Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Lo que opinan en privado algunos políticos almerienses de PP y PSOE

Pedro Manuel de La Cruz
Director de La Voz de Almería

Y los políticos almerienses de PP y PSOE, ¿qué opinan del relato que sus dirigentes están escribiendo en Madrid? Oficialmente nada. O peor: lo que hagan siempre será saludado desde la adhesión complacida del silencio. Sin embargo ese vacío en público está lleno de opiniones en privado. Durante las últimas semanas he tenido la oportunidad de hablar con dirigentes, alcaldes y concejales de los dos principales partidos almerienses y, por supuesto, que tienen opinión –e inquietud- sobre la tormenta de incertidumbre que descarga estos días en Madrid.

Pedro Sánchez
No voy a citar ningún nombre y no hay, en ninguno de los dos partidos, una única opinión, pero las líneas que siguen son un resumen, veraz aunque por fidelidad a las fuentes anónimo, de lo que piensan algunos de los que dirigen, gestionan o representan a los dos partidos.

En El PP aumenta el temor a la pérdida del Gobierno conforme avanzan las agujas del reloj. La continuidad vislumbrada como casi certeza desde la noche del 20D se ha ido desvaneciendo. El agua de la esperanza que aportó la minoría mayoritaria de aquel día se ha ido evaporando en medio de una gestión torpe e ineficaz de la situación. Rajoy -lamentan- ha perdido la iniciativa. Su inicial ronda de consultas fue un desfile en el que no hubo ni ruido ni nueces. La decisión de no aceptar la encomienda del Rey de formar Gobierno ha acabado siendo un error. Es posible que como táctica y, en un primer momento, fuese acertada, pero, a la vista de lo que está sucediendo, se equivocó.

"Parece como si se hubiese dado la vuelta a la tortilla, como si Rajoy fuera el líder de la oposición y Pedro Sánchez el presidente"

Parece como si se hubiese dado la vuelta a la tortilla; sí, sí -aseguran con sorpresa-, como si Rajoy fuera el líder de la oposición y Pedro Sánchez el presidente. La iniciativa la lleva el candidato socialista y es él quien nos convoca y nosotros los que vamos a reunirnos al Congreso. No hemos estado finos.

¿Que si Rajoy continúa siendo la solución? Pues hombre, sí. Pero quizá –matizan con dudas- no la única solución. No, Pedro, no me pidas nombres, pero ahí está Soraya o Cristina Cifuentes. Nadie plantea sus nombres en público si se repiten las elecciones, que es lo más probable, pero ahí están. Y la que está cayendo en Valencia, en Madrid y con Matas en el banquillo de Palma no favorece a Mariano ni ahora ni en una nueva campaña electoral. Pero bueno -añaden con esperanza- aquí puede pasar cualquier cosa y el PSOE no lo tiene fácil para pactar. Con Ciudadanos porque no llegan, y con Podemos porque saben que, si forman un gobierno de coalición, Pablo Iglesias se los acaba comiendo. De Pedro Sánchez no nos fiamos porque, por llegar al poder, está dispuesto a cualquier cosa.

La verdad es que estamos sorprendidos y expectantes -señalan en el PSOE-. Hasta que el Rey propuso a Pedro Sánchez que intentara formar Gobierno, muchos pensábamos que estábamos comportándonos como si fuéramos pasajeros de un coche conducido por un loco. Bueno loco es exagerado, entiéndelo bien, conducidos por un candidato que estaba dispuesto a todo para llegar a su meta sin darse cuenta que en esa carrera podríamos ir derechos al abismo. No nos gusta Podemos y no nos fiamos. Pablo Iglesias no quiere el poder, solo quiere destrozarnos, y en Madrid esto no lo quieren ver o, su obsesión por llegar a la Moncloa, no les deja verlo.

El primer comité Federal después de las elecciones lo dejó claro y Pedro Sanchez tiene que atenerse a él. Lo de ceder senadores a los independentistas catalanes fue una cagada, pero el PSOE es disciplinado y aceptó a regañadientes la decisión. ¿Te digo la verdad? Hasta la semana pasada nunca pensamos que fuera posible llegar al Gobierno. Lo que cambió todo fue la renuncia de Rajoy. Con su decisión dejó libre el camino y Pedro (Sanchez) lo aprovechó. Desde entonces ocupamos la centralidad del tablero político y, aunque es muy, muy difícil, ya no se ve imposible que el PSOE gobierne. ¿Que con qué apoyos? Mejor con los de Ciudadanos; y con los del PNV, IU y otros.

Lo malo de todo -reconocen con resignación- es que podemos tener votos para la investidura, pero la pregunta no es esa, la pregunta también es: ¿y tendremos votos para gobernar después de la toma de posesión?

Como han leído, son los interrogantes los que marcan las opiniones de algunos dirigentes o representantes municipales del PP y del PSOE en la provincia. La situación política es de una complejidad tan extrema que nadie trabaja con certezas. Todo está abierto. Tan abierto que a todos ellos les he preguntado si, en caso de nuevas elecciones en mayo o junio, deberían ser Rajoy y Sánchez los candidatos tras haber demostrado su incapacidad para gestionar la opinión electoral expresada por los españoles en diciembre. Aquí si ha habido coincidencia: un encogimiento de hombros entre la duda y la prudencia.

Nadie puede desvelar -ni, tal vez, ellos mismos por estar en medio de la tormenta de incertidumbre- lo que encierra ese gesto. Pero si tuviera que jugar a interpretarlos apostaría a que la respuesta está más cerca de cambio de candidatos que de su continuidad. Quizá piensen -y con razón- que quien no ha sido capaz de gestionar un resultado complejo desde diciembre no va a ser capaz tampoco de gestionarlo desde junio.

Como escribió Einstein, si haces las mismas cosas (y con los mismos actores), sólo los ingenuos de corazón o los torpes de entendimiento pueden esperar resultados distintos. Si en marzo no hay Gobierno, la responsabilidad no será de los votantes, sino de los votados. Los españoles ya hemos expresado nuestra opinión. A los políticos corresponde ahora interpretarla con rigor, generosidad y valentía. Como sostiene Fausto Gala (cada vez se acerca más al escritor cordobés) Romero, en política o se está para servir o no se sirve para estar. Los próximos días demostrarán quién sirve y quién está. O deja de estar.