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In memoriam: Mar Cano, bióloga y primera reportera de TVE

Antonio Torres
Director de Canal Sur en Almería


La bióloga y reportera María del Mar Cano Pérez nos ha dejado y su entierro dejó escenas de dolor. En su despedida,  media Almería quiso homenajearla, porque Mar pertenece a una familia numerosa, implicada en la sociedad.

Mar fue la primera mujer que se puso una cámara de televisión al hombro. Era valiente e insobornable. Todavía se le recuerda con los antiguos y pesados aparatos filmando, junto a su padre y maestro, Antonio Cano, los trenes cargados de almerienses, atormentados por el hambre.

Mar Cano
Mar Cano se fue a estudiar Biología a Granada y regresaba los fines de semana para ayudar en casa. Vivió los momentos de oro de la televisión y fue la primera que supo ver el futuro de la imagen. Sus hermanos Antonio, otro pionero de muchas cosas, cámara y productor,  y Deogracias Cano Titi, operador de cámara en Canal Sur Televisión, uno de los primeros en acudir a la Guerra del Golfo,  heredaron de su padre, como ella, la energía y la fuerza por la defensa del medio ambiente.

El patriarca -que tiene en Almería, en el barrio de San Luis, la calle Antonio Cano- fue el primer corresponsal de TVE en Almería. Sus imágenes sobre las bombas de Palomares y el baño de Fraga dieron la vuelta al mundo. Por las venas de la familia Cano corre la creación del Parque de  Rescate de la Fauna Sahariana y, sobre todo, para hablar de televisión conviene detenerse en esta familia que ya recibió el golpe de la temprana desaparición de Margarita. Y ahora, Mar, “cameramam”, pionera en el manejo de una cámara de cine o televisión en Andalucía.

El corazón enorme y generoso de la madre,  doña Pepita Pérez Plaza,  de 89 años, suma otro golpe muy duro. Los nietos, los hijos de Mar, Aitana y Javier, el marido de Mar, el urólogo Gómez Berjón, son el sostén de esta mujer única. El mundo es un pañuelo y curiosamente he vuelto a observar a esta incomparable abuela rodeada de dos paisanas mías, de Los Gallardos, Maríta Ramírez Bujaldón y Marina García Molina, hermana de Paco, uno de los pioneros, informadores del diario Ideal y exdelegado de Cultura en Almería, durante la etapa de UCD.

Somos muchos los que crecimos profesionalmente viendo, en el trabajo de los Cano, el reflejo de una sociedad que despertaba al pluralismo y a la democracia.  Cuando Franco inauguró el Aeropuerto (1968), agasajó a los periodistas en el Club de Mar. El ministro Fraga Iribarne, “se hizo acompañar en la mesa por las dos únicas féminas de la prensa, asistentes al acto: María del Cano Pérez y Jean Mc Donungh, corresponsal de United Press International (UPI).

“De pequeña me agarré al pantalón de mi padre y por mucho que me sacudió no consiguió que me despegara. Lo admiré y lo admiro”, dijo en una ocasión. “Se necesitan tan pocas cosas materiales para vivir feliz”, confesó al periodista Sánchez de Amo.

Mar Cano marcó muchos hitos. Fue la primera mujer autorizada a estar en el callejón de la Plaza de Toros de Almería, “donde no paseaban ni los rejoneadores”, datos que recojo en mi libro Los primeros ojos de Andalucía, libro que presenté en “Las Mariposas” Cajamar y se dignó en acompañarme, junto a su madre, memoria de la tele. A las dos las saludé, en una imagen muy tierna que conservo durante  los actos de homenaje al primer presidente de la República, Nicolás Salmerón, natural de Alhama de Almería.

Cuando el documentalista Ángel Roldán nos ha rescatado imágenes para Canal Sur Televisión y viéndola en su labor fundamental de bióloga, rodeada de gacelas junto a la Alcazaba de Almería, me he reiterado en la idea de que Mar es patrimonio de todos.