega a escribir “Pan, trabajo y l”) e intenta correr para que no lo detengan ni acusen de propaganda ilegal. “Verdejo es hijo de un exalcalde franquista de Almería. Los guardias no lo saben. No da ni dos pasos. Un guardia civil le atraviesa el cuello con una bala de su subfusil Z-62. Casi a bocajarro. Al autor del disparo no le pasa nada. Dicen que ha sido un accidente. Versión oficial: “El guardia tropezó y su arma, un Z-62, se le disparó causando la muerte de uno de los que huían”. En sus primeras vacaciones veraniegas como presidente del Gobierno, Adolfo Suárez se refugia en Cabo de Gata, paraíso natural y museo geológico a cielo abierto que yo frecuento desde niño. Allí recibe la noticia de la muerte”. Martínez padre durante su paso por Harvard se encontró “con paisano Ángel Berenguer, poeta, escritor y profesor en Tufts, autor de un poema de urgencia que escribe en caliente, al día siguiente del asesinato de Verdejo: “Como es morirse solo Hermano/solo y acorralado/como es morirse hermano/ y la hora en la arena solo/ mascando las escamas de los peces/los ojos sorprendidos/asustados y solo/ te mataron”.

JAMS ha sido presidente de la Junta Rectora del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar y posee la Medalla de Andalucía (1986) y el Premio Libertad de Expresión. Casado con Ana Westley (ex corresponsal del The Wall Street Journal, The New York Times y otros diarios norteamericanos) y tiene tres hijos y tres nietos. Pasó los veranos y vacaciones de su infancia en Nacimiento, el pueblo donde nació su madre y durante la adolescencia en su casa de La Rumina en la playa de Mojacar.

La educación que cojea

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Los últimos datos de PISA  han vuelto a ponernos frente al espejo. Andalucía obtiene 442 en Matemáticas frente a 457 de media española; 441 en Lectura frente a 451; y 462 en Ciencias frente a 477. Entre diez y quince puntos por debajo. No es una fotografía agradable.

Pero PISA nos dice que tenemos un problema; no nos dice cuál es la causa ni la solución. Un profesor sabe que detrás de cada número hay algo menos visible: cuánto tiempo tiene para enseñar, cuánto dedica a preparar una clase y cuánto se le va en demostrar, con el iSéneca delante, que está haciendo su trabajo.

En treinta años hemos pasado de una reforma a otra, de una sigla a otra. LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE, LOMLOE. Yo entré con la LOGSE y ya va por la sexta. Cuando una reforma empieza a asentarse, llega la siguiente.

La última, la LOMLOE, aterrizó en Andalucía en mayo de 2023 con nuevos decretos que cambiaron currículo, evaluación y promoción. Tres cursos después los docentes siguen encajando en Séneca descriptores e informes, mientras las instrucciones vuelven a cambiar. No es que el profesor no sepa manejar una plataforma sino cuánto tiempo le obliga a dedicar a tareas que no son enseñar.

Andalucía parte de un contexto difícil y mantiene tasas de repetición elevadas. Precisamente por eso la escuela debería ser el lugar más estable de la vida de un alumno. También sería injusto decir que todo ha ido a peor. El abandono ha descendido y hay indicadores que han mejorado. No voy a negar avances.

Septiembre vuelve a empezar con prisas. El 7 de septiembre la Junta publica el SIPRI, la bolsa de interinos, con 1.135 plazas de Secundaria y FP. Hay profesores que hacen maletas, buscan piso, pagan fianza y reorganizan su vida. Yo conozco a dos que hicieron casi 300 kilómetros el domingo para estar a las ocho en su centro. Pero el día 8  la propia Consejería lo anula por "incidencias técnicas”. La segunda lista llega el 10. Detrás de ese código no hay un número. Hay una hipoteca y un padre de familia que no sabe dónde dejar a su hijo.

Dentro del instituto, el director rehaciendo horarios a contrarreloj, buscando quién cubre un segundo de ESO sin profe el primer día. Mientras se están recibiendo alumnos, el equipo directivo está apagando incendios.

Y el problema no termina ahí. En muchos centros el claustro empieza sin saber si tendrá plantilla completa la semana siguiente. Mientras tanto, se piden informes de diversidad y planes de refuerzo que ya están en Séneca. Cada trámite añade trabajo y resta horas de corrección y de tutoría real.

Y cuando entras en clase, empieza lo otro. Yo he estado en el IES Los Ángeles. Una profesora de Música con 12 grupos y 240 críos que cumplimentar en el  Séneca, nota, mensaje por PASEN, que es la app de las familias, a las once de la noche, papel de adaptación y de refuerzo. Horas delante de un Séneca que se cuelga saturado. Horas que no son para preparar clases o sentarte con el alumno que no lee bien y te mira perdido desde la segunda fila.

Eso es lo que no aparece en PISA. No aparece el tiempo  rellenando dos veces el mismo dato. No aparece la tarde contestando mensajes. No aparece el domingo preparando programación porque entre semana no ha tenido tiempo. No aparece el director encajando una plantilla que cambia con el curso ya empezado. Y aquí está la paradoja: cada dato que pide la Administración tiene un coste. Si se paga con tiempo de aula, compite con la enseñanza.

La Orden del 31 de agosto establece que las tutorías con familias sean un día por la tarde. La intención es razonable, pero la pregunta es inevitable: ¿cuándo? Si la mañana no alcanza para enseñar, preparar y coordinarse, la tarde no puede ser el cajón donde meter lo que no cabe.

No se trata de trabajar menos. Se trata de decidir mejor en qué emplear el tiempo. Pido estabilidad. Que el SIPRI se resuelva con antelación. Que el horario sin alumnos sirva para preparar clases y atender a quienes necesitan ayuda. Y que escribamos en un folio qué debe saber hacer un chaval andaluz al terminar cuarto. Viva en Almería o en Sevilla. Un mínimo claro que no cambie cada septiembre.

La educación en Andalucía no se ha hundido. Pero cojea. Quizá lo que necesita no sea otra reforma, sino que la Administración deje de cambiar el suelo bajo los pies y dé a quien enseña tiempo para enseñar.