Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

En Almería, ¡no sin mi tapa!

Carmen K. Salmerón
Gastronomía Flamenco-Punk

Si hay algo que el divino savoir faire almeriense cultiva con devoción sagrada son las horas del aperitivo. Cierran los comercios a la una y media al medio día, a las ocho por la tarde. Es cuando se abre la hora del culto. El almeriense, de nacimiento o de vocación, se entrega al hedonismo fehaciente y salvador del refrigerio y la tapa. La tapa une, lima asperezas, ensarta conversaciones, cierra negocios, celebra encuentros. La tapa, en Almería, habla de la memoria histórica de su pueblo, los tempranos, como dice el famoso taranto de Pedro El Morato.

A 2 euros el quinto ¡y sin tapa!
En Almería no solo se habla del tiempo (que también), se habla de las tapas. De las tapas de toda la vida. De las tapas de pescaíco autóctono; a la plancha o frito. De las tapas enormes que ponen en tal sitio. De quién inventó las tapas de chérigans. De dónde ponen las mejores tapas de Ajoblanco, de Gallopedro, de Brótola, de Marraná de pulpo, de Jibia en salsa, de Caracoles picantes con almendras, de Migas (cuando el sueño de la lluvia se hace realidad), de Gachas, de Gurullos con conejo, de… cientos, porque son cientos de tapas diferentes las que se degustan y disfrutan en la provincia (la interior, la alpujarreña, la marinera, la del poniente, la del levante) y en la capital.

Con estos precedentes del Dios Tapa, a nadie en su sano juicio se le ocurriría poner en Almería, la tierra del cine, del sol, del desierto y de las tapas, digo, a nadie se le ocurriría poner ¡un bar sin tapas! Pero, oh, humano, ser que moras en el equívoco, estás confundido. Alguien ha tenido la desafortunada idea de montar un bar ¡sin tapas!, sin tan siquiera unas tristes patatillas fritas de bolsa; sin unas modestas olivillas de la oferta del Prica… Un bar sin tapas, pero con precios de bar con tapas (como son todos los bares de la ciudad andaluza más oriental).

Se trata del chiringuito El Palmeral, en la playa del Zapillo. 2 € vale el quinto de cerveza ¡sin tapa! (y sin nada que echarse a la boca). Los precios de la caña (con su pedazo de tapa) en Almería oscilan entre 1’75 y 2’60 €, según sea la provincia, la costa, el centro de la ciudad o un barrio.

No se puede poner un bar en Almería sin tapa. Y menos siendo un chiringuito. Montar un bar sin tapas en la tierra de las tapas es saltar sin red al abismo de la ruina más estrepitosa.

Por 2’40 € se saborea una tapa deliciosa de pescaíco frito, o a la plancha, o de cocina tradicional, o de carne o chacinas en el chiringuito Los Marisquitos de Retamar, con unas vistas alucinantes a toda la bahía de Almería, desde el Cabo de Gata a la izquierda, hasta la Mojonera a la derecha. Con unas puestas de sol que quitan el hipo más pertinaz.

Almería, sus aperitivos, sus tapas, sus chiringuitos mecidos por el canto del mar y el aroma de la cocina, sus vinos, sus tapas en uno de sus chiringuitos junto al mar ofreciendo una exultante puesta de sol, eso, todo eso, es lo más parecido a estar en el Paraíso.