Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Carril bici para Almería

Pedro Mena Enciso
Profesor de Historia

Nuestra reflexión de hoy gira en torno a una cuestión relacionada con el más común de los sentidos y es que en una ciudad como la nuestra sorprende el escaso uso que se hace de la bicicleta. Si viajamos a ciudades como Amsterdam nos damos cuenta de las grandes  ventajas del carril bici para la convivencia. Por otra parte, Almería cuenta con todas las bendiciones como para utilizar masivamente este saludable medio de transporte: magnífico clima, trayectos llanos, distancias asequibles… ¿Qué ocurre entonces en nuestra ciudad?

Pocos y mal conectados
Pues, lo de casi siempre, el uno por el otro vemos un jardín político que deja la casa sin barrer: faltan las infraestructuras adecuadas para desplazarse en bici, hay pocos carriles, mal conectados y algunos formando parte del paisaje. Sin entrar en detalles concretos, observamos que no se fomenta este tipo de cultura con suficientes  bicis de alquiler y aparcamientos para ellas: ¡claro, no hay carriles!

Se trata de la pescadilla que se muerde la cola: ni bicis ni carriles. Ocurre como con el tema del tranvía, donde todo ha quedado oculto en la noche de los tiempos. Siguiendo con la bicicleta en Almería, constatamos que tampoco se fomenta desde los colegios, con el apoyo de la Junta, la Diputación y el Ayuntamiento a través de materiales y actividades, educando a los chicos y chicas en los beneficios y en el respeto para vivir en una ciudad más sana y más humana.

Por otra parte, aunque nuestra ciudad es pequeña, aquí manda el coche incluso en desplazamientos que perfectamente se pueden hacer a pie o, todo lo más, en bici. Además, como todos sabemos, los beneficios para la salud son inmejorables: su uso favorece al planeta al reducir las emisiones de CO2 y supone un ejercicio físico imprescindible para nuestro propio cuerpo.

Es preciso, pues, interconectar Almería a base de bicicletas y transportes públicos comenzando por los trayectos más frecuentados como el de la Universidad, donde más de diez mil estudiantes acuden a diario y, sobre todo por la mañana, resulta inviable el aparcamiento y los autobuses  eternizan la llegada.

Interesante sería también poner dificultades al multiuso del coche para que no resulte tan útil en la ciudad y pensemos cada vez más en este cambio de cultura como vemos en otras ciudades europeas donde, a pesar de los rigores del clima, la gente va en  bici a todos sitios. La verdad es que, como tantas otras cosas, se trata de una cuestión de educación.