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Rafael Martínez Durbán y su novela sobre el caciquismo en Almería

Antonio Torres
@AtorresAntonio

Rafael Martínez Durbán, almeriense de 1944, cubrió para TVE las actividades la Casa Real y llegó a realizar 78 viajes de Estado. Su novela Puente Verde retrata la Almería de los años cincuenta y sesenta. Me parece una crónica costumbrista y política muy divertida de uno de nuestros grandes comunicadores. El título de Puente Verde hace referencia a una umbría de Laujar, donde de niño escuchaba historias sobre la Alpujarra musulmana. 

Las leyendas de tesoros escondidos y apasionados amoríos entre moras y cristianos fue la génesis. "Una noche que vinieron a cenar a casa Luis Goytisolo y Elvira, su mujer, se me ocurrió dársela al académico para que le echara un vistazo. Mi sorpresa fue tremenda cuando, dos días más tarde, me llamó para comer en Madrid". Le gustó una novela en la que ridiculiza a la figura de los gobernadores civiles, los caciques y la parafernalia que rodeaba a la dictadura.

Luis Goytisolo le dijo que tenía que rematar la novela, que jamás se había reído tanto y, para colmo, que estaba muy bien escrita. "Sé que está feo decirlo, pero me lo creí, y terminé la redacción de la novela. Poco antes de buscar editor, publiqué dos capítulos en la revista Alcazaba, de la Casa de Almería en Madrid; y mi sorpresa llegó cuando me enteré que al leerla algunos almerienses, fuerzas vivas, residentes en Madrid, le quitaron la subvención a la revista, que dejó de publicarse. Al parecer, se habían visto reflejados entre los personajes".

Ese detalle de los "listillos" de siempre le animó y él mismo se dijo: "Rafael, vas por buen camino. La novela está ambientada en vísperas de la visita oficial del dictador. Es la historia de una semana de preparativos en todas las esferas de la sociedad, cuyos habitantes están acomplejados de ser ciudadanos de segunda con un gobernador, además, hipocondríaco y más acomplejado todavía por un pasado inconfesable. He tratado de reflejar una realidad hecha ficción, porque era lo única posibilidad de contar la verdad sin que nadie se sintiera aludido".

Es un guiño, una caricatura, un libro imprescindible para las generaciones que no conocieron aquella Almería. "Quiero agradecer a Carmen Pinteño los dibujos originales y divertidos que me hizo, y también a la familia Godoy Montes, que me ha facilitado gran parte de las fotos que se reproducen".