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Las elecciones del domingo en cinco claves

Emilio Ruiz

Todos los resultados electorales, por previsibles que sean –y las del domingo lo son, tanto en Galicia como en el País Vasco- se pueden prestar a varias lecturas. En ninguna de las dos comunidades autónomas ha habido alteración del partido ganador, pero el recuento de votos ofrece ciertas perspectivas que convienen analizar. Hagámoslo desde una quíntuple vertiente: la clave local, la nacional, la partidista, la nacionalista y la ideológica.

En clave local -o regionalista o autonómica, o como se le quiere llamar- los partidos gobernantes han recibido un voto de confianza a su gestión. En Euzkadi, hace tiempo que Íñigo Urkullu desterró la política errática del lunático Ibarretxe. La paz social y política que hoy se viven en el País Vasco tiene mucho que ver con el abandono de las armas por parte de ETA, pero también con la eficaz gestión del PNV. Ibarretxe era un aventurero, y Urkullu, un gestor. No es por causalidad por lo que el PNV ha conseguido aumentar su número de escaños. En cuanto a Galicia, Feijóo no ha sufrido el deterioro que Rajoy obtuvo en su pretensión de ser reelegido. El presidente gallego ha personalizado la campaña, incluso en algunos casos haciendo desaparecer el logotipo del Partido Popular para destacar su propia figura. El buen resultado es evidente.

Feijóo y Úrkullu han obtenido dos importantes resultados (Foto: La Voz de Galicia)

En clave nacional, los resultados del País Vasco y de Euzkadi no son significativos para la formación del Gobierno central. En el Partido Popular se abrigaba la esperanza de que sus diputados en el Parlamento vasco fueran necesarios para que el PNV conformara una mayoría de Gobierno, y así poder pedir el recíproco apoyo de los disputados del PNV a Rajoy en Madrid. Urkullu puede conformar una mayoría estable con los nueve diputados del PSOE o con los del PP. Pero el PNV se siente más cómodo en una alianza con los socialistas. Cuestión distinta sería que al PSOE no le interesara este apoyo. Algunas voces socialistas creen que sus nueve diputados deben irse a la oposición para dejar de sufrir el desgaste que puede suponer un apoyo al Gobierno de Urkullu.

En clave partidista, tal como sucedió con los resultados del 26-J, Rajoy ha salido fortalecido, y Sánchez, Iglesias y Rivera han salido debilitados. El PSOE camina de derrota en derrota hasta la derrota final. “Cada vez vamos a peor”, dice, amargamente, Carme Chacón. Mi impresión es que la crisis socialista no se arregla con un simple cambio de líder, aunque eso sea también necesario. Si el problema del PSOE fuera solo Pedro Sánchez, el problema desaparecería sustituyendo a Sánchez por otro secretario general. Pero las cosas no son así de simples. Susana Díaz arriesgaría demasiado si pretendiera abandonar la nave andaluza para intentar evitar el naufragio del PSOE. Un salto de ese tipo hay que darlo con mejores perspectivas de éxito. Las primarias del mes que viene no son el momento de Susana. A ver qué dice en el Comité Federal del sábado.

Podemos tiene un problema: que sus resultados electorales no los valora en base a resultados anteriores, sino en base a expectativas. Al poner las expectativas tan altas, resultados apreciables los convierte en derrotas. En Euzkadi se situaron como primera fuerza política en las elecciones del 26-J, y ahora pasan a ocupar el tercer lugar, superados por EH Bildu. Frente a más de 330.000 votos cosechados en junio, la candidatura Elkarrekin Podemos, que integra también a Ezker Anitza (Izquierda Unida), Equo y otras pequeñas formaciones políticas, ha logrado menos de 160.000 votos. En Galicia han dado el ‘sorpasso’, ciertamente, pero su gran esperanza era hacer una unión Podemos-PSOE-BNG que sumara más escaños que el PP. En Marea es primera fuerza de la oposición, con los mismos diputados que el PSOE, algo que parece que les es suficiente. En cuanto a Ciudadanos, no ha logrado un solo diputado en Galicia ni en el País Vasco. Albert Rivera tiene motivos para estar preocupado.

Las elecciones del domingo en el País Vasco tienen también una interesante lectura en clave nacionalista o independentista. Hace cuatro años, PNV y EH Bildu –los dos partidos independentistas- consiguieron 48 diputados. Ahora entre ambos tienen dos menos. Una mayoría del Parlamento vasco no es independentista. En cambio, una inmensa mayoría sí es partidaria de lo que eufemísticamente se ha dado en llamar ‘derecho a decidir’. Sólo los 18 diputados del PP y del PSOE, en una cámara de 75, son contrarios a un referéndum de autodeterminación.

En clave ideológica derecha-izquierda, tanto en Galicia como en el País Vasco se observa un modesto predominio de los diputados conservadores. El PP tiene en Galicia más diputados que las tres formaciones de izquierdas (En Marea, PSOE y BNG) juntas, mientras en el País Vasco los dos partidos de talante conservador (PNV y PP) también forman mayoría absoluta.