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Las colas en Oftalmología en el hospital de Huércal-Overa

Juan Torrijos
Periodista


Operarse de cataratas empieza a ser un tormento interminable para muchos ancianos del Levante almeriense. Cientos de viejos llevan meses esperando una operación que no llega, que se retrasa, que se hace imposible, ante la situación que se viene viviendo en la sanidad andaluza. Lo de Ofalmología en el Hospital de la Inmaculada es de juzgado de guardia. Hace unos días nos contaban desde el Sindicato Médico lo que tarda en marcharse del centro hospitalario un médico al que la Junta le contrata desde el SAS mes a mes y cobrando unos mil euros menos que en Murcia. ¡Ay, Murcia, qué lejos y al mismo tiempo tan cerca!

Hospital de La Inmaculada de Huércal-Overa

Aquí mucho nos preocupamos por los trenes, las tortugas y hasta el Cable Inglés, pero por los viejos, me van a perdonar, da la impresión de que nadie sufre, nadie levanta la voz, nadie pone una denuncia ante la justicia. Y si alguien lo hace, lo empluman, como es el caso del médico granadino. Hay que ahorrar, dicen los políticos, y ahí aparece el sector más débil, el de los viejos y sus enfermedades. Si a eso unimos que el SAS de la Junta está retirando, perdón racionalizando, las medicinas a los jubilados, la situación empieza a ser insoportable. Un día recibes una llamada de una señora, que dice ser médica, y te comunica que te pases por el centro de salud que te van a racionalizar las medicinas que estas tomando, tampoco hace falta que vayas, cuando vas con la tarjeta a la farmacia te encuentras que ya te han quitado las que han creído oportunas. ¡No, por favor, no es que quieran hacer desde Sevilla, capital del andalucismo sanitario, lo que aquel ministro chino o japonés dijo sobre los viejos, ni se me ocurre pensarlo!, pero se tiene la sensación de que se está marginando a un sector que crece por la edad en enfermedades.

Hay rumores de que la alta y última tecnología no se pone a disposición de según qué enfermos, por su edad. Y hasta se dice que los tratamientos farmacéuticos están sufriendo un retroceso generacional. Aclarando, que las medicinas actuales son más caras y se recetan las de hace años. Y a todo esto sin hablar de los medios que no tienen o están rotos en el servicio de Oncología o de los anestesistas que faltan en Cruz Roja. La mejor sanidad del mundo tenemos, claro, pero sólo para algunos.