Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Pellejeros de Almería: la película

José Fernández
Periodista

No es la primera vez y me temo que no será la última que me vea en la obligación de dedicar unas líneas al Comando Pellejero Almeriense, ese bochorno ajeno que no cesa. De nuevo Almería ha sido noticia a nivel nacional por la actuación de unos sujetos que desvalijaron el set en donde se ha estado rodando la película “Clavius”.

"La próxima vez llevaos
el acero corten..."
Al margen de que uno no acabe de entender qué gusto o utilidad puede encontrarse en un trozo de muralla simulada o algún elemento de atrezzo de un decorado que reproduce una fortaleza romana de hace dos mil años, lo cierto es que una vez más el nombre de Almería aparece relacionado, además de con su fantástica luz y espectaculares paisajes, con los pellejeros de turno.

Qué lamentable contraste ver, de un lado, el esfuerzo de las instituciones trabajando para recuperar el impulso de la industria cinematográfica en Almería como fuente de creación de empleo y riqueza y ver por otro lado la actuación descontrolada de quienes ni saben, ni pueden, ni quieren hacer otra cosa que daño, porque es en ese registro donde por lo visto mejor se sienten.

Por desgracia los almerienses convivimos con una kabila de pellejeros que un día desvalijan un set de rodaje, otro destrozan las esculturas, otro pintarrajean los monumentos, otro dejan sembradas las calles de cristales rotos y otro utilizan los jardines como aliviadero donde dar en cuclillas lo mejor de si mismos.

Una calamidad urbana que supone un enorme gasto y un permanente contrapeso a cualquier esfuerzo de modernizar, hermosear y mejorar Almería. Ya digo que no es esta la primera vez que hablo de esta plaga y me temo que no será la última porque desde hace años hemos claudicado como sociedad a la hora de enseñar que el respeto y el orden no suponen ni debilidad ni autoritarismo. Y así nos va.

Por lo menos, chavalotes, si podéis (o sabéis) leerme, la próxima vez que salgáis a divertiros, llevaos las placas de acero corten de la Alcazaba. Seguro que tienen mejor venta.