Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Publicación no comercial.


20 años de inacción

Armando García
Director de AG Comunicación


Una semana después del paro agrario que paralizó la actividad en los mercados de origen de Almería, Granada y Murcia, el sector hortofrutícola espera ahora que las soluciones lleguen desde Bruselas. Tras la manifestación celebrada en Almería, las organizaciones convocantes solicitaron a la Junta un incremento en el precio de retirada de las hortalizas, como solución urgente para que los agricultores dejen de poner dinero de su bolsillo. De inmediato, la Junta cursó dicha petición al Ministerio de Agricultura, y desde Madrid se cursó la petición a Bruselas, que es la que tiene el poder de decisión. Y aquí paz y después gloria.

Czesław Adam Siekierski
Así las cosas, y resumiendo mucho, se ha sacado al sector a la calle para reclamarle a Bruselas que pague más por destruir producto. No hay que olvidar que en Bruselas la toma de decisiones en general, y en materia agrícola en particular, está muy dispersa. Ya les valdría a los responsables comunitarios que pregonan la concentración de la oferta ser ellos los primeros en dar ejemplo y simplificar la pesada maquinaria política de la Comisión, el Consejo y el Parlamento europeos.

Esta pesada maquinaria sufre, además, continuas tensiones internas a consecuencia de los cariños territoriales e ideológicos de los políticos que la hacen funcionar. Por poner un ejemplo, la comisión de Agricultura de la Eurocámara, con un presidente polaco del Partido Popular Europeo, tiene 90 miembros. De ellos, solo ocho son españoles, y no hay ningún partido político español representado directamente como tal, sino con los matices propios de una megaestructura de ámbito continental.

"El timón de la comisión de Agricultura se reparte desigualmente entre Polonia, Francia, España y Rumanía, países con intereses muy dispares y que además se hacen la competencia directa en el mercado comunitario de frutas y hortalizas"

En Bruselas no existe el PSOE, sino la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo; el PP se transforma en Partido Popular Europeo de los Demócratas y Cristianos, y a Izquierda Unida se le encuentra si se pregunta por el Grupo Confederal de la Izquierda Unida Europea/Izquierda Nórdica. Es lo mismo, pero no es lo mismo.

El timón de la comisión de Agricultura se reparte desigualmente entre Polonia, Francia, España y Rumanía, países con intereses muy dispares y que además se hacen la competencia directa en el mercado comunitario de frutas y hortalizas. Aunque no nos guste, ellos son los que trabajan para actualizar y mejorar la legislación agrícola europea que afecta directamente al bolsillo del sector agrícola almeriense. De ellos depende que se de un empujón a la mejora de las medidas de gestión de crisis, a la PAC y a la OCM.

La indignación a pie de invernadero y la protesta popular en la calle han conducido sin remedio al tapón de Bruselas y a ese 8% de representación española en la comisión de Agricultura del Parlamento europeo. Mientras tanto, los políticos en Andalucía acusan al calor como una de las principales causas de los bajos precios, una acusación que no es nueva y que ya abrió muchas portadas en la prensa provincial de 1.999, cuando el aumento de las concesiones a Marruecos era solo una amenaza por aquel entonces.

A este paso, Almería cumplirá en 2019 el 20 aniversario de la NO TOMA DE DECISIONES para mejorar el campo.