Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

La Plaza Vieja, el corazón de Almería

Gaia Redaelli
Directora General de Rehabilitación y Arquitectura de la Junta de Andalucía

Si la ciudad se define, por analogía, como un organismo urbano en el que las calles son las arterias, las viviendas los músculos y los edificios públicos los ganglios vitales, podemos decir que el casco histórico es definitivamente su corazón: ese órgano principal capaz de enviar a todo el cuerpo la sangre y, por lo tanto, la vida. Como en el organismo humano, el corazón es un músculo formado además de tejidos, válvulas, conductos: un complejo y equilibrado conjunto que vive de elementos principales y otros accesorios.

Plaza de la Constitución
Retomando la analogía, los elementos principales de nuestras urbes son los edificios y el espacio público; el accesorio es el denso tejido residencial en el que se desarrolla la vida cotidiana. Todos juntos, de forma aparentemente incomprensible y sin embargo cierta, permiten el funcionamiento del complejo organismo urbano. Permiten la vida de la ciudad.

La especulación que ha afectado a las ciudades españolas, y entre ellas a las andaluzas, en las últimas dos décadas ha producido sin duda una ocupación desmesurada del territorio y al mismo tiempo ha significado un paulatino e inexorable vaciado de nuestros centros históricos, es decir, un debilitamiento de su corazón, de su estructura vital. En Almería, que como muchas otras ciudades ha sufrido ese fenómeno, el corazón del corazón es sin duda la Plaza de la Constitución, popularmente conocida como Plaza Vieja.

Inscrita en el ámbito de la tradición de las plazas mayores españolas, este bellísimo espacio público almeriense de forma irregular (a diferencia de las demás, de proporción ajustada a la medida humana y por lo tanto más agradable) ha sabido adaptar sus usos y actividades, consolidando su papel como centro vital del casco histórico. De mercado a lugar de festejos cívicos y religiosos, de lugar de actos taurinos a espacio de representación institucional, la Plaza Vieja ha mantenido un hilo conductor que permanece en la historia y que la convierte en centro de la vida social de la ciudad.

Es esa vocación de lugar público, a la vez que de activador urbano y social, lo que hoy una vez más permite actualizar el valor de este espacio, tras varios años de abandono, en la contemporaneidad de sus usos colectivos. La puesta en marcha de la segunda fase de rehabilitación de la Casa Consistorial, en el ámbito del Programa de Rehabilitación de Edificios de Interés Patrimonial de la Consejería de Fomento y Vivienda en colaboración con el Ayuntamiento, significa sólo un primer paso de la reactivación urbana de la Plaza Vieja como corazón capaz de devolver sangre y vida al centro histórico de Almería, tras tantos años de afán expansivo y de ocupación del territorio.

Es obligación de los poderes públicos redirigir las políticas urbanas hacia ciudades más sostenibles y más humanas. Así lo entiende la Consejería de Fomento y Vivienda a través de la apuesta por esta actuación en una zona tan delicada y sensible de Almería. Desde la recuperación del patrimonio y del espacio y los equipamientos públicos empezamos un camino que dota a los cascos históricos de servicios accesibles para la ciudadanía (administrativos, sociales, culturales....) y que al mismo tiempo significa el redescubrimiento de la memoria de los lugares y rincones de nuestras ciudades.

Una equilibrada sinergia entre valor funcional y valor simbólico convierte la intervención en la Plaza Vieja en ejemplo perfecto que procura invertir el camino de la especulación hacia la cultura de la rehabilitación.