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Inmaculada Sol:"La familia es la mayor fuente de amor y de conflictos"

Antonio Torres
Director de Canal Sur

El apoyo a las personas para que superen sus condiciones adversas es la línea básica de su trabajo social. Es un torbellino de ideas para que las desfavorecidas sean  arquitectas de sí mismas, como diría el humanista Carl Rogers. Es una gran comunicadora. La trabajadora social, terapeuta familiar sistémica y mediadora familiar Inmaculada Asensio Fernández Sol (Almería, 1978)  denuncia, que la sociedad no es consciente de problemas brutales cuando te encuentras a hijos que echan de sus casas a padres.

La mirada amable de Sol

Asensio  tiene mecanismo para la detección de malos tratos a personas mayores. “Me da mucha pena que la gente, los vecinos de una comunidad que convive cerca del problema,  lo sigue considerando un cuestión de familia que debe abordarse en la propia intimidad. Cuando justamente los impunes agresores son los que cuidan a estas personas mayores”, denuncia.

Cree que ese gravísimo problema que tenemos necesita regularse en cuanto a protocolos. “Tuve un caso de un señor de 97 años y de hecho elaboré un vídeo sobre cómo detectar el problema”. De su experiencia, reitera que las víctimas suelen proteger a sus hijos, que generalmente suelen ser sus agresores. Tiene palabras de elogio para una de las pioneras como Concha Márquez, que acaba de jubilarse como funcionaria y el Ayuntamiento de Almería ha reconocido su labor desde los primeros años 80.

Sol ha participado en programas de Canal Sur como Los Reporteros y ha elaborado un vídeo sobre los barrios tan singulares como La Chanca. “La mayor fuente de amor y de conflictos se da en la familia: cariño e impunidad a partes iguales”, asevera. Ha convertido la profesión que vive desde que era una niña en su vida. Le  encanta la Comunicación. “Cuando era adolescente”, rememora,  “me daba cuenta que tenía habilidades innatas para solucionar conflictos. Cada vez que alguien tenía un problema grave venía y me lo contaba. Con la  pandilla ocurría igual”.

Su pasión es genuina cuando se expresa narrando cuando curra a pie de calle. “Los trabajadores sociales llegamos, incluso en los casos más extremos,  donde no entra ni la policía para evaluar cómo viven las familias, si tienen para comer, cómo crían a su prole…”. Sol,  como muchos de sus compañeros, aborda las cuestiones con una mirada amable y tratando de que sus juicios y miedos no se vuelquen sobre lo que ya atenaza la vida de estas personas.

Pone toda su personalidad para que la vida se haga soportable sin perder la sonrisa.  Asegura que las personas mayores cuando abren el periódico, escuchan la radio o ven la televisión  observan que casi todo está inundado de problemas sociales o sucesos. Echa de menos que no haya historias de esas personas solas en las que las más afortunadas solo tienen a los trabajadores sociales.  En esa labor se encuentra a diario con familias que no llegan a final de mes o que están solas. Reclama una mayor implicación y que se subraye cuando se logran éxitos, cómo familias que finalmente, por intervención de técnicos sociales,  no pierden la casa o la persona  que tras un subsidio encuentra un trabajo.

Cada día sigue avanzando en su trabajo. Acaba de sacar adelante el trabajo fin del Máster de Comunicación Social de la Universidad de Almería, bajo la dirección del profesor Bañón, denominado  “Análisis del discurso ético en las políticas sociales: leyes autonómicas de servicios sociales”.  “Con el máster quería traer un poco de luz a mi vida”. La pasada semana le confirmaron que forma parte del Centro de Investigación CYSOC de la UAL y que dirige Manuel López Muñoz. Sol ha dedicado su vida profesional a la cocina del centro especial de empleo El Saliente Las Pocicas, barriada  de Albox.