Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Publicación no comercial.


Chuscas y razonables críticas al exJEMAD

Rafael M. Martos
Director de Noticias de Almería

El rechazo de Izquierda Unida en Almería a la elección por parte de Pablo Iglesias del general Julio Rodríguez (ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa) como cabeza de lista por esta circunscripción, en la coalición electoral, ha tenido dos vertientes, una razonable y otra chusca, pero, como suele pasar, ha sido esta última la más mediática. Las declaraciones de la coordinadora provincial de IU, Rosalía Martín, diciendo que prefiere antes al mono Amedio que a un “hombre de la guerra” suena a viejuno, a viejuno y a incoherente, porque imagino que los generales que defendieron la II República Española, o el comandante Ernesto Guevara, o el comandante Fidel Castro y su hermano Raúl, o el comandante Hugo Chavez… por citar sólo algunos, también son hombres de la guerra, además hombres de izquierdas todos ellos, como se supone que lo es el exJEMAD.

Julio Rodríguez
Mucho más razonable era lo expresado por el concejal de IU en el Ayuntamiento de Almería Rafael Esteban, que en declaraciones a Noticias de Almería obvió ese detalle y se limitó a destacar que no era una persona de la provincia, que además desconoce la realidad social y económica local y que, por tanto, si Podemos no tiene a nadie aquí para encabezar la candidatura con solvencia política, que le ceda el puesto a IU.

¿Es que no hay nadie en Almería con capacidad para liderar la candidatura? ¿En serio? ¿Tan pocos y tan malos son?

Ahí es donde está el problema. Madrid está tan lejos de Almería –infinitamente más que Sevilla en todos los sentidos- que sentados a la mesa Iglesias y Garzón debieron entender que si aquí Podemos había logrado un escaño, lo lógico era que pusieran el número uno. Pero las cosas no funcionan así. Quien tiene verdadera capacidad de movilización en Almería es Izquierda Unida, no Podemos; quien tiene cuadros realmente curtidos en la acción política es Izquierda Unida, no Podemos; quien tiene detrás no sólo simpatizantes y votantes, sino militantes de 24 horas al día, es Izquierda Unida, no Podemos.

¿Por qué Alberto Garzón tuvo que llamar a Rosalía Martín para decirle que se callara?

El problema está en que Podemos vuelve a revelarse como lo que es, un partido centralista y centralizado –nada centrista, por cierto- que pone y quita desde Madrid y que cuenta con la sumisión total de sus asalariados. ¿Cómo es posible que nadie de Podemos en Almería haya saltado pidiendo explicaciones? ¿Es que no hay nadie en Almería con capacidad para liderar la candidatura? ¿En serio? ¿Tan pocos y tan malos son?

David Bravo no tuvo ni una sola iniciativa relacionada con Almería en sus cuatro meses de triunfal diputado por esta circunscripción, a la que no vino ni a recoger la credencial que le otorgaron sus votantes almerienses. Lo mismo pasará –si es que entra- con el general Julio Rodríguez, un gallego a quien da lo mismo ir por Zaragoza que por Almería o por Jaén, con tal de que, esta vez sí, tenga un escaño en el que sentarse.

Insisto, ¿de verdad que no hay nadie en Podemos que sea de Almería y tenga capacidad para representar a esta provincia en las Cortes? ¿Por qué Podemos en Almería calla cuando por segunda vez desde Madrid imponen al número uno de la candidatura por esta provincia ninguneándolos?

Que no venga ahora Podemos en Andalucía alardeando de "andalucismo", ni que nos vendan motos esos colectivos que vestidos de verdiblanco se le están adosando -o intentándolo, mayormente sin éxito, porque Podemos quiere devorarlos antes que tenerlos cerca-, que para ellos seguimos siendo lo mismo que para los demás partidos. Nosotros ponemos los votos y ellos se quedan con los escaños, y "ya-te-veré". Eso se llama colonialismo. Teresa Rodríguez y sus adláteres callan, y Lucía Ayala en Almería aplaude... pues vale, para quien tuviera dudas, ya lo puede ver.

¿Por qué Alberto Garzón tuvo que llamar a Rosalía Martín para decirle que se callara? ¿Es que Garzón también ha perdido la dignidad aquella con la que llegó el primer día al Congreso en bicicleta –de la que nunca más se supo, por cierto- y por un escaño está dispuesto a venderse al mejor postor?