Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Prohibido salirse de Andalucía

Juan Miguel Galdeano Manzano
Portavoz de la Plataforma por Andalucía Oriental


Cerrar el mapa regional y hacerlo irreversible suprimiendo las Diputaciones. Este ha sido el jarro de agua fría que nos ha echado encima Albert Rivera al presentar la propuesta de reforma constitucional de Ciudadanos, dejando de nuevo como huérfanos políticos a ese 40 % de españoles que consideran que el problema está en las todopoderosas comunidades autónomas, sobre todo aquellos que vivimos en provincias cada vez más arrinconadas a mayor gloria de las nuevas capitales autonómicas.

Quiere suprimir las Diputaciones
Al enumerar las 17 comunidades en la Constitución y derogar los procesos para acceder a la autonomía recogidos en artículos como el 143 o el 151, nos condena a continuar sine die con este mapa autonómico, como si las regiones perviviesen siglos y milenios hasta el final de los tiempos. Esto sumado a la manía de liquidar las Diputaciones deja a nuestras provincias maniatadas, resumidas a la inexistencia y encadenadas a Sevilla para siempre.

"Ciudadanos pretende fosilizar todos los desvaríos, inventos y patadas a la Constitución que se realizaron durante la Transición"

No vendría mal ahora recordar otros modelos constitucionales que existieron en España. Por un lado la Constitución de 1812, tan aclamada por Albert Rivera, a quien convendría recordarle que incluía a las Diputaciones por primera vez en nuestra historia, con unas competencias que en su mayoría hoy se encuentran acaparadas por la Junta de Andalucía. Por otro la de la Segunda República, que en su artículo 22 contemplaba la posibilidad de que cualquier provincia pudiese desligarse de su autonomía y volver al poder central si así lo deseaba.

Ciudadanos pretende con estas medidas fosilizar todos los desvaríos, inventos y patadas a la Constitución que se realizaron durante la Transición. En definitiva nos encontraríamos sin Diputaciones, traspasando sus funciones y recursos a las CCAA, más lejanas e ineficientes, sin forma legal de escapar del centralismo sevillano y con unas autonomías marcadas a fuego en la Constitución. Qué fácil fue meternos en este monstruo autonómico de Andalucía y qué difícil va a resultar escapar de él.