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In memoriam: Gordon Goody, el 'cerebro' del asalto al tren de Glasgow

Juan Folío
La Opinión de Almería

Gordon Goody, el cerebro del atraco al tren de Glasgow, ha fallecido hoy a los 86 años en su casa Mojácar, donde vivía desde 1977. El Ayuntamiento ha informado de su muerte, que se ha producido en "paz y rodeado de sus amigos". La corporación presidida por Rosa María Cano (PP) ha destacado la "amabilidad, el cariño a la familia, y a los amigos" que disfrutaron los que lo conocieron, así como su amor por los animales ya que convivía "con muchas mascotas salvadas de la calle". "Fue un caballero, alejado de la imagen que pudieran tener aquellos que no le conocían debido a los difíciles años que marcaron gran parte de su vida". Reproducimos a continuación el artículo publicado en Diario de Almería el día 12 diciembre de 2009 por el periodista José Ángel Pérez:

Gordon Goody, antes y recientemente (Foto: Público)

Un singular personaje, Gordon Goody, un inglés que lleva más de veinticinco años viviendo en Mojácar, formó parte del grupo de asaltantes que el 8 de agosto de 1963 protagonizaron el denominado Robo del Siglo al atracar el tren postal Londres-Glasgow apoderándose de un botín de 2,6 millones de libras esterlinas, unos cuatro millones de los actuales euros. Gordon Goody, que fue condenado a treinta años de prisión, quedó en libertad en 1976. Un año más tarde, tras cumplir doce años en una cárcel británica, se instaló en Mojacar, donde a orillas del mar abrió el chiringuito Kontiky y allí se afincó para siempre. Gordon Goody, que en 2010 cumplirá 80 años, vive sus últimos años en su patria de acogida, Mojacar, donde goza de una gran estima y cariño entre sus convecinos.

El asalto fue llevado al cine
El Robo del Siglo fue un plan meticuloso y prolijo en el que un equipo de quince hombres ingeniosos, con una audacia singular, consiguió en sólo 28 minutos y sin disparar un solo tiro el botín más grande de la historia de Inglaterra. Desvalijaron el tren postal que cubría la ruta de Glasgow (Escocia) a Londres que ese día transportaba en sacas cifras millonarias para abastecer los bancos de la zona.

Gordón Goody ha sido definido por sus vecinos como una persona extremadamente educada que jamás ha tenido un incidente con nadie. Su enorme figura, casi dos metros de estatura, apenas se deja ver ya por el pueblo a donde llegó en tiempos en que Jacinto Alarcón era alcalde de la localidad. Hombre extrovertido y amable, el británico ya con algunos problemas de salud, retirado de los negocios y una vez pagada su deuda con la justicia británica, eligió Mojácar para rehacer su vida. En la actualidad apenas sale de su apartamento ubicado en una céntrica urbanización de donde vive en unión de algunos de sus familiares.

Desde que Gordón Goody abrió las puertas del "Kontiky", frente al Parador Nacional Reyes Católicos en la playa de la "Vista de Los Ángeles" a mediados de 1977, y hasta que traspasó el local, el carpintero inglés tristemente famoso por su implicación en uno de los sucesos mundiales mas impactantes del siglo XX ha mantenido en todo momento una extraordinaria conducta ganándose el aprecio y respeto de los mojaqueros.

Uno de ellos, Antonio Ruiz, conocido como El Riles, amigo personal del británico, lo calificó en su día como una persona querida y de enorme humanidad que "nunca dio un problema y perfectamente integrada en el municipio. Cuando llegó Gordon a Mojacar apenas había unos 1.500 habitantes, por supuesto todos nos conocíamos. Ahora ya la cosa ha cambiado y la densidad de población nos ha superado. Se le tiene estima. Sobre el caso alguna vez ha comentado algo pero sin entrar en detalles".

Gordon Goody no ha sido una persona muy dada a salir en los medios aunque cuando a mediados de los años ochenta se supo de quien se trataba, fueron numerosos los medios de comunicación nacionales y extranjeros que se interesaron por su nueva vida en Mojácar. Una de las últimas entrevistas la concedió hace unos ocho años al diario británico The Sun cuando ya se hablaba de la intención del cerebro del grupo Ronald Biggs de volver a Inglaterra y entregarse.

UN ROBO DE PELICULA

La "gesta" de Ronald Biggs, Gordon Goody y el resto de los atracadores llegó al cine y se hicieron varias películas con mayor o menor fortuna y, por supuesto, se han escrito numerosos libros relacionados con el asalto. Para unos el robo fue calificado como "una chapuza" y para otros como "genial". A nadie dejó indiferente. Goody y sus compañeros pusieron fecha y lugar al atraco. Sería en Buckingham el 8 de agosto de 1963, día posterior a una jornada de feria, por lo que el tren llevaría dinero extra.

La banda alquiló una granja cercana al lugar del golpe para esconderse durante la espera y refugiarse luego. En los primeros minutos del día 8, salieron de allí en dos camionetas y un camión de mayor tonelaje. El tren apareció a la hora esperada: las 3.15 de la madrugada y en ese momento el plan se puso en marcha. Uno de ellos cubrió la luz verde del semáforo ferroviario y activó la roja con una batería.

Un asalto de película

El tren se detuvo y la banda atacó siguiendo un plan estratégico perfectamente diseñado. Ataron al fogonero y al maquinista y desengancharon el vagón con las sacas de dinero de la máquina del convoy. Los ladrones condujeron la máquina y el vagón del dinero durante unos cinco kilómetros, hasta llegar a un puente. Allí detuvieron la locomotora. Abajo esperaba el camión. Hicieron una cadena humana y cargaron, una a una, las 120 bolsas don el dinero, unas once toneladas de peso. A la media hora estaban huyendo.

Gordon Goody cayó con el resto de la banda unos meses después de producirse el sensacional robo, no así el cerebro del golpe, Ronnie Biggs, el pintoresco "ladrón caballero" que eludió su captura durante varias décadas tras participar en el robo, ingresando el 8 de mayo de 2001 en una cárcel de alta seguridad de Gran Bretaña, después de regresar a su país por su propia voluntad y entregarse a Scotland Yard en un precario estado de salud, con 72 años y sin medios económicos.

A Ronnie Biggs en 1964 la justicia británica lo condenó a 30 años por su participación en el atraco del siglo. Pero quince meses más tarde se fugó de la prisión de Wandsworth (Londres) y, tras cambiar de rostro en Francia mediante una cirugía estética y transitar por España, Australia y la selva sudamericana, se refugió en Brasil en 1970.

De este hombre se ha sabido que durante su estancia en España con identidad falsa pasó algunas semanas de descanso en distintos puntos de la Costa del Sol y no se descartó que por esas fechas se moviera también por Mojácar, extremo este que no fue confirmado ni desmentido.