Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Publicación no comercial.


El reinado del pimiento

Armando García
Director de AG Comunicación


Uno de los rasgos más significativos en el arranque de la campaña agrícola es la supremacía del pimiento por encima de los demás cultivos hortícolas. Según las previsiones de la Junta, este año se sembrarán algo más de 10.100 hectáreas de pimiento, un 6,4% más que en la campaña anterior. Bajan el resto de cultivos habituales, como el pepino, el calabacín, la berenjena y el tomate, al tiempo que desciende ligeramente la superficie total de cultivo bajo plástico hasta las 36.600 hectáreas.

Pimientos de Agrofilabres

A tenor de estos datos, es lógico deducir que las cooperativas han planificado más pimiento con la intención de garantizar rentabilidad a sus socios. Parece ser que el pimiento tiene la mejor papeleta para recibir de él los mejores precios medios de la campaña. Se diría incluso que si hay un cultivo en el que la etiqueta “made in Almería” sigue siendo fuerte en los mercados internacionales, ese cultivo es el pimiento.

No es casual. El pimiento, más que ningún otro cultivo hortícola, ha sabido adaptarse al control biológico de plagas y aumentar su rendimiento. Si a eso le añadimos el enorme trabajo de mejora realizado por algunas casas de semillas, nos encontramos con variedades de pimiento capaces de alargar los ciclos de producción casi eternamente, hasta llegar a ser los únicos disponibles en el mercado durante esas semanas en las que tradicionalmente Almería acaba su producción y Murcia aún no ha comenzado.

En tercer lugar, me hablan los expertos del resurgir del mini pimiento, cada vez más demandado para la exportación a consecuencia del imparable interés por picotear hortalizas en cualquier momento y en cualquier lugar, esa tendencia que los expertos denominan “snacking”.

Como todos los reinados, el del pimiento que ahora se inicia podrá ser recordado con gratitud o con desprecio. Detrás de ese incremento de hectáreas se encuentra el desesperado afán por dar seguridad al agricultor, que el año pasado perdió un 16% de renta, al tiempo que los costes de producción aumentaron un 46%. Eso significa que a muchos no les saldrán este año las cuentas, a pesar de que lo hagan todo muy bien.

Con este breve análisis, creo que está muy claro el poder que tienen los mercados, capaces de decidir qué se siembra en Almería. Debe ser así. Hay que producir con una clara orientación a cubrir la demanda real del mercado. Por desgracia, casi la mitad de la producción hortofrutícola de la provincia va por libre, no planifica y no está representada en ninguna figura asociativa. Nos irá mucho mejor cuando dejemos de tener el enemigo en casa.