Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Bisbal revienta el Teatro Real de Madrid

Pedro del Corral
El Mundo
Tú, que decidiste no ir a ver a David Bisbal por vergüenza, que repudias el fenómeno fan o que te ruboriza la etapa romanticona en la que quedaste sumido hace 15 años con sus canciones, déjame decirte que anoche cerró su concierto en el Teatro Real a golpe de electrónica, que Bisbal ya no es Bisbal, que todo por lo que se le conoció ha quedado en un segundo plano. Sus patadas al aire, sus "esto es increíble", su pop facilón han desaparecido. ¿Y qué?, dirás. Y nada. Pero ni eso ni su rara tendencia a asumir riesgos innecesarios, han alterado su razón de ser. David se ha desfigurado, ha sangrado por dentro, sí. Pero el bofetón que se ha propinado no ha conseguido acabar con su esencia.

Un momento de la actuación

David, con Tini

Empezó con Mi norte es tu sur Antes que no, lo que ya vaticinaba que, ahora,tiende a un perfil sonoro más estilizado, más definido y menos previsible que en etapas anteriores. Así se notó cuando recuperó Quiero perderme en tu cuerpo, de su primer trabajo. "Qué bonito volver a casa y encontrarme con mi público de frente", dijo el cantante, que presenta en España Hijos del mar, mientras continuaban los sintetizadores con la velada. Sus nuevos sonidos electrónicos, r'n'b y funky no pueden ser más oportunos viendo los derroteros latinos que copan el mercado discográfico.


David, anoche

Sin embargo, donde realmente se crece -y así se notó en la respuesta de las más de 1700 personas que llenaron el espacio- es en esas tempestuosas baladas que siguen levantando pasiones. Así lo demostró en CulpableNo amaneceEl ruido o La tenga o noTodas de Vega, que, desde Sin mirar atrás, ejerce con maestría de sastre musical con algunas de las composiciones más memorables del almeriense. Una puesta segura y su punto fuerte. Todo ello, claro, intercalado estratégicamente en las dos horas que duró la actuación -enmarcada dentro de los conciertos organizados por el Universal Music Festival- para conjugar su particular juego de emociones: 50% David, 50% Bisbal.

De lo que no hay duda es que controla la profesión, prevé el devenir de las modas y cada uno de sus discos contiene al menos un par de hits lo suficientemente potentes como para para mantener la llama candente. De modo que su actuación no fue más que el colofón ideal, una comunión donde lo principal era satisfacer a los previamente convencidos. "Me siento tan a gusto y tan agradecido que me emociono", señaló el almeriense que contó con una puesta en escena a la altura de grandes artistas internacionales -con efectos luminosos y cuatro pantallas- y estuvo acompañado por una banda de seis músicos.

A pesar de encontrarse en esa etapa de madurez artística, no dejó, en ningún momento de buscar la sorpresa. Así, invitó al escenario a Tini Stoessel para presentar en directo Todo es posible -tema principal de la nueva entrega de Tadeo Jones- y a Miguel Poveda para interpretar Mi princesa, el gesto idóneo para que sus seguidores se sintiesen -más, si cabe- parte del show. Pues, al final, Bisbal se nutre de ellos, tanto o más que de sus canciones. No había más que ver lo espontáneo y cercano que se mostró. "Ojala no amaneciera nunca y me quedase con vosotros en teatro para siempre", comentó el cantante que, desde su debut en 2002, ha vendido más de cinco millones de discos, ha conseguido 60 discos de Platino y de Oro y ha realizado cinco giras internacionales y más de 600 conciertos.

En definitiva, se podría decir que David es de esos pocos que ha disfrutado transitando por su propia purga musical -incluso, personal-. Casi a la par que su público -heterogéneo, todo hay que decirlo-. Ya no sólo reclaman SilencioEsclavo de tus besosAve María o Lloraré las penas -que tocaron-, sino también otro tipo de canciones más maduras, en línea con sus vivencias y sin el objetivo comercial como primera bandera. El truco, por el momento ha funcionado sin mayor pretensión que contar, emocionar y escuchar. Sin complejos ni vergüenzas. Lo que todo seguidor espera. Incluido tú.