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Imputación y dimisión

Rafael M. Martos
Director de Noticias de Almería

Este viernes se producía una circunstancia curiosa en la Diputación de Almería que dejaba en evidencia el doble rasero en que se mueve la clase política, y que motiva el desapego ciudadano que va llenando las alforjas de formaciones antisistema que están deseosas de integrarse en él y disfrutarlo a tope. Hablaba la portavoz del grupo socialista, Esperanza Pérez, y pedía la dimisión del presidente de la Diputación, Gabriel Amat, por estar imputado en el llamado caso Fabriquilla. Decía Pérez que un imputado manchaba la institución, y lo hacía sin mirar atrás... Me refiero a mirar atrás físicamente, o sea, sin volver la cabeza para ver si ya se había marchado de la sala su compañero Rogelio Mena, alcalde de Albox, diputado provincial... e imputado.

Rogelio Mena y Gabriel Amat
Bueno, quien tampoco mostró ningún reproche a que un socialista imputado siguiera con su acta de diputado provincial fue el diputado de Izquierda Unida. Amat debía dimitir por estar imputado, pero Mena... Mena... vaya, de quien se siente a dos sillas de él no tenía nada que decir. Ya, pero de su compañero y concejal en el Ayuntamiento de Roquetas sancionado por tráfico de drogas, tampoco nada que decir, qué cosas.

Mena se marchó del pleno en cuanto vio que Noticias de Almería publicaba que la Fiscalía respaldaba su imputación, y que además se recordaba en el titular que es miembro de la Ejecutiva de Susana Díaz, ni más ni menos que como secretario de Ideas y Programas. Lo raro es que tuviera tenido el valor de presentarse en el pleno sabiendo que estaba imputado, cuando el punto más álgido de la sesión iba a ser la petición de dimisión de Amat por su imputación. ¿Pero es que él no pensó, ni nadie en su partido le advirtió, el papelón que sería tenerle allí sentado en un momento así?

Como el imputado parlamentario socialista Manuel Recio no ha dimitido tampoco, debemos entender que hay dos tipos de imputación... la de la presunción de inocencia cuando son socialistas y la de presunción de culpabilidad cuando se trata del PP. Así, quien fuera alcalde Huércal Overa Luis García se mantuvo en el cargo estando imputado, se presentó a las elecciones estando imputado, y sólo dimitió tras perderlas, pero siguieron en la Corporación el resto de imputados... y finalmente el asunto quedó archivado. El Tribunal Supremo preimputó por denuncia del PSOE al alcalde de Gádor y senador Eugenio Gonzálvez, que no dimitió, y el tema fue desestimado a pesar de los recursos socialistas.

También es verdad que los hay que dimiten, como Luis Pérez, que dejó su puesto de concejal del Ayuntamiento de Adra tras ser imputado en el caso Facturas. Es el extremo opuesto a Cristobal Fernández, que no solo fue imputado, es que fue condenado y aún así se quedó en el cargo de alcalde de Carboneras, se presentó a las elecciones ganó, fue indultado, volvió a ser imputado, volvió a ser condenado... y lo dejó todo cuando perdió las elecciones, aunque ha dejado el PSOE carbonero en buenas manos... las de su familia.

Habrá quien sostenga que no es comparable un caso con el otro, que no es lo mismo llevar cinco años negando un determinado expediente de contratación y ser encausado por impedir el derecho a la información de los concejales de la oposición, que dar licencia para unos chalet con todos los informes técnicos favorables... pero allá cada cual sobre la gravedad o no de cada asunto.

En cualquier caso ha sido una pena no poder publicar una foto con Esperanza Pérez en primer plano y tras ella Rogelio Mena
escuchándola atentamente. ¿Sabrá Susana Díaz lo de Rogelio? ¿y no le importa tener un imputado por negar información a la oposición?