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Pero mírala, Luis, cómo la mierda se sulibella

Paco Campos
Doctor en Filosofía y profesor de la UAL


Los árabes supieron muy bien cómo administrar las aguas del Andarax. Lo hacían tanto para el riego como con las fuertes avenidas. Tenían en toda la Vega de Almería un sistema de acequias, pozos y aljibes que permitían conservar el agua y hacer uso de ella de modo ejemplar. Ese aprovechamiento no hubiera sido posible sin la presencia de boqueras, que a modo de ramificación distribuían el agua de tal manera que la tierra quedó fértil desde la Rambla de Belén hasta la del Charco.

Desembocadura de la rambla
Esas boqueras ahora no tienen función alguna: unas han sido cegadas, otras destruidas, otras son meros desagües (como la que sale en la playa del Palmeral) y otra, la más occidental, desagua en la desembocadura de la Rambla, dicen los más viejos del lugar.

El otro día, Rafa, nuestro concejal, denunció en la Fiscalía los malos olores que despide el agua en esa desembocadura, después de oír a Medio Ambiente, que, como siempre, no da un palo al agua. Mientras tanto el alcalde no para de hacer obras innecesarias de cara a las elecciones, y ha dejado las aguas fétidas para las altas instancias.

La opinión generalizada es que hay desagües incontrolados en la zona portuaria y de Oliveros. Pero nadie ha seguido la pista de la boquera antes dicha, que parte, más o menos, desde las 500 Viviendas y va por la Carretera de Sierra Alhamilla hasta la misma Rambla.

Una prueba del aporte de agua dulce a ese sitio es que hace tiempo allí había unas charcas en las que se podían pescar camarones, porque el agua era limpia. Ahora también sigue llegando agua, más aun si llueve, pero es fecal, residual, y si pasamos todos los días por allí, no siempre huele, y si lo hace, no siempre es con la misma intensidad. Todo depende de cómo vengan los desagües.

Y es que lo mismo que pasa con la boquera del Palmeral, esta también tiene porquería, pero no es visible, pues, a diferencia de la de la playa, la mierda de esta emerge, sube de abajo, se sulibella… Mírala, mírala, Luís, cómo la mierda se sulibella.