Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Publicación no comercial.


Los trabajadores del manipulado de frutas y hortalizas

Armando García
Director de AG Comunicación


Se habla poco, muy poco, de las miles de personas que componen en nuestra tierra las cadenas de manipulado de frutas y hortalizas. En su mayoría mujeres, son una fuerza laboral imprescindible para que la producción del mar de plástico llegue a su destino bien envasada y con el formato exigido por los distribuidores. Sin embargo, a pesar de su enorme importancia, los trabajadores del manipulado casi nunca salen en los medios. Son los otros, los que trabajan en silencio, los que pasan desapercibidos, unas manos tan necesarias como mediáticamente invisibles, salvo cuando expira su convenio colectivo.

El 31 de agosto expiró el convenio provincial

Como viene ocurriendo periódicamente, el sector del manipulado se hace oír y choca de lleno con los intereses de la patronal. Nada nuevo bajo el sol, porque los encontronazos entre unos y otros han sido históricos y han puesto en jaque en más de una ocasión la normalidad en las exportaciones hortofrutícolas almerienses.

El pasado 31 de agosto expiró el convenio provincial del sector que ha estado en vigor desde 2010, y que supone un coste básico de 6,28 euros/hora por trabajador, sin contar ningún complemento. El escenario de negociación ha cambiado mucho desde 2010. El mapa homogéneo que formaban en Almería las empresas de comercialización se ha alterado con la llegada de nuevos operadores cuyo funcionamiento no encaja en los estándares ni de una cooperativa, ni de una alhóndiga. Si a la llegada de esos nuevos operadores que van por libre y que compiten por mercado y por clientes con las grandes empresas del sector le añadimos el efecto negativo que la crisis ha provocado en la comercialización hortofrutícola almeriense ya tenemos el caldo de cultivo perfecto para que las posiciones de partida estén muy alejadas.

Desde que se negoció el último convenio del manipulado han caído algunos buques insignia de la comercialización agrícola almeriense, un dato que ahora no puede pasar desapercibido. Todo esto puede explicar que la patronal, por primera vez, ponga sobre la mesa la acusación de que hay empresas que no cumplen el convenio, es decir, que se sospecha que hay operadores comerciales establecidos en Almería que ejercen una competencia desleal.

Hay recelo, por no decir miedo, a lo que pueda suceder en el futuro con las grandes inversiones realizadas y a algunas empresas puede que no les salgan ya las cuentas después de varios meses seguidos con precios en origen por debajo de los costes de producción. Se impone un ejercicio de cordura y diálogo para resolver cuanto antes la situación y no dar pistas al enemigo dejando a la vista que uno de los sectores laborales más gruesos de las provincia está sin convenio.