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In memoriam: Lorenzo Ruiz Collado

Manuel León
Redactor-Jefe de La Voz de Almería

Ha fallecido el empresario almeriense Lorenzo Ruiz Collado, natural de Cuevas del Almanzora. Fue durante un breve periodo de dos años presidente de la patronal Asempal en Almería, cargo al que renunció por cuestiones de índole personal. Lorenzo nació en 1953 en un pueblo que intentaba salir adelante tras los duros años 40. Se crió en una estirpe de comerciantes que se mantuvieron agarrados a su tierra en una época en que la gente cogía la maleta atada con una guita y ponía rumbo a Barcelona, Francia o Suiza. Abrieron una pequeña fábrica de muebles en la Plaza del Castillo y fueron prosperando, aprovechando la gestión artesana de la madera que había en ese antiguo distrito minero de Almagrera.

Lorenzo Ruiz Collado / Ideal
Al poco tiempo abrieron tiendas para vender los mismos muebles a medida que hacían los obreros de cepillo y martillo y la familia se trasladó a la calle de La Rambla. Su madre quedó viuda pronto y tuvo que hacerse empresaria a la fuerza en una época en la que la mujer estaba postergada a labores muy precisas. Muebles Ruiz Collado se convirtió en el negocio más boyante de Cuevas. Se hacían muebles clásicos y en serie para las tiendas propias, en Cuevas, Vera y Aguilas, y ajenas. La familia de Lorenzo y sus trabajadores fabricaban dormitorios, comedores, tenía almacén en el Castillo del Marqués de los Vélez y los ebanistas sacaban forma a la madera de eucalipto, pino, nogal y caoba que traía el progenitor.

A los diez años Lorenzo se  marchó a estudiar interno al Colegio Diocesano donde andaban también otros niños del pueblo como Miguel Morillas y Pedro Perales. Hizo Lorenzo cursos de comercio y empresariales y volvió a su pueblo a ayudar en el negocio familiar. Transformaron el viejo negocio de ebanistería en una fábrica de muebles en serie con distribución en Andalucía, Murcia y Extremadura.

La empresa familiar se tuvo que repartir el trabajo y a Lorenzo le tocó marcharse a Almería donde abrió establecimiento en la calle Gregorio Marañón. No era fácil vender muebles a plazos en aquellas fechas, con letras a 90 días. Después abrieron galería comercial en Cuevas, en Mojácar y se consolidaron como referentes del sector en Andalucía, a pesar de la competencia china y de cadenas en boga como Ikea.

No se quedó solo en el mueble, el malogrado cuevano, e invirtió en otros ámbitos como la promoción inmobiliaria y en seis hectáreas de tomate en la Vega. Y fue, a pesar de su aspecto circunspecto, un aficionado a deportes como el tenis y el esquí. Siempre se le recordará también por sus históricos patrocinios a equipos almerienses de ciclismo, fútbol sala y boxeo, aquellos tiempos en los que Muebles Ruiz Collado, entre anuncios de brandys, salpicaba el carrusel deportivo cada domingo. Descansa en paz, Lorenzo.