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Juan Sánchez Miranda: "Lo mio son las personas"

Antonio Torres
Director de Canal Sur

La Asociación No Estás Solo  (NOESSO), que atiende a más de 11.000 personas, celebró en noviembre su 25 aniversario. En los últimos días ha sido premiada por el Instituto para la Calidad de las ONG (ICOG), organización que agrupa a ONCE y resto de organizaciones sociales. Juan Sánchez  huye del pesimismo para solucionar problemas.

Un trabajador, con mucho talento, Juan Sánchez Miranda (Tahal, 1959), sacerdote comprometido con los más desfavorecidos desde siempre, ha dado razón de ser al lema “El empeño por la vida, con la vida en el empeño”.  Forman un equipo que preparan a muchas personas para que puedan salir del enredo que supone la vida. Todos debemos ser conscientes de que en cualquier momento, jóvenes y mayores, podemos caer en una red laberíntica de la que se sale poniendo empeño y colaborando con el equipo cualificado, y muy profesional, que encabezan la presidenta de Noesso, María Luisa Martín, y Juan Sánchez, hijo de agricultor en el cortijo de  Las Contraviesas. “Mi padre”, dice Sánchez Miranda, “tenía que pagar la contribución en Uleila, Tahal y Tabernas porque el cortijo estaba en límite de los tres pueblos. No, no éramos terratenientes, ni mucho menos. Mi padre, con su sudor, logró ser propietario”.

Juan Sánchez Miranda

La vocación por el sacerdocio le vino cuando empezó los estudios universitarios. "Estaba en Ingeniería Forestal,  en Huelva, y cada vez me veía menos allí. Siempre tuve vocación solidaria. Lo mío eran y son las personas”. Juan ha estado en todas las batallas sociales que se iniciaron en el umbral del nuevo siglo. Desde Almería Acoge tuvo una atalaya para saber el camino de las emigraciones, las pateras, los refugiados, el hambre. Se convirtió en una voz de la experiencia en cuestiones sociales para buscar pan y trabajo a muchas familias.

El periodista tiene una anécdota, ocurrida en una de las noches de los sucesos racistas de El Ejido. Me infiltré en un grupo de “imbéciles o desarmados” que pegaban fuego a casas de inmigrantes, a negocios, y que se dirigían a la sede El Ejido Acoge. Llamé a Juan Sánchez y le advertí de la tragedia que se avecinaba para que salvaguardara los documentos o materiales más importantes de la sede.

Está muy enfadado por la violencia y el hambre y  comprueba que las muertes en el Mediterráneo ya superan las 4.000 en lo que va de año. A este sacerdote se le admira y quiere por todos sitios, especialmente en Laujar, Berja, Vicar, en todo el Poniente y la Alpujarra donde tienen el privilegio de contar con su sabiduría y pedagogía para pelear por los necesitados.

"En este momento, los chavales solos y ausentes necesitan ayuda. Hay dos mundos distanciados. Sin supervisión, padres y adultos deben poner en valor lo que significa ser padres y madres. En casos de soledad y falta de amor,  en los niños que se traduce en formas de llamar la atención  con quejas, navajas o lo que sea. Necesitan más afecto y autoridad de un adulto que les ayude”.

Su recomendación es rotunda: “Tenemos que abandonar el pasotismo como sociedad. Si un niño de seis años da, por ejemplo,  un puntapié a otro, hay que ejercer como adulto o padre. Esos niños que llaman la atención necesitan ayuda en la escuela o la familia porque en muchos casos forman parte de familias con graves carencias o desestructuradas”.

Ha pasado un cuarto de siglo para Noesso y mantiene el mismo vigor y rebeldía porque las cosas funcionen. Un cuarto de siglo. “Hay que salir fuera de la sombra de la exclusión. Formamos parte de entramado de redes. Y vosotros como medio sois gente disponible para correr la cortina de la vida”. Juan Sánchez Miranda es de los que opina que el trabajo que realizan debe conocerse.  “Lo que no se visibiliza no existe”.