Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Principio general para 2017

Miguel Ángel Blanco Martín
Periodista

Pensar y sentir, con el poder de la Palabra. Cuando el año 2017 avanza, existe ya una abrumadora realidad que rodea a toda la sociedad. Como si no pasara nada. Y sí está pasando, en una democracia secuestrada. Incertidumbre ante el cercano futuro. Suspense, ante los nuevos tiempos. Optimismo y pesimismo van de la mano. Casi nada es como parece. Por eso, pensar, sentir y ahondar en el compromiso personal es un principio general para avanzar sobre la realidad, para ser consecuentes, en este territorio almeriense, por ejemplo, y en cualquier otro que pudiéramos imaginar. Todos los territorios, personales y colectivos, están interconectados. No tienen sentido, los unos sin los otros. Y nadie debe quedarse al margen. Democracia real, en Cultura, Política, Educación, Sociedad, Justicia, Libertad, Igualdad. Éste es el año donde los debates de las ideas tienen que forjar el renacer del pensamiento crítico en un proceso de reencuentro con nuestra realidad más cercana.

Pensar y sentir, sobre el gran vacío de la política secuestrada por la corrupción, especialmente de la clase política y financiera y del poder judicial, que construye y gestiona la sociedad, al margen del sentir de la calle. Para saber qué pasa de verdad, por ejemplo, en el Ayuntamiento, en la Diputación, en los partidos políticos, en los sindicatos, ,en la Universidad, en las grandes empresas. Hay que pensar y sentir cómo transcurre el día a día  de la vida ciudadana; cuál es la razón de ser de los alcaldes y concejales, de los diputados, de los parlamentarios de todo signo, congresistas y senadores de todo el espectro ideológico; cuáles son sus compromisos y responsabilidades, incumplidas; cómo en el desarrollo de lo político se tiene que emprender una recuperación de las ideas, de la credibilidad perdida durante años. Y en este proceso, la realidad de la calle, la ciudadanía, tiene que recuperar su conciencia crítica, su presencia, protagonismo y poder perdido o abandonado, consciente o inconscientemente.

Pensar y sentir qué pasa con la vida cultural en esta provincia, dominada por la cultura oficial. Cuál es la verdad que emana de los libros, de la poesía, de la literatura en general, de la música, del teatro, del arte, del cine, de los discursos de la palabra y de la imagen, de la ciencia. Hay que recuperar y darle de nuevo sentido al lamento de Rafael Alberti, “qué cantan los poetas andaluces de ahora…”; qué sienten los autores almerienses de ahora; cómo nace la poesía y transforma el interior personal y el mundo; qué teatro empuja por salir al escenario; donde están los cantautores, qué cantan los grupos musicales, qué conciertos imaginan, qué música rodea la atmósfera cultural; qué imágenes se escapan con voz propia de los objetivos fotográficos; qué transmite el cine en las grandes y pequeñas pantallas. Para que emerja de nuevo con fuerza la conciencia crítica cultural que ayude a desarrollar la imaginación, no sólo a conocer e interpretar la realidad, sino a transformarla. Y para eso, también es necesaria la conciencia crítica de un viejo y nuevo periodismo, con el compromiso de desvelar los subterfugios de la realidad oficial.

Pensar y sentir dentro de las aulas, desde primaria hasta los últimos círculos universitarios, porque en este territorio están las claves para la construcción social, individual y colectiva de las personas, para forjar conciencias con sentido del compromiso personal y colectivo.

Pensar y sentir qué significa, de verdad, el año de Miguel Hernández, en el 75 aniversario de su muerte. Significa pensar y sentir sobre la memoria histórica, sobre los vencidos, olvidados, humillados y ofendidos, para poner freno a la impunidad del poder establecido y de quienes tienen encarcelada, enterrada y desaparecida la verdad de la Palabra, que alimentan la construcción de una sociedad alienada, donde el fútbol y la información-basura son el auténtico opio del pueblo. Hay que recuperar la palabra del poeta: “Que mi voz suba a los montes/y baje a la tierra y truene,/eso pide mi garganta/desde ahora y desde siempre”.

Pensar y sentir sobre el corazón de la tierra, de la naturaleza que agoniza, del planeta en proceso de destrucción, porque no estamos solos, porque hay un solo mundo, que es nuestro, de todos. Y para eso, el poder de la Palabra y la Conciencia crítica es vital y tiene que abrirse paso entre los escombros de esta democracia difunta. Para que resucite.