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Los 300 de Amat

Elena Torres
Directora de Teleprensa.com

El intento del presidente de la Diputación de Almería, Gabriel Amat, por hacer funcionarios a buena parte de los contratados laborales con los que cuenta la institución provincial no es buena idea y huele más a precampaña que a un intento de querer ser ‘justo’ con personal que lleva años trabajando en esta casa sin tener aún su plaza fija. 

Gabriel Amat
Ya lo dijo hace unos días en la junta directiva provincial del PP, el partido está en recesión. Aunque en aquel encuentro no quiso reconocer el bajón monumental que se refleja en las encuestas y apenas lo valoró como ‘una chispa’ menos de respaldo el que ahora tienen los populares, el hecho de referirse a datos negativos para el partido en un acto público del PP que siempre se utiliza para decir aquello de que ‘somos los mejores y estamos más fuertes que nunca’, es toda una asunción del declive que se vive detrás de estas siglas. Por primera vez parece que los excesos de gobernar desde la soberbia con una mayoría absoluta y sin dar respuesta a la corrupción empiezan a pasar factura.

Como digo, este panorama parece que es el que está llevando al PP a buscar voto cautivo allí donde pueda encontrarlo y en este contexto se enclava ese intento de funcionarización que ha emprendido en la Diputación de Almería. Sin embargo, como ya nos tiene demasiado acostumbrados este partido, una vez más el proceso que trata de llevar a cabo cuenta con todos los ingredientes de una decisión arbitraria y sin rigor que no parece compatible con el marco legal en el que se debe desenvolver la contratación en una administración pública.

La Diputación cuenta con unos 500 contratos laborales entre fijos e indefinidos, es decir, entre quienes han aprobado una oposición y quienes no lo han logrado. Según el propio Amat, legalmente no puede meter a todos en el proceso y algo más de la mitad, 300, son a los que va a dar salida, ¿pero como ha hecho esa selección?. Eso es lo que debería explicar porque hasta ahora solo sabemos por boca del vicepresidente Javier Aureliano García, que se granjeó el abucheo del público en el pleno, que la repesca es ‘para quien se lo merece’, pero en esos 300 quien debería tener prioridad son aquellos que al menos tienen aprobada esa oposición, y por lo que se conoce aquí se ha colocado el ‘asterisco’ de los ‘salvados’ sin discernir quien es fijo y quien es indefinido.

El proceso que se pretende emprender ya está levantando el recelo de muchos y contra el mismo ya se han presentado alegaciones. Y es que no se puede tratar con el mismo rasero a quien entró en la administración tras pasar una prueba y los que han accedido a través de una comisión de servicio, es decir, quienes internamente han promocionado a dedo.