Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Ciclos

Antonio García Vargas
Profesor e investigador de Métricas Clásicas Arcaicas
Miembro del Departamento de Arte y Literatura del IEA

Final de año casi. Aciago 2013 que nos deja sin aliento. Almería y el mundo son una fiesta, luces y música festejando, sufriendo u olvidando (intentándolo) un no sé qué que no acaba y amenaza con secarnos. La esperanza no llega a algunos corazones en exceso lastimados. Seguimos atados a esa oscura lepra que desalienta el alma y pudre las ilusiones. Solo la palabra hueca del gobernante de turno unida a la codicia del buitre milenario, que prostituye al hombre sumiéndole en esta Nada prefabricada, ¿un mal necesario?,  que amenaza con estrangular los restos de humanidad que aún le quedan.

Son ciclos, al parecer. Sacos de podredumbre que simulando horrendas plagas bíblicas (creadas por el hombre) nos laceran, que se llenan y después estallan asfixiando a los de abajo; burbujas inventadas por el bárbaro, desenfreno que lleva a la miseria de los pueblos, que derriba edificios de cordura sembrándolos de horrores, destrozando la siembra de los campos, endureciendo corazones hasta secar el delicado paisaje de las almas.

Mientras pasa la tormenta, es preciso refugiarse bajo techo, ¡el que tenga, claro! Hay quien se refugia en la oración; los hay que en la poesía. La letra, aun embellecida, no alimenta el cuerpo, lo sé, pero fue el primer lenguaje humano expresado por las formas naturales, distintas mas semejantes en lo humano. Antes que hablar el hombre hizo poesía imitando el decir de otros hermanos; de la Naturaleza; del canto producido por el viento en las copas de los árboles; del rugir o el amoroso grito de la fiera y del relámpago. Y es por ello que, a falta de otras cosas, comparto el verbo primigenio —mi alimento inseparable—, en estas fechas de fatiga y desconcierto:


ESTANCIA 11-7-4
Hay en el corazón escalofríos,
calambres, muy adentro,
cual vacíos
que siempre están presentes. Son tormento
que acuna en nuestra angustia
su lamento,
que oprime y desespera y en la espera,
nos une a la esperanza,
persevera…
en tanto que esperamos, pese al frío,
llenar, ¡oh corazón,
tu vacío!