Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

El dúo dinámico

Antonio Quesada
@AntonioFQuesada

Los almerienses estamos aprendiendo geografía a marchas forzadas. Hace unos meses tuvimos que buscar en el mapa Vladivostok para conocer los detalles de esta ciudad rusa en la que el alcalde de Almería decía que, al igual que en Almería, tampoco se realizaría el soterramiento de las vías del tren.

Rodríguez y Venzal
En estos días, el concejal de Urbanismo de la capital nos ha dado otra soberbia lección de conocimiento del atlas al sentenciar que el Teatro Cervantes no está en Hamburgo. Sostiene, para esquivar el compromiso adquirido de negociar su adquisición, que “tener un Ayuntamiento dinámico como el de Almería tiene ventajas, pero también la desventaja de que los ciudadanos y los políticos van a pedirle siempre al Ayuntamiento”.

Ya ven, es un quebranto que los vecinos de Almería le reclamen cosas a su administración más cercana. Imagino que el alcalde y los concejales preferirían que los ciudadanos solo se hicieran visibles para pagar todos los recibos que se les pongan por delante. Para lo demás, aquí no ha pasado nada, circulen.

En todo caso, no sé dónde está ese dinamismo, esa pulsión de actividad que le presupone al Consistorio. Desconozco si apunta a la que mantiene con la antigua estación de ferrocarril –cerrada a cal y canto mientras se deteriora día a día- al frenético desinterés en reclamar a Rajoy que llegue el AVE a Almería o a lo ocurrido esta misma semana, en la que se han puesto encima de la mesa todos los ‘peros’ posibles con el Cervantes.

Igual entiende por dinamismo construir zonas VIP –así llaman los vecinos de Pescadería al parque de las familias- o a permitir que el ‘botellón’ campe a sus anchas sin ningún tipo de control. Resulta también sorprendente que lo solícito sea tener que soportar la pestilencia del final de la Rambla o que los coches de policía hayan dejado de limpiarse.

Para dinámicos, qué quieren que les diga, me quedo con Manuel de la Calva y Ramón Arcusa.