Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Cuando los ciudadanos tienen que pagar las arbitrariedades de los políticos

Juan Torrijos
Periodista

El Ayuntamiento de Huércal de Almería tiene que pagar 18.000 euros a un policía local por una sanción que, según la juez, fue arbitraria. Si la justicia reconoce que la entonces alcaldesa actuó incorrectamente no se entiende que sean los ciudadanos los que paguen. Lo lógico, parece, es que lo hiciera la infractora. Si el policía fue sancionado arbitrariamente, como se recoge en sentencia, si era consciente de ello la entonces alcaldesa, ¿por qué tiene que ser en el ciudadano de Huércal sobre el que recaiga la culpa a pagar?

"Si Maribel Rodríguez se
equivocó, de su bolsillo
deben salir los 18.000 euros"
Es uno de los últimos ejemplos que estamos viviendo y la cantidad a abonar no es excesiva, no va a llevar a la ruina al Consistorio, pero ¿no creen ustedes que tendría que hacer que la justicia tomara de una vez la decisión de que pague quien tenga la culpa de ello, no dejarla sobre las espaldas de los ciudadanos que andan soportando los rotos de los políticos?

Si doña Maribel Rodríguez se equivocó, si arbitrariamente sancionó a un policía, los 18.000 de marras de su bolsillo tendrían que salir. Y las costas. Las tonterías y las chulerías de los políticos que las paguen de sus cuentas corrientes. Sería el mejor aviso a políticos que hacen de las cuentas de los ayuntamientos y los ciudadanos sus cortijos particulares.

Se cuenta que el “error laboral” cometido por el policía sancionado fue poner una multa a un familiar del político. Enfado por todo lo alto y toma arbitraria de una decisión. ¿No les parece de locura que seis anos después tengan que pagar los vecinos de Huércal por aquella decisión de la que solo es responsable la persona que la tomó?

Entre errores, arbitrariedades, viajes y otras viandas, los alcaldes, diputados y demás fauna política obliga a los ciudadanos a hacerse cargo del abono de sus más negras leyendas. Y no pasa un día en que no aparezca una leyenda. Cuando no son viajes son comidas, cuando no sentencias a pagar, cuando no amigas o novias a las que visitar.

Bastante hartos tienen ustedes, señores políticos, a los silenciosos contribuyentes. No les extrañe que un día de estos los manden a freír espárragos. Asados, los espárragos, me gustan más. Entre los políticos y sus alegrías y los jueces y sus sentencias me parece que los ciudadanos no vamos a salir de paganinis. Mala suerte la nuestra. ¿Alternativas?