Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Publicación no comercial.


Carta abierta al presidente de Radio Televisión Española (RTVE)

Juan de Dios Ramírez-Heredia
Abogado y periodista
Presidente de Unión Romaní

Señor Presidente y señor Director de Contenidos de RTVE: Ayer, como de costumbre, mientras me comía un bocadillo con el que aguantar el cuerpo al mediodía, visioné el telediario de las tres de la tarde emitido por la UNO de TVE. Y fue en el momento en el que la locutora, voz en off, se ocupó en narrar los incidentes ocurridos en Ávila, ―en los que los integrantes de dos familias se enfrentaron a tiros―, cuando lamentablemente ocurrió lo que me temía. La narradora nos identificó a los gitanos como a los autores de ese enfrentamiento.

José Antonio Sánchez
Nosotros entendemos, señor Presidente, señor Director de Contenidos de RTVE, que al emitir esa noticia se ha contravenido muy gravemente algunos principios que deben inspirar el comportamiento profesional de quienes ejercen la noble y esencial tarea de informar, y al mismo tiempo conformar la opinión pública de los ciudadanos.

Esta es nuestra valoración del hecho informativo: A nuestro juicio, evidentemente subjetivo, la noticia no tenía la importancia destacable que mereciera un espacio en uno de los telediarios de TVE. La verdad es que parece ser que dos personas, o grupo de personas, se enfrentaron realizando una de ellas algunos disparos desde una ventana. Los impactos aparecen en la chapa de una furgoneta que estaba aparcada en el lugar de los hechos. Y aquí se acaba la noticia porque la policía, que acudió rápidamente al lugar de los hechos, tras identificar a más de 30 personas no efectuó ninguna detención. Además, gracias a Dios, no se produjo ningún herido, lo que sí hubiera dado una dimensión diferente al enfrentamiento.

"Ante una noticia de menor entidad, TVE hace hincapié en afirmar que son dos familias gitanas las que se enfrentan en un ajuste de cuentas"

Los profesionales de TVE encargados del telediario entendieron que un hecho de tanta gravedad debía ser puesto en conocimiento de los televidentes. Descartamos, por supuesto, que esa pieza informativa se insertara en la parrilla por falta de noticias o lo que sería peor, porque el redactor, movido por un impulso racista, quisiera poner de manifiesto que los protagonistas del incidente eran gitanos. 
Sin embargo, nosotros queremos destacar algunos aspectos de especial gravedad que nos parecen intolerables. 

Primero: Denunciamos que sobre unas imágenes anodinas y de pésima calidad apareciera, con caracteres muy destacados, el siguiente mensaje: “EN MENOS DE 48 HORAS, DOS FAMILIAS GITANAS SE ENFRENTAN EN UN AJUSTE DE CUENTAS”. 

Segundo: La locutora puso especial énfasis en decir: “Todo aparenta a que se trata de un enfrentamiento entre dos clanes gitanos”. 

Es decir, ante una noticia de menor entidad, TVE hace hincapié en afirmar que son dos familias gitanas las que se enfrentan en un ajuste de cuentas. Lenguaje inadecuado para una noticia de alcance y que es más propio de la narrativa policiaca de las novelas negras o de las crónicas políticas donde los “ajustes de cuentas” son el detonante de tantas acusaciones por corrupción. Pero había que insistir más, a pesar de que estamos hablando de una noticia cuya duración fue de un minuto. El ajuste de cuentas se produce entre dos clanes gitanos. No tiene precisamente la palabra “clanes” en este contexto un sentido simplemente enunciativo o neutro. Como dice Hakim Bay los clanes de la tribu son parte de las sociedades tribales mayores que actúan como por agrupamientos tales como sociedades secretas de caza o guerra. 

Sr. Presidente de RTVE, Sr. Director de Contenidos: hacer mención a nuestra condición de gitanos para señalar a unos presuntos delincuentes es, como mínimo gratuito, innecesario y hasta provocador. Los gitanos y gitanas españoles llevamos mucho tiempo batallando por lograr que se destierre del imaginario popular la imagen de indeseables con que durante años hemos sido señalados. Desde el inicio de la nueva era democrática que disfruta nuestro país han sido muchos los logros alcanzados. El analfabetismo total que padecíamos en 1977 está a punto de extinguirse. Hoy son decenas los jóvenes universitarios que, con gran esfuerzo, y la colaboración indispensable de sus padres, ejercen sus profesiones en cualquier ámbito de la sociedad española. Pero todavía nos queda mucho camino por recorrer para que no sucedan hechos como los que nos ocupan acontecidos en Ávila, en Barcelona, en Pontevedra o en cualquier otro lugar de nuestra geografía. Porque cada vez que aparece la palabra “gitano” en el contexto de un acto incívico o delictivo automáticamente se proyecta en el convencimiento popular que todos los gitanos somos violentos o insociables. 

Pongan fin, señores responsables de la TV pública, a esta manera de informar. Demasiado agravio estamos padeciendo por la emisión en otras televisiones privadas de seriales infames que alimentan el racismo, la desconfianza y hasta el desprecio hacia nuestro pueblo. Y háganlo por convencimiento propio. Los medios públicos de comunicación tienen contraído con el pueblo unas obligaciones que les dignifican y les enaltecen en la medida en que ayudan a erradicar de la sociedad el racismo, la xenofobia, la intolerancia y el desprecio hacia los más vulnerables. 

Y si no quieren hacerlo por esa razón suprema de respeto a nuestros semejantes, háganlo al menos por ser coherentes con lo que dice la Declaración de Principios de Conducta de la Federación Internacional de Periodistas en su punto número siete: 

7. Los periodistas deberán tener cuidado del peligro de discriminación que pueden difundir los medios. Deberán evitar que se facilite semejante discriminación basada, entre otras cosas, en la raza, el sexo, en la orientación sexual, en el idioma, en la religión, en las opiniones políticas y de otro tipo y en los orígenes nacionales o sociales. 

Sr. Presidente de RTVE, Sr. Director de Contenidos, échennos una mano. Se sentirán mejor. Y conseguirán que los 750.000 gitanos y gitanas que vivimos en España ―los incívicos no cuentan― les agradezcamos la colaboración.