Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

¿Hay algún gramo de inteligencia ahí?

Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

Ni ante la barbarie se ponen de acuerdo. Los actos organizados para recordar el 80 aniversario del bombardeo de Almería por la armada nazi volvieron hace unos días a poner de manifiesto la escasez de inteligencia que habita en algunos (¿la mayoría?) de los políticos que nos dirigen. Es la misma canción y, casi siempre, los mismos protagonistas.

Ni ante la barbarie se ponen de acuerdo

El último capítulo ha sido protagonizado por la Junta y el Ayuntamiento, pero en los anteriores el dúo se ha ampliado a un trío con la participación de Diputación. Da igual que el motivo sea el aniversario infeliz de aquella mañana de fuego y miedo, las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro, el Milenio de la Alcazaba, el agua que no llega a los regantes del Andarax, la Orquesta Ciudad de Almería o El Corte Inglés. Todo se reduce al qué dices tú que yo me opongo.

¿Qué debilidad intelectual hay que padecer para no coincidir en proyectos en los que solo el uso del sentido común los facilitaría?

Tan censurable comportamiento es asumido con tanta naturalidad por quienes lo practican que su entusiasmo por la discrepancia forzada les sitúa en la preadolescencia política. Esta enfermedad infantil ya comenzó con el nacimiento de la Democracia, pero si el paso del tiempo en otras patologías políticas atempera los síntomas, en las relaciones entre Administraciones, no solo no se han atenuado, sino que han aumentado. ¿Tanto cuesta ponerse de acuerdo?, ¿qué debilidad intelectual hay que padecer para no coincidir en proyectos en los que solo el uso del sentido común los facilitaría?, ¿qué incapacidad permanente hay que sufrir para que en cuestiones elementales se busque la discrepancia y no el consenso?

Hay memorias que envenenan los sueños y el recuerdo de este infantilismo político lleva marcando la vida de las instituciones almerienses desde el recuerdo lejano de 1977. Lo sorprendente no es solo que cada bando se mantenga impasible el ademán en sus posiciones de oponerse a las propuestas del oponente político. Lo que desconcierta -y sonroja y abochorna- es que hemos tenido gobernantes que han cambiado de opinión cuando han cambiado de bando o cuando han pasado del poder a la oposición.

Algunos concejales que se manifestaban contra la llegada del Centro Comercial Mediterráneo acabaron siendo protagonistas satisfechos la tarde de su inauguración

Nunca olvidaré aquella estampa memorable del impúdico transfuguismo que reflejaba como algunos concejales que una mañana encabezaron la manifestación que se oponía a la llegada del Centro Comercial Mediterráneo acabaron siendo protagonistas satisfechos la tarde de su inauguración.

El diálogo es el instrumento más poderoso que tiene el ser humano para avanzar. Podemos discrepar, pero la capacidad razonante es el mejor y más útil cauce para buscar un punto de llegada satisfactorio aunque en la salida hayamos discrepado. Todos tenemos razones, pero nadie tiene la Razón y es a esa confluencia razonada a la que apelaba Machado cuando se preguntó en sus Proverbios “¿Tu verdad? No. La Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”.

Nadie cumple el consejo machadiano. Por eso no es de extrañar que, cada vez, más ciudadanos tengan la convicción que no les representan. No sé si es incapacidad o torpeza o las dos cosas. Y entonces me acuerdo de los versos de El Piyayo y están a un paso de que a chufla los tome la gente, a nadie den pena y acaben produciendo un desprecio imponente.