Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

A quien San Frenadol guarde

José Fernández
Periodista

Horas después de que Ferraz anunciase que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, estaría en la inauguración de la Conferencia Autonómica que se celebraba el pasado fin de semana en Valencia, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, anunció a los organizadores que ella no iba a poder estar en el acto, a pesar de que su presencia estaba anunciada, porque –según dijo- tenía gripe.

'Líbreme Dios de dudar de la
salud de la señora presidenta'
Fuentes cercanas al secretario general precisan que la repentina enferma comunicó su estado al apolíneo Sánchez por medio de un simple guasap. Así tal cual. Un breve mensaje de texto como el que usan las tribus chonis para ultimar sus relaciones afectivosexuales. Ni una llamada forzando el tono nasal de la voz, como se suele hacer para avisar esa misma mañana que no te da la gana ir a la oficina. Ni eso.

Líbreme Dios de dudar de que la salud de la señora presidenta haya sido puesta como excusa para evitar incomodidades con el que –dicen los malvados- va a ser la próxima muesca en la culata de Susana. Esperemos pues que la presidenta, a quien San Frenadol guarde, esté rodeada de asesores más versados en la farmacopea que en las obligaciones políticas, porque convendría recordar a doña Susana aquello que escribió Mark Twain sobre el mejor modo de conservar la salud, que no es otro que comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta y hacer lo que preferirías no hacer.

Y ya entiendo que ahora no le apetezca montar una pajarraca con el próximo Bello Cadáver de la política española, pero casi que es peor mantener la ficción del afecto por más tiempo. Pero bueno, demos por bueno que la señora esté efectivamente malita y que ande con fiebres y padecimientos capaces de postrar a una socialista roja y decente y más firme que un pilar del puente de Triana. En ese caso, señora mía, por una vez haga algo de lo que predica: vacúnese en un hospital público. Seguro que la cuelan.