Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Una lucecita en el Palacio de San Telmo

José Fernández
Periodista

Uno da por hecho que los rumores sobre adelantos electorales son, a la herpetología, como el zumbido avisador en las serpientes de cascabel que veíamos en las películas del oeste: un preludio para la secreción y el mordisco. Y como uno ya acumula unas cuantas precampañas, sabe bien que estas semanas son escenario abonado a la declaración prescindible, al exceso y la sobreactuación política, costumbres que llenan las hemerotecas de bochornos de amplio registro y generoso despliegue tipográfico.

Susana Díaz
Lo bueno es que en algunos casos extremos de secreción no hay que esperar a que el paso del tiempo haga madurar los matices y otorgue solera de bochorno a la idiotez dicha. Algunas ocurrencias merecen ya el marchamo de la Gran Reserva apenas 48 horas después de pronunciadas. Y así, dentro de la oleada de obsequiosidad y reverencia que caracteriza a los grandes funcionarios de cualquier régimen, el secretario provincial del PSOE de Córdoba, Juan Pablo Durán, se acaba de despachar ante la prensa explicando así la dulce espera del anuncio del adelanto electoral de la presidenta Susana
Díaz.

“El PSOE siempre le ha dicho al presidente de la Junta, en este caso la presidenta, que hagan lo mejor siempre para Andalucía, y estoy seguro de que la decisión que ella tenga que adoptar será la mejor para Andalucía, que no le quepa la menor duda a nadie”. Irreprochable ejercicio de culto a la lideresa, que sólo podría ser mejorado, a mi juicio, salpicando la frase con algún “Su Excelencia” y añadiendo, como colofón genuflexo, la metáfora de la lucecita en el Palacio de San Telmo, igual a la que en tiempos de la Oprobiosa jamás dejó de lucir tras el ventanal de un despacho del Pardo.

Ahora, igual que antes, los andaluces y andaluzas miramos con agradecimiento a la llama que nunca se apaga y esperamos con disciplina y entusiasmo el esperado momento de acatar sus órdenes. La Infalible ya piensa por nosotros. Podemos seguir durmiendo.